Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
48 Madrid JUEVES 27 7 2006 ABC En la residencia de mayores La Paz celebraron la festividad de San Joaquín y Santa Ana con muchos nietos orgullosos, flores, abanicos y tunas. No faltó un detalle Sólo vienen a verme cuando pueden TEXTO: M. SÁNCHEZ FOTOS: V. INCHAUSTI MADRID. ¡Felicidades, abuelos! Día grande en la residencia de La Paz que se llenó ayer de nietos orgullosos que querían celebrar por todo lo alto el Día de los Abuelos. El mejor regalo es que estén con nosotros, que nos den su cariño y nos escuchen. Con eso nos conformamos dice con ojos llorosos Mercedes García, de 86 años y con 8 nietos. Los mayores lucen sus mejores galas y sonrisas: están felices. Hoy me he puesto guapa porque iban a venir los políticos y los periodistas dice sonriente Dionisia Real, que tiene 81 años y muchas ganas de vivir. Camina con muletas porque le han colocado dos prótesis en la rodilla, pero no se rinde. Me he colocado una blusa estampada que ha adornado con flores de tela que yo misma he realizado, para entretenerme y que se me hagan las tardes más cortas afirma Dionisia. La visita diaria de médicos y enfermeras fue ayer sustituida por la presencia de la consejera de Familia y Asuntos Sociales, Beatriz Elorriaga, que llegó cargada de flores y abanicos para felicitar a los abuelos de la residencia. Y no vino sola: la tuna de Ingenieros de la Complutense puso las notas musicales de la velada. El clavelito hizo las delicias de todos los mayores, que no dudaron en arrancarse por palmas. Jamón sólo comemos los días especiales afirmó Lino. En la comida también se notaba que era un día diferente: salmón, chorizo, caviar... Ayer no importaban ni las dietas ni el colesterol: un día es un día. Buena memoria Detrás de cada anciano se esconde una historia, toda una vida llena de anécdotas y experiencias, que están deseando contar. A algunos les falla la memoria, tienen ciertas lagunas, puede que no recuerden lo que cenaron ayer, pero no se olvidan del pasado más remoto. Se les ilumina la cara hablando de tiempos mejores. Rafael Saborido es jerezano, llegó a Madrid siendo un niño y no recuerda la edad que tiene, aunque creo que más de 90 Rafael aprovecha cualquier ocasión para contar batallas de guerra, militó en las filas republicanas. Y lo repite una y otra vez. No tiene hijos y las únicas visitas que recibe son las de los voluntarios de la asociación Desarrollo y asistencia Ignacio Pérez, uno de los voluntarios, pasa dos horas semanales con los abuelos y reconoce que ellos le aportan mucho más de lo que da. Lo mejor que les puedes ofrecer es tiempo, escucharlos y darles mucho cariño. Ellos Dionisia Maroto, de 86 años, acompañada de su hija