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28 Internacional VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO MARTES 25 7 2006 ABC ARRIESGADA VUELTA ATRÁS as críticas llueven sobre Olmert. Como número dos de Sharón se le hace responsable del error de haber levantado los asentamientos y retirado las tropas de Gaza. Más aún, de haber anunciado la continuación de la misma política en Cisjordania. A juicio de sus críticos envió a los islamistas una señal de debilidad, la prueba es que Hamás lo celebró como una victoria propia. Además cedió espacio a los radicales, puesto que la Autoridad Palestina carecía de medios y de voluntad para intentar imponerse. El Hamastán se hizo realidad y allí fue donde se encendió la mecha del actual conflicto. Las dos críticas son FLORENTINO certeras. Fueron esgriPORTERO midas en los debates parlamentarios previos a la aprobación y Sharón tuvo que escucharlas de sus generales y consejeros de seguridad. Es muy probable que el propio Sharón compartiera ese análisis. Si es así, ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué luchó hasta romper su propio partido? En democracia la estrategia militar tiene que acompasarse con otras realidades, como los sentimientos de la opinión pública o los condicionamientos diplomáticos. Ni Israel ni ninguna democracia, véase el caso de Estados Unidos en Irak, pueden ignorarlas. La sociedad israelí estaba profundamente dividida. Una parte significativa de la población consideraba que no era aceptable poner en peligro la vida de miles de jóvenes soldados por retener unos territorios que no eran suyos. Exigían que Gaza y la mayor parte de Cisjordania fuera entregada a los palestinos. Cuando una sociedad está en guerra, Israel lo está desde el día de su creación y no se vislumbra la paz en el horizonte, es fundamental que se mantenga cohesionada en torno a unos valores y unos ideales. La ocupación y, sobre todo, los asentamientos eran un cáncer que corroía la unidad. La devolución de Gaza no fue fácil, pero estableció un renovado consenso nacional. Arafat arruinó el proceso de paz y la victoria de Hamás lo hizo irrecuperable. La dependencia estratégica de Estados Unidos era muy peligrosa. Israel tenía que recuperar espacio diplomático perdido y demostrar su voluntad de paz. Todo ello en pleno proceso de democratización regional. Israel está hoy embarcada en su sexta guerra, un conflicto nuevo en el que el enemigo no son ya los árabes, sino los islamistas dirigidos desde Teherán. No sabemos cómo puede evolucionar la situación, pero es evidente que existe un riesgo de que se expanda a Siria e Irán. En estas condiciones resulta esencial tanto el grado de cohesión interno logrado como la voluntad de paz demostrada. Europa puede criticar la intensidad de la campaña, pero no duda en señalar a los islamistas como los responsables del conflicto. No está claro que hubiera reaccionado de la misma manera de no haberse producido la retirada de Gaza. L Soldados israelíes trasladaban ayer a un compañero herido en la incursión que realizaron al sur del Líbano El Ejército israelí asalta con todo su arsenal la capital de Hizbolá en el sur del Líbano Olmert rechaza a Siria para cualquier iniciativa diplomática, la que sea b Dos pilotos israelíes mueren tras la caída de un helicóptero. Podría haber sido derribado por la milicia chií, que opone una feroz resistencia en Bint Jbail JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Las guerras se ganan con las armas. Con una estrategia acertada. Con un apoyo interno que permita a los militares actuar sin presión. Con ardor guerrero. Con fortaleza física. Y con golpes psicológicos, muchas veces más duros incluso que los que sacuden de manera directa el mentón. Eso es, lo que desde hace casi 48 horas busca a la desesperada el Ejército de Israel con su invasión limitada, pero invasión al fin y al cabo, del sur del Líbano. Asestar duros golpes en las infraestructuras militares de Hizbolá pero también sumar tantos psicológicos que mermen la capacidad de resistencia, feroz hasta ahora, de los miles de milicianos chiíes que combaten cuerpo a cuerpo, casa por casa, contra la infantería israelí. Ese golpe, que no sólo dañaría mucho a los guerrilleros de a pie sino también a su líder, el jeque Ha- sán Nasralah, se tanteaba al cierre de esta edición en torno a la aldea de Bint Jbail, considerada la capital de Hizbolá en el sur del Líbano. Una localidad de mucho peso simbólico para los fieles chiíes pues fue allí mismo cuando en mayo de 2000 Nasralah pronunció un discurso, poco después de la retirada del Tsahal tras 18 años de ocupación, que nunca se olvidará en Israel, tampoco en el país del cedro. El líder mucho más que espiritual de Hizbolá proclamó ante el mundo, cosas de la globalización y de las cadenas árabes de noticias continuas, la victoria de su organización sobre el enemigo sionista la derrota del Estado judío ante la guerrilla más valiente y mejor armada del planeta Las palabras de Hizbolá no cayeron nada bien en Tel Aviv. Arrieritos somos y en el camino nos encontraremos comentaron en los pasillos del Ministerio de Defensa los pocos conocedores del refranero español. Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío pero Israel está dispuesto a romper con la tradición. Está decidido a servir, lo más caliente posible, ese plato en la misma mesa del comedor principal de la casa más recóndita del jeque Nasralah. Es más, no se conforma con servir un plato, quiere invitarle a un menú completo, con café y postre incluidos. El Tsahal pues concentra todos sus esfuerzos, casi todos porque hay medios suficientes para distraerse un rato en otros sitios, en la batalla de Bint Jbail, la segunda tras la de Marun al- Ras, y en la que toman parte los carros de combate, los blindados, las excavadoras, todo con el apoyo de la aviación y los helicópteros. Resistencia feroz La resistencia de Hizbolá es feroz, tanto que hubo una quincena de heridos israelíes, algunos por fuego amigo Uno de los helicópteros Apache envueltos en la ofensiva cayó a tierra israelí. Dos de sus tripulantes murieron en el acto. Se cree que el incidente fue producto de un choque con el tendido eléctrico aunque fuentes militares israelíes no descartan incluso que fuera derribado por el enemigo. El Ejército hebreo está decidido a debilitar lo máximo posible a Hizbolá, a impedir que continúe con el lanzamiento de cohetes Katiusha sobre el norte del país (ayer cayeron más de 80) a peinar el terre-