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ABC JUEVES 27 7 2006 Madrid 49 La antigua inclusa de Madrid La residencia de La Paz está cargada de historia. En sus pasillos hay huellas de un pasado esplendoroso: pianos, mesas de caoba, grandes cuadros colgados de sus paredes. Un ambiente ideal para el rodaje de películas. Marujas asesinas Gitano o La mujer más fea del mundo son algunos de los largometrajes que se han grabado en este edificio madrileño. Y es que sus muros albergaron en el pasado la inclusa de Madrid, regentado por Damas de Honor y las Hermanas de la Caridad. El inmenso inmueble, situado en el número 44 de la calle Doctor Esquerdo, llegó a albergar a más de 1.200 huérfanos, seis de los cuales continúan aún en la residencia. No han salido de allí en toda su vida. Desde que alguien los depositara en la campana de la puerta de entrada hasta hoy, han vivido en la inclusa. Son los más veteranos del lugar. Leónides, de 96 años, abanico en mano, recibe el beso de su nieta Fátima dedicado 57 años a cuidar de una familia, por sus manos han pasado varias generaciones: hijos, nietos y bisnietos. Para ellos es su madre y la adoran. Vienen a visitarla todas las semanas y no hemos querido dejarla sola en un día como hoy dice su nieta Fátima, que no para de darle besos. No todos han tenido la misma suerte: muchos no han podido recibir la felicitación de sus hijos o nietos. Rafael Guillén, tiene 78 años y ya lleva tres en La Paz desde que su mujer enfermara. Tiene 6 hijos, de los nietos y bisnietos ha perdido la cuenta. Sólo vienen a verme cuando pueden, pero ellos tienen sus trabajos y sus cosas. Yo estoy bien. Tengo uno o dos amigos y todos los días salgo a dar dos paseos: por la mañana y por la tarde. Me levanto a las ocho de la mañana, nos dan el desayuno. Luego echo un vistazo a la prensa y me voy a andar solo, tengo un compañero inseparable: mi bastón. No falto ni un día porque me ha dicho el médico que es muy bueno A su lado, Sor Isabel, sonríe- -nunca pierde la alegría- Las Hermanas de la Caridad conviven con ellos y se deshacen en cuidados hacia los más necesitados. Muchos no recuerdan qué comieron ayer, pero se les ilumina la cara recordando viejas historias de su vida no piden más. Lo primero que aprendes a su lado es a no quejarte jamás Sí se queja Consuelo Gutiérrez. Ahora que es cuando más necesitan estar acompañados y darse cariño, los han separado. Mi padre en San Lorenzo de El Escorial y mi madre, aquí. No hay derecho. Quieren morir juntos afirma indignada la hija de Dionisia Maroto, de 86 años de edad y con 4 nietos. Dionisia es toledana- -lo lleva a gala- -y apenas habla, ha perdido la cabeza y no reconoce a sus familiares. En los escasos momentos de lucidez, llama a su marido, que ha sido destinado por la Comunidad a una residencia en El Escorial. Después de haber compartido toda una vida, piden que sus últimos días los puedan pasar juntos. Leónides, que pronto cumplirá 97 años, es soltera, no tiene hijos, aunque le sobra el cariño de los suyos. Se ha Rafael Guillén, de 78 años, con su compañero inseparable: el bastón