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ABC JUEVES 27 7 2006 Internacional 35 VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO Irán niega que Nasralah esté escondido en su Embajada EP TEHERÁN. Irán desmintió ayer las acusaciones de Israel de que el líder de la milicia chií libanesa Hizbolá, Hasán Nasralah, se encuentra oculto en la Embajada de Irán en el Líbano, según declaró el Ministerio de Asuntos Exteriores persa. El portavoz del Ministerio, Hamid Reza Asefi, salió al paso de las declaraciones vertidas por el Estado hebreo, que situaban a Nasralah escondido en la Embajada y aseguró que, ante la imposibilidad de Israel de vencer la voluntad de la legítima resistencia del pueblo libanés, recurre ahora a la difusión de mentiras y declaraciones sin fundamento para seguir cometiendo sus crímenes cada día mayores Asefi insistió en que para salir de la situación de perdición que ellos mismos se han creado Israel no puede hacer más que detener sus crímenes y someterse a las normas internacionales y a la voluntad legítima del pueblo libanés Sobre una posible entrada de Irán en el conflicto en el caso de un ataque hebreo a Siria, Asefi dijo que su postura no ha sido transmitida con exactitud y precisó que lo necesario es detener los crímenes del régimen hebreo Niños miembros del miniparlamento palestino protestaban ayer contra la visita de Condoleezza Rice a Ramala AP SÓLO HAY UNA SALIDA MUSA AMER ODEH Delegado general de Palestina en España l mundo ha dado la espalda a las víctimas de la agresión. Ahora es tolerable desde el punto de vista internacional que otro Estado haga añicos a todo un pueblo, sus infraestructuras y su futuro potencial. Ahora es aceptable, defendible incluso, ver cómo la última potencia ocupante del mundo sitia al pueblo que ocupa, bombardea sus modestas infraestructuras y mata a decenas de personas, liquidando a familias enteras de un solo golpe. Ésta es la imagen sombría y la dolorosa conclusión a la que están llegando los habitantes de Oriente Próximo cuando observan a Israel usar la fuerza militar para devolver a la Franja de Gaza y ahora al Líbano a la Edad de las Tinieblas, sin ningún freno ni disuasión internacional. La escalada en Oriente Próximo continúa porque Israel sigue incumpliendo, con impunidad, las repetidas resoluciones del Consejo de Seguridad exigiéndole que ponga fin a la ocupación de los territorios árabes. Protegido del más mínimo reproche por un inquebrantable veto estadounidense, Israel siempre ha conseguido prolongar su agresión y sus graves infracciones del derecho internacional sin sufrir las consecuencias. Esta protección estadounidense también le ha permitido impedir que Naciones Unidas desempeñe cualquier papel efectivo en la resolución del conflicto. En consecuencia, sigue ocupando el territorio palestino, incluido Jerusalén Este, los Altos del Golán sirios y las Granjas de Sheeba libanesas. Israel también persiste en la construcción del muro de separación, en desafío de la opinión consultiva emitida por la Corte Penal Internacional el 9 de julio de 2004, la expropiación ilegal de tierras palestinas y la demolición de miles de viviendas. Otro factor que contribuye a la perpetuación del conflicto en Oriente Próximo es que los raseros se aplican E de manera selectiva y a veces perversa. Más recientemente está surgiendo una nueva actitud internacional ante Oriente Próximo, de acuerdo con la cual se igualan víctima y agresor, blindando a éste contra las críticas. La captura de los soldados israelíes, se utiliza ahora como pretexto para los devastadores ataques hebreos mientras que el secuestro y el encarcelamiento de más de 9.500 palestinos, incluso 600 mujeres y niños, pasa intencionadamente por alto. Mientras tanto, la destrucción de las infraestructuras palestinas y libanesas, la terrible muerte de cientos de civiles y la destrucción causada por los ataques del ejército israelí se justifican como defensa propia Las últimas incidencias no son el núcleo o la causa de la escalada como algunos han sugerido. Debe quedar innegablemente claro que la opresión, la pérdida de esperanza, la humillación y la privación provocadas por la brutal ocupación militar israelí tendrán consecuencias indeseables y, en ocasiones, violentas. Los palestinos, que llevamos más de sesenta años sufriendo la muerte, el desplazamiento, la destrucción y la opresión a manos de Israel, apreciamos la vida hasta el extremo de la santidad. Sabemos, de primera mano, lo preciosa que es la existencia y con qué facilidad y crueldad se nos puede arrebatarla. También sabemos demasiado bien lo amargo que es vivir sin dignidad ni derechos, y en qué medida estos valores merecen que se luche por ellos y por qué a cualquier pueblo le es imposible vivir sin ellos. El régimen israelí de ocupación, así como la impunidad de la que disfruta, se interponen entre nosotros y la libertad, la prosperidad y la paz. Sólo si permitimos a los pueblos de la región recuperar sus derechos conseguiremos poner fin al conflicto y al derramamiento de sangre. Esto sola- mente sucederá cuando a Israel se le obligue a respetar el derecho y las resoluciones internacionales, la creación de un Estado palestino en las fronteras de 1967, con Jerusalén Este como capital- -y que conviva en paz con Israel- una solución justa para los refugiados palestinos basada en la resolución 194 de Naciones Unidas, así como la liberación de los Altos del Golán sirios y de las Granjas de Sheeba libanesas. La historia nos enseña que donde haya ocupación habrá resistencia. La libertad siempre prevalece y proporciona ese puño de acero que echa abajo la ocupación. El régimen del apartheid se desplomó a pesar de su poderío militar porque no consiguió silenciar la resistencia surafricana y por la unidad de países con principios contra sus políticas opresoras. Es una lección que Israel no ha aprendido aún: su ocupación no será una excepción histórica. También él caerá, porque no hay una solución militar al conflicto. Mientras tanto, el mundo debe atajar el problema de raíz y poner fin a la ocupación israelí. Si la comunidad internacional ejerce su derecho y su deber de poner fin a la ocupación israelí y de aplicar las resoluciones pertinentes de Naciones Unidas, no hará falta resistencia. Sería enormemente temerario e ingenuo pensar que la estabilidad y la paz en Oriente Próximo pueden alcanzarse de otro modo. La potencia de fuego, el sitio político y económico, los dobles raseros perversos, y otros medios de fútil opresión, sólo servirán para propagar e intensificar el conflicto. España, como miembro importante de la UE, y sobre todo con su destacado prestigio internacional, está cualificada para lanzar una iniciativa política para convocar una Conferencia Internacional por la Paz en Oriente Próximo en Madrid, la capital que en 1991 apoyó los primeros intentos de establecer un proceso de paz. Ciertamente es la capital más cualificada para patrocinar dicha iniciativa, tras haber exhibido a lo largo de los años una posición equilibrada y de principios en defensa de la paz y del respeto al derecho internacional. Mubarak no está dispuesto a entrar en guerra con Israel por el Líbano EFE EL CAIRO. El presidente egipcio, Hosni Mubarak, afirmó que su país- -el primero entre los árabes en firmar la paz con Israel en 1979- -no está dispuesto a entrar en guerra contra Israel para defender al Líbano o al grupo chií Hizbolá. Aquellos que piden que Egipto entre en la guerra en defensa del Líbano o de Hizbolá no se dan cuenta de que ya ha pasado el momento de las aventuras dijo Mubarak a los periódicos egipcios. El mandatario aludía a las manifestaciones populares en Egipto, encabezadas por grupos de la oposición naserista y de los Hermanos Musulmanes, en las que se han hecho llamamientos a favor de una firme postura árabe en apoyo a Hizbolá y en contra del Estado hebreo. Si combatir a Israel era posible cuando la población egipcia era de sólo 24 millones, ahora no lo es, ya que tenemos 75 millones de habitantes que necesitan servicios, desarrollo, oportunidades de trabajo y viviendas añadió. Insistió en que su Gobierno no está dispuesto a gastar el presupuesto del país en una guerra que no es nuestra