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ABC JUEVES 27 7 2006 61 Cultura y espectáculos Obras maestras que cambiaron de propiedad de 1932 a 1946 La danza de Henri Matisse, una de las estrellas del Museo de Arte Moderno de Nueva York Las señoritas de Aviñón de Pablo Picasso, la gran joya del MoMA Los lirios de Vincent van Gogh, cuelga de las paredes del Museo Metropolitano de Nueva York Ofensiva contra los museos de EE. UU. por no identificar fondos expoliados por los nazis Las instituciones afectadas rechazan las acusaciones, que trasladan hoy al Congreso federal b El grupo judío Claims Conferen- ce que presiona para su devolución, denuncia la lentitud para determinar el origen legítimo de 140.000 piezas bajo sospecha PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Dentro de la complicada, multimillonaria y emocional batalla internacional planteada para compensar y devolver las obras de arte expoliadas por los nazis, el grupo judío conocido como Claims Conference ha aportado una nueva salva de reproches al publicar un elaborado informe, en el que se denuncia la poca colaboración de los museos de Estados Unidos, entre cuyos fondos podrían figurar hasta 140.000 piezas susceptibles de proceder de la rapiña hitleriana. A pesar de un acuerdo colectivo rubricado hace siete años para acelerar este proceso, la organización Claims Conference -con base en Nueva York y dedicada desde el final de la Segunda Guerra Mundial a rastrear y reclamar las propiedades robadas por los nazis a sus víctimas judías- -denuncia a la vista de un sondeo propio que más de un tercio de los 332 museos afectados no está informado puntualmente sobre sus progresos. yor parte de las instituciones culturales de EE. UU. han cumplido con todas sus obligaciones dando prioridad a estas pesquisas, como se puede comprobar en el portal www. nepip. org. Entre las explicaciones para contrarrestar las acusaciones formuladas por el grupo Claims Conference se insiste en que los museos que no han respondido a estas exhaustivas peticiones de información, o no poseen colecciones que se remontan a antes de la Segunda Guerra Mundial, o son demasiado pequeños para dedicar partidas significativas a laboriosas investigaciones de procedencia. Una veintena de devoluciones En todo este laberito de propiedades disputadas, un reproche repetido es que los grupos judíos que impulsan estas reclamaciones utilizan categorías demasiado amplias, al insistir en que se demuestre el origen de piezas de arte creadas antes de 1946 y que cambiaron de manos a partir de 1932 en Europa continental. Definición que produciría el monto de las 140.000 obras denunciadas por Claims Conference Eso, sin contar museos extranjeros o coleccionistas privados. De los 332 museos cuestionados en EE. UU. un veinte por ciento ha reconocido abiertamente la existencia de peticiones de restitución sobre obras en su poder. Reclamaciones que afectan desde el Museo de Bellas Artes de Boston hasta el Instituto de Arte de Chicago pasando por la Galería Nacional de Washington, con 22 devoluciones completadas en los últimos años. A pesar de las dificultades para hablar de números exactos, especialistas en arte creen que los nazis se apoderaron de unas 600.000 obras de arte relevantes entre 1933 y 1945. De esta cantidad, al menos 100.000 se encontrarían todavía en paradero desconocido. Carrera contra el olvido A juicio de Gideon Taylor, vicepresidente de Claims Conference resulta especialmente urgente el completar cuanto antes todo este proceso de identificación, porque la edad media de los supervivientes del Holocausto supera ya los ochenta años y estemos quizá ante la única oportunidad de reconectar a estas familias con su pasado Insistiendo en que la Asociación Americana de Museos, que en 1999 adoptó el compromiso de revisar todos sus fon- Los generales Eisenhower (derecha) Patton (tras él) y Bradley (izquierda) inspeccionan obras de arte que estaban en poder de los nazis dos, no está haciendo lo suficiente por asegurar que sus miembros den cumplimiento a lo acordado entonces. Estas acusaciones, que hoy jueves van a ser presentadas ante un comité ABC investigador del Congreso federal, han sido rechazadas de plano por la comunidad museística. Según ha indicado Edward Able, presidente de la Asociación Americana de Museos, la ma-