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ABC MIÉRCOLES 26 7 2006 37 El fiscal acusa por primera vez a 14 dirigentes de los Latin King de integrar una asociación ilícita Cruce de acusaciones entre PP y PSOE por el nuevo parón de la Operación Chamartín La calle madrileña más castigada por la prostitución ofreció ayer un desfile de moda gratuito y lleno de parafernalia. Los vecinos de Montera quisieron así reivindicar que en su calle otras actividades son posibles Montera, Prêt- à- Porter TEXTO: CRISTINA ALONSO MADRID. No fue la pasarela Cibeles ni el Salón Gaudí, ni mucho menos alta costura. Tampoco hubo cientos de flashes, ni famosos, ni grandes focos que les iluminaran. Pero, a pesar de todo, varios modelos se subieron ayer a una pequeña pasarela negra en forma de t en plena calle de la Montera y desfilaron ante la expectación de vecinos, curiosos y turistas por cuarto año consecutivo. Todo esto es para demostrar que en esta calle no sólo hay prostitución y que es posible hacer otras cosas explica Juan Ramírez, portavoz de la Asociación de vecinos y comerciantes de Montera y calles adyacentes. Los modelos fueron de todo tipo, gente corriente desde modelos profesionales hasta una recepcionista de hotel, un bailarín o un niño. Algunos, los más, pisaron la pasarela descalzos, otros apostaron por altos tacones. nativa y se mezclan mil y una culturas, por eso es el escaparate perfecto señalaba la diseñadora. A las seis y media de la tarde comenzó el espectáculo. Los turistas se reían con lo surrealista de la escena: globos de colores y modelos gordos y delgados, altos y bajos, mayores y jóvenes, desfilando sin complejos en una improvisada plataforma. Muchos vecinos usaron sus edificios como palcos y siguieron todo el desfile desde sus ventanas. A otros, el evento les sorprendió tomándose una hamburguesa y lo comentaron a través del escaparate de un establecimiento de comida rápida. Las prostitutas de Montera también se arremo- Tres meses de costura El desfile de Montera nunca hubiera existido sin Cecilia Alborada, la diseñadora de todas las prendas que exhibieron los modelos este año y los anteriores. Alborada ha tardado más de tres meses en tener preparada su colección y no podía ocultar su nerviosismo minutos antes de que el espectáculo comenzase. La calle de la Montera es diferente, especial, alter- Hubo aplausos, sobre todo de amigos, familiares y vecinos, que intentaban animar a los modelos Los turistas se reían con lo surrealista de la escena: globos de colores y modelos sin complejos VÍCTOR INCHAUSTI linaron en torno a la pasarela. Hubo aplausos, sobre todo de amigos, familiares y vecinos, que intentaban animar a los modelos, algunos con evidente nerviosismo y vergüenza en el rostro. Los atrevidos diseños llamaron la atención de alguna de las personas que paseaban por la calle o salían de la boca del Metro. Junto a la pasarela, en una carpa blanca y roja, los modelos entraban y salían con diferentes vestimentas. Fue un desfile sin pretensiones organizado por los mismos vecinos de la calle de la Montera, que se desvivieron para que todo saliera perfecto y no faltara ningún detalle. En total, ayer hubo dos pases, uno a las seis y media y otro a las ocho. Éste último pensado para que los comerciantes que habían puesto su granito de arena en la organización no se lo perdieran. Con este pase de modelos también se buscaba denunciar la situación que vive la calle, azotada por la prostitución y la aglomeración, cuya imagen ha decaído en los últimos años para perjuicio de comerciantes y vecinos. Hay quien incluso habla del barrio rojo es la pescadilla que se muerde la cola: prostitutas, proxenetas, clientes, mirones, carteristas... la masificación nunca trae nada bueno afirma Juan Ramírez.