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54 Cultura MARTES 25 7 2006 ABC Herbie Hancock agradece el premio Donostia a la comunidad del jazz de España La leyenda del piano actuó en el Festival de San Sebastián ante un aluvión de admiradores recibir un premio como éste en una ciudad tan hermosa, y mucho menos que el jazz se iba a convertir en catalizador del ser humano dijo IÑAKI ZARATA TERESA FLAÑO SAN SEBASTIÁN. Con la luz del sol ya en declive y la plaza de la Trinidad atenta y repleta, la hora estelar de esta muestra jazzística llegó anoche con la presencia mayor del altamente reconocido pianista Herbie Hancock, a quien se le había impuesto unas horas antes la medalla anual del Festival. El maestro se dejaba acompañar en esta ocasión por el contrabajo de Matt Garrison, las percusiones de Richie Barshay, la guitarra de Lionel Loueke y el violín de Lili Haydn. Empleó Hancock indistintamente el piano clásico y un teclado manual, colgado al cuello en bandolera. Con esta segunda opción instrumental consiguió reforzar el dinamismo del recital y actualizar o modernizar el sonido global de un grupo que pareció macizamente compacto, eficazmente autoexigente, pero en unos esquemas musicales que caminaron en diversas fases por una vía estilística de masas. Jazz contemporáneo, que diría el diccionario de definiciones. Siempre con el pulso rítmico afro como base. Jazz actual y festivo, que era de lo que se trataba en esta ocasión. b Nunca pensé que iba a el jazz le llegó tras escuchar los discos de Oscar Peterson y George Shearing. El momento crucial en su carrera llegó en 1968 cuando se unió al quintento de Miles Davis. Estuvo cinco años junto al trompetista. De esos principios habló ayer cuando recordó que a los catorce años no pensaba que iba a recibir un premio como éste en una ciudad tan hermosa como San Sebastián, pero mucho menos pensaba que el jazz se iba a convertir en un catalizador del ser humano La importancia de Herbie Hancock estriba en que ha sido el creador del jazz- fusión, cuya primera muestra fue el álbum Headhunters Siempre abierto a todo tipo de músicas, mezcló estilos y recursos como el pop, el hardrock y el disco. Y a sus sesenta y seis Hancock recibe el premio Donostia de manos de Miguel Martín años, Herbie Hancock lo tiene jazzísticamente todo muy claro cuando se le pregunta qué aporta la electrónica al jazz: Nada afirma tajante. Es el ser humano el que concede cosas al jazz, no la máquina contraataca. Hancock J. M. LÓPEZ Seguir las enseñanzas de Buda mantiene el espíritu vivo y te lleva a un bienestar físico confiesa el teclista considera que la tecnología contribuye a la música sólo en función del uso que haga de ella un artista, pero no representa un valor en sí mismo. Junto a sus buenos genes uno de los secretos de su magnífica vitalidad es la práctica del budismo, que el teclista de Chicago comenzó hace 33 años: Seguir las enseñanzas de Buda mantiene el espíritu vivo y te lleva a sentir una libertad que nunca habías experimentado y que se traduce en bienestar físico Recibir premios significa que soy un tío viejo, pero todavía estoy vivo concluye. Servir a la humanidad Antes de recibir el premio Donostia de manos del director del Festival de Jazz de San Sebastián, Miguel Martín, Hancock situó el sentido de la música: Su propósito es servir a la humanidad El músico estadounidense, considerado una figura fundamental en la evolución del jazz contemporáneo, agradeció el premio a la comunidad del jazz de España El homenajeado, impecablemente vestido de negro y topos blancos, señaló que él entendía el jazz como la representación de la capacidad del ser humano de tomar las cosas malas y convertirlas en algo maravilloso. No hay que olvidar que el jazz nació en plena esclavitud, pero se supo darle la vuelta y convertirlo en un espectáculo. Por eso, esta música es tan popular y el público se reconoce fácilmente en ella Herbie Hancock puede ser considerado un ser excepcional en el mundo de la música. A los once años ya ofrecía conciertos de Mozart con la Orquesta Sinfónica de Chicago. Su interés por EFE Dreamspace mortal obra de arte en Inglaterra Que el público se integre en la obra de arte es el propósito de la gran instalación inflable Dreamspace del artista Maurice Agis, pero al formar parte de la obra, cuando ésta se elevó en el aire en el norte de Inglaterra al romperse sus amarras, se llevó también hacia arriba a los visitantes que estaban dentro, y al menos treinta de ellos cayeron al suelo desde una altura de diez metros, informa Emili J. Blasco. Dos mujeres murieron y otra docena de personas resultaron heridas. La instalación, exhibida cerca de Durham, era un espacio de 50 por 50 metros, con un techo de 5 metros de alto. De plástico multicolor, la enorme cámara estaba formada por varias salas unidas por túneles. Al romperse las amarras se elevó y luego chocó con un poste, que desestabilizó el objeto y luego lo precipitó al suelo. En la imagen, tomada de una cámara de vídeo, un momento del accidente