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ABC MIÉRCOLES 26 7 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR ANTONIO PAPELL LA LECCIÓN ALEMANA No se trata aquí obviamente de sugerir una gran coalición al menos por ahora, pero sí de repensar las propuestas de reforma constitucional a la luz de la experiencia ajena XISTE consenso sobre la evidencia de que el Estado de las Autonomías no es el resultado de un proyecto intelectual elaborado racionalmente, sino el fruto de una compleja improvisación, surgida de las ancestrales tensiones centrífugas de la periferia que reaparecieron al fin del franquismo, condicionada por los precedentes históricos de la etapa republicana y modulada por las propias vicisitudes de la Transición, que forzaron la generalización del modelo descentralizado. Este azaroso proceso, que ahora está sometido a una profundarevisión tambiénimprovisada, se ha desarrollado al hilo de la idea de que se estaba avanzando en una dirección cuasi federal, por lo que, en el extremo, habría que cerrar la estructura del Estado mediante una pertinente reforma del Senado. De este modo- -se ha razonado- se conseguiría el doble objetivo de dar consistencia a la evolución federalista del Estado y se colmaría una laguna de la Constitución, que define el Senado como cámara de representación territorial y sin embargo lo estructura como una simple cámara de repetición, encargada de realizar la segunda lectura de las leyes, pero sin otra especialidad y sin compartir conel Congreso la condición de residencia de la soberanía. La reforma del Senado fue ya en los años noventa la constante de todos los programas de la derecha y la izquierda y llegó a ser planteada y debatida en el Parlamento, sin que encontrara el consenso preciso... ni el entusiasmo necesario de sus promotores. El PP tampoco fue ajeno a esta idea- -Aznar trató el asunto en su libro España. La segunda transición (1994) -y la propuso en el programa con que ganó las elecciones de 1996 (después cambió de opinión) Y también el PSOE proponía la reforma del Senado en el programa de 2004; la propuesta era original y compleja, y pretendía convertirlo en Cámara de primera lectura en las leyes marco, de transferencia o delegación y de armonización, en la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas y en las leyes de contenido autonómico expresamente definidas en la Constitución aunque con una cautela reveladora: No se alterarán los poderes del Congreso, cuya prevalencia y funciones quedarán respetadas Sucede sin embargo que la premisa de partida es un sofisma, que la evolución del régimen autonómico no lo aproxima asintóticamente al Estado federal por más que hayamos de movernos en el terreno resbaladizo de las palabras polisémicas. En efecto, en el federalismo, es la Constitución del Estado la que reparte homogénea y verticalmente las competencias y distribuye el poder; en nuestro modelo, y como acaba de verse una vez más, dicha distribución proviene de un acuerdo paccionado que se plasma en los correspondientes Estatutos y es, por definición, heterogénea. Dicho en otros términos, el Estado de las Autonomías no es propiamente federal ni tiende precisamente a ello. Si acaso, y en el supuesto de que progresara la descentralización política, cabría hablar más bien de modelo confederal, del que, por cierto, existen bien escasas muestras representativas en el mundo (aunque de nuevo aparezca la polisemia: se llama confederación a Suiza, que es casi un estado unitario) E En este punto del análisis, conviene traer a colación la reciente experiencia alemana: la gran coalición formada tras las elecciones generales de septiembre del año pasado ha impulsado, como es sabido, una mudanza constitucional que reforma la Cámara Alta, aunque en sentido contrario del postulado por los partidos españoles. Muy resumidamente, la reforma constitucional alemana tiene tres elementos: las leyes que requieren ratificación del Bundesrat (la Cámara Alta) tras su aprobación por el Bundestag (la Cámara Baja) se redu- cen de un 60 a un 37 por ciento; las regiones federadas (los länder) reciben más competencias en diversas materias (política medioambiental, vivienda, educación, horarios de apertura, gestión de prisiones, administración de funcionarios locales, etcétera) y el Estado central refuerza otras competencias en seguridad, justicia y lucha antiterrorista, así como en energía nuclear. En otras palabras, la reforma alemana supone un debilitamiento del principio federal y un reforzamiento del concepto inorgánico de soberanía popular residenciada en la Cámara Baja, así como una revisión y readaptación del principio de subsidiaridad en la distribución vertical de competencias. Los alemanes no han emprendido estos cambios al azar, sino después de un dilatado período de digestión, que de hecho arrancó cuando Kohl, en la fase final de su larga etapa de canciller, no pudo llevar a cabo las reformas que consideraba perentorias para afrontar la unificación alemana y el arranque de la globalización. Schröder encontró dificultades insuperables, a causa de las resistencias sociales que desembocaban en el veto del Bundesrat, al tratar de materializar su propósito de adelgazar el gigantesco Estado de Bienestar que ha minado peligrosamente la competitividad del país. Ha tenido que ser la grossen koalition, apenas ensayada antes en el período también crucial 1966- 1969, la que, superando diferencias partidistas, ha puesto en marcha nuevamente la locomotora europea, ya sin concesiones a la demagogia o al electoralismo. No se trata aquí obviamente de sugerir una gran coalición al menos por ahora, pero sí de repensar las propuestas de reforma constitucional a la luz de la experiencia ajena. Parece claro, meridianamente claro, que ante unproceso asimétrico y heterodoxo de descentralización política y administrativa, forzado en gran medida por la avidez y la voracidad de los nacionalismos, la mejor garantía de pervivencia del Estado como institución civilizadora y omnicomprensiva de la idea democrática ha de ser el mantenimiento del Congreso como única residencia de la soberanía, sin ceder un ápice de ella a la Cámara de las Regiones, que habrá de encargarse, en el mejor de los casos, de tareas de propuesta, debate y coordinación. Aún es tiempo, en fin, de evitar errores como el que los alemanes han rectificado 70 años después de la entrada en vigor de su magnífica Constitución otorgada, sabiamente diseñada- -aunque con lagunas comprensibles- -por los vencedores de la II Guerra Mundial. Escritor REVISTA DE PRENSA POR EMILI J. BLASCO ECO DE LA PORTADA DE ABC La entrevista que la enviada especial de ABC a Damasco, Laura L. Caro, hizo al ministro de Información sirio, Moshen Bilal, ha tenido amplio eco en las redacciones de la prensa internacional. Entre otros medios, ha sido citada por The Times en su portada, cuyo titular, Siria ofrece hablar, pero avisa de que puede sumarse al conflicto recoge la idea con la que ya ABC tituló en primera página la entrevista del domingo. Si Israel invade el Líbano y se acerca a nosotros, Siria no se quedará con los brazos cruzados, entrará en el conflicto dijo Bilal al diario español ABC La guerra del Líbano sigue mandando en la agenda informativa, y algunos medios pasan del terrorismo de Hizbolá al del IRA y ETA en sus análisis de la situación mundial. Para La Stampa, Zapatero se encuentra entre la espada y la pared según titula en uno de sus comentarios. De acuerdo con el rotativo de Turín, el presidente del Gobierno español, con el fin de preparar una reforma del Estatuto del País Vasco que siga a la del Estatuto catalán, ha negociado secretamente con ETA (durante ocho meses, según fuentes fidedignas) negándolo siempre. La autodeterminación es el mayor obstáculo, porque la Constitución prevé la unidad indisoluble del país. Zapatero se encuentra entre la espada y la pared ETA- -añade el diario- -podría abandonar las armas a cambio de la legalización de Batasuna; pero, a menos que se trate de una tregua que en realidad es una rendición encubierta, no abandonará jamás el objetivo de la independencia Por otra parte, las declaraciones del fin de semana de Rodríguez al director del londinense The Times sobre su interés en vetar la opa de E. ON sobre Endesa siguen coleando. El diario económico alemán Handelsblatt recoge la reacción del Ministerio de Economía berlinés a la afirmación de Zapatero de que el Gobierno federal autorizó la fusión de E. ON y Ruhrgas pese al informe contrario de las autoridades de la competencia alemanas: El ministerio subraya su postura de que en el caso de la autorización ministerial no se trata de un derecho de veto, puesto que el ministerio en definitiva no puede impedir la compra de E. ON por parte de un interesado Según el semanario económico Wirtschaftswoche, E. ON cuenta con que la CNE ceda bajo la presión de la UE y con que a finales de esta semana termine aprobada la oferta con determinadas condiciones