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6 Opinión VIERNES 28 7 2006 ABC AD LIBITUM ÍDOLOS DE LA CUEVA LA TRISTEZA DEL POBRE DIPUTADO N alguna parte he leído, quizás en una hoja de calendario, que Jean Cocteau, viéndole abatido, le preguntó a Charles Chaplin por el motivo de su tristeza. Porque me enriquecí interpretando el papel de pobre respondió el creador de La quimera del oro. Tanto la pregunta como la respuesta merecen un instante de meditación veraniega. ¿Es correcto, aun en tiempos de desvergüenza, preguntarle a un adulto inteligente por los motivos que puedan sustentar sus aflicciones? Cocteau, siempre sumergido en su egocéntrico talento, tenía la sencilla curiosidad propia de los niños y los genios. Hace mil años me preguntó, en El corral de la morería si a los bailarines flamencos nunca se M. MARTÍN les doblan los tobillos, y FERRAND quedó decepcionado al conocer el bajo nivel de siniestralidad en el sector. Chaplin, a diferencia de su interlocutor, se sentía obligado a trenzar su genialidad con su malicia. De ahí la respuesta lacónica que, emitida desde un pedestal de oro, huele a incienso y sabe a mirra. Algo parecido le ocurre, sospecho, a José Luis Rodríguez Zapatero. Está triste- -o contento, que poco importa- -porque ha alcanzado su gloria como presidente del Gobierno de España, una gran nación de la Historia que vive un incómodo presente y se enfrenta a un incierto futuro. Zapatero, sin duda, busca a su modo la perpetuación de la grandeza nacional, pero lo hace con talante en lugar de hacerlo con talento. Por eso, de vez en cuando, se desdobla de sí mismo y, como en este pasado fin de semana, deposita su peor mitad en la hornacina del poder y monta la mejor en un Falcon oficial para, con su mujer y sus hijas, pasar un par de días en Londres. Lo del avión ha provocado que Vicente Martínez- Pujalte, después de aclarar que a título personal se desmelene en una diatriba contrael líder socialista que se está acostumbrando a vivircomo un millonario y utiliza casas de miles de metros cuadrados que pertenecen al Patrimonio Nacional para irse de veraneo Quiero recordar que Adolfo Suárez pretendió vivir en su casa de San Martín de Porres, en Puerta de Hierro, y apenas duró en ella una semana. Las incomodidadesdel protocolo y la seguridad decretaron su traslado forzoso a La Moncloa. Desde entonces, nuestros presidentes de Gobierno, que en realidad son primeros ministros, con agrado o remoloneando, se han visto obligados a incrustarse en un marco de boato y ceremonia en el que, seguramente, resulta imposible distinguir entre lo público y lo privado. Si la oposición, monopolizada por el PP, no encuentra, aunque sea a título personal razones de mayor enjundia para la crítica al Gobierno y a su presidente, mal andamos. El país se descoyunta y la economía comienza a dar sus primeros traspiés después de una década de pasos firmes, y al vigía de guardia en el otro partido nacional sólo se le ocurre lo del Falcon. Pujalte se gana la vida en el papel de pobre diputado y, como a Chaplin, la tristeza terminará por invadirle. ¿Será algo contagioso? EL VERANEO COMO CASTIGO BÍBLICO moda- -en una orgía de consumo de combustible contaL veraneo no es lo que era. Recuerdo con estupor minante. O nos apuntamos a cruceros de una semana (la memoria cree antes de que el conocimiento en los que el gasto de agua y los vertidos de residuos recuerde, decía Faulkner) aquellos meses interson, simplemente, monstruosos. minables de mi infancia privilegiada en que lo más desViajar por mero placer puede ser un gravísimo pecaagradable del universo (horarios, colegio, control famido. Así lo cree, por ejemplo, el obispo anglicano de Lonliar) quedaba muy lejos del infinito horizonte de juego, dres: aprovechar las vacaciones para trasladarse sin neocio, amigos y libertad. El mundo parecía tan limpio y cesidad, contribuyendo a la contaminación del reciente que nada podía hollarlo. Las cosas estaplaneta con el combustible de los aviones o de los ban ahí, simplemente, para que las tomáramos. automóviles de alto consumo (lo que los ingleses Eran nuestras. Y con lo nuestro hacíamos lo que llaman gas guzzlers) es atentar deliberadamennos venía en gana. Así estaban las cosas. te contra la Naturaleza, ensañarse con nuestra Ahora todo ha cambiado. Uno aguarda las herencia, arrebatársela a nuestros hijos. Un trevacaciones durante todo el año, las acaricia en mendo pecado de egoísmo incompatible con la la imaginación, las prepara, se traga marrones ética cristiana, una insultante muestra de arrosin cuento soñando con el momento de alejarse MANUEL gancia. Con lo nuestro no podemos hacer lo que de la ciudad pegajosa, de los insoportables jeRODRÍGUEZ nos venga en gana. Porque no es sólo nuestro. fes, de los colegas quisquillosos, de los polítiRIVERO La Iglesia anglicana- -cuya cabeza es la procos caníbales. Y, cuando finalmente llegan, repia Reina de Inglaterra- -ha iniciado una campaña de sulta que se han convertido en una fuente inagotable concienciación a base de homilías verdes y folletos de escrúpulos morales. repartidos profusamente entre la feligresía. Para huir Se diría que para veranear despreocupadamente hay del pecado de las vacaciones frívolas (antes una gozosa que tener la conciencia más espinosa que un cardo. Tantautología) los veraneantes deben tomar constantemento en la playa como en la montaña la Naturaleza nos te decisiones morales: limitar los viajes a lo imprescinpasa la cuenta por nuestro despilfarro. Sólo los optimisdible, reducir el consumo de agua, de energía, la emitas más recalcitrantes- -o más ciegos- -se niegan a consión de gases contaminantes, respetar las medidas de siderar la responsabilidad humana en el cambio climáahorro energético, llevar un estilo de vida ecológico. tico. En dos generaciones hemos pasado del homérico Veranear se ha convertido en un campo de minas momar color de vino al calentorro charco repleto de troperal. A los inconvenientes resultantes de la masificación zones en forma de pelagia noctiluca o cotylorhiza tubery del deterioro del medio ambiente, hay que añadir ahoculata, las medusas invasoras ahítas de nutrientes ra los derivados de la angustia que provoca el permatransportados por las aguas residuales de los cultivos nente autocontrol sobre decisiones que podrían converintensivos. Hemos transformado los antaño bucólicos tirle a uno en delincuente ecológico o pecador compulsipaisajes de montaña en arracimadas urbanizaciones vo. De manera que, como el asno de Buridán, permanezrodeadas de bosques quemados (intencionadamente: co en equilibrio estupefacto entre el agua del placer dahay que hacer más sitio para las nuevas) ñino y la avena del aburrido deber moral. Así que, por Ahora veraneamos casi todos. Y, además, lo hacemos ahora, me quedo en casa, quieto. Eso sí, con el aparato a la vez. Aquí y, cada vez más, allá lejos. Volamos en de aire acondicionado a tope, incorporándose, solidamasa a lugares exóticos- -a estas alturas es imposible rio, al estruendoso coro energético de todos los demás. encontrar billetes para Extremo Oriente, el destino de E E