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32 Internacional VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO JUEVES 27 7 2006 ABC Ochocientas familias libanesas viven desde hace días en el campo de refugiados palestinos de Al Bass, en Tiro, Se quejan de la falta de atención de su gobierno y de la ausencia de ayuda internacional Libaneses en campos palestinos MIKEL AYESTARAN SERVICIO ESPECIAL TIRO. Los campos de desplazados son dramáticos en Beirut, donde los habitantes del sur de la ciudad se han acomodado en escuelas y parques. Pero cuando el lugar de cobijo es un campo de refugiados palestinos, la situación es aún peor. Esto es lo que ocurre en la ciudad de Tiro (Sour en árabe) donde ochocientas familias del sur de Líbano conviven con los palestinos en Al Bass. Estos campos son la herencia dejada por los palestinos que llegaron a Líbano huyendo de los israelíes en 1948 y se encuentran por todo el país. Pese a que han pasado casi sesenta años, los campos siguen siendo una especie de guetos donde viven los descendientes de aquellos primeros refugiados sin apenas derechos y libertad de movimientos. No hay comida ni para los palestinos, ni mucho menos para los que hemos llegado hace poco, pero gracias a que me han abierto sus puertas no estoy en la calle Husein Ali Ajoub llegó al hospital de Tiro hace unos días. Un misil le sorprendió cuando estaba realizando las abluciones antes del rezo y sufrió graves heridas. Su pueblo, Bint Jbail, es uno de los lugares donde se están librando los combates más duros de esta guerra. Incomunicación permanente Como Husein, miles de personas de Bin Jbail, el gran feudo de Hizbolá, y de los pueblos de alrededor han abandonado sus casas y viven en un estado de incomunicación permanente. Los teléfonos no funcionan, no hay electricidad y sólo siguen las noticias por la radio. No sé nada de mi familia desde hace casi dos semanas, si están vivos o muertos, y el tema se está complicando cada vez más, tanto al sur como en la propia Sour suplica Husein. Tiro vive día y noche bajo intensos bombardeos. En medio de las explosiones resulta complicado desarrollar la labor humanitaria, pero un convoy de la ONU llegó pasadas las cuatro de la tarde a la ciudad. Diez camiones con más de noventa toneladas de medicamentos y alimentos de primera necesidad, que realizaron la ruta por un corredor pactado con el Ejército israelí. El pasillo marítimo y aéreo con Chipre está funcionando y en el puerto de Beirut hay almacenada ayuda humanitaria internacional. El problema es llegar al sur, a la región de Tiro, que es donde realmente se necesita. Por lo menos, el primer convoy logró hacerlo. Dos libaneses llevan hacia una ambulancia a un herido tras desplomarse un edificio por el impacto de un misil israelí más urgente es que dejen de tirar bombas sobre nuestras casas señala Ahmed Abdala Basih, que también viene de Bin Jbail. La mayoría de los refuiados no sabe nada de sus familiares desde que llegaron a Tiro y están desesperados ante la falta de información. Dentro de la zona palestina también se encuentra el hospital de la ciudad donde por el momento descansan más de doscientas víctimas de la guerra en la región. Los ataúdes de madera se amontonan a las puertas del edificio y un gran trailer frigorífico está aparcado en la misma entrada. En esta morgue móvil se conservan los cuerpos de los muertos a la espera de poder devolverlos a AP sus pueblos y ciudades para enterrarlos según su religión. La escuela municipal también acoge entre sus paredes a familias del sur. En este caso, es el brazo social de Hizbolá quien se encarga del cuidado de las más de cien familias y las medidas de seguridad son mayores que en el campo palestino. Nada de fotos y entrevistas, sólo se puede hablar con el responsable. Fuertes bombardeos en el barrio cristiano de Tiro M. AYESTARÁN TIRO. Tiro sufrió una jornada de intensos bombardeos. Mañana y tarde las explosiones sonaron cada vez más cerca del centro hasta que una de ellas afectó a un área muy próxima al barrio cristiano, donde reside gran parte de la prensa internacional. Israel declaró que pensaba aumentar su ofensiva Esclavos en las escuelas Lo peor es ver a los niños en esta situación. Lloran y se sienten esclavos entre las paredes de esta escuela, pero es peligroso que salgan a la calle porque nos pueden atacar en cualquier momento comenta Ahmad Maaz, el responsable, que está en la escuela con su esposa y sus nueve hijos. Todos vienen del sur, pero en este caso no piensan huir hacia el norte: Hay que quedarse y esperar. Si Hizbolá nos pide que luchemos, lucharemos. Estamos dispuestos a hacer cualquier sacrificio por ellos. Todas las familias que estamos aquí somos una sola y todos, al cien por cien, del Partido de Dios concluye Ahmad con la mano sobre el Corán. Solidaridad palestina En el campo de Al- Bass son los palestinos quienes cuidan de los libaneses. El mundo no se preocupa de nosotros, dicen que han llegado unos camiones de la ONU, pero hasta el momento aquí no hemos recibido nada. La necesidad contra Tiro en los próximos días ya que, según su servicio de inteligencia, aquí se encuentran los principales arsenales de misiles Katiusha que se camuflan entre los extensos campos de plataneros que rodean a la ciudad portuaria. Los pocos habitantes que aún permanecen en la ciudad hacen las male- tas porque desde ayer las bombas afectan también al casco urbano. No hay electricidad en muchos barrios y un misil cayó sobre las antenas de telefonía móvil, con lo que las comunicaciones son un problema. Mientras, siguen llegando los coches desde la frontera sur y los centros de desplazados están desbordados.