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18 Nacional MARTES 25 7 2006 ABC ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO Presidente del Partido Popular de Galicia La ausencia del BNG en la Ofrenda al Apóstol evidencia que Touriño no preside ¿Qué balance hace del primer año del gobierno bipartito? -Su pacto de gobierno no existe. Día a día se intenta hilvanar algo que no está unido. El Gobierno está en precario. Ha gastado más tiempo en intentar soldarse que en buscar puntos de encuentro y gobernar. En consecuencia, tenemos un presidente que nadie se toma en serio, porque tiene unos problemas enormes con su socio, que no le respeta como político. Y el resultado de las constantes fisuras, roces y problemas es que Galicia está paralizada. -Algo bueno habrá hecho el bipartito. -Lo positivo es que el Gobierno siga, que no se haya producido una ruptura política que hubiese conllevado que Galicia se quedara sin gobierno. Esto se debe a que el presidente Touriño quiere dormir en la residencia oficial y que Anxo Quintana (BNG) sabe que o mantiene la Vicepresidencia o va a tener muchísimos problemas dentro de su partido. ¿Cómo son sus relaciones con Emilio Pérez Touriño? -El mal carácter del presidente es conocido, pero lo sorprendente es que no sepa controlarlo en público. Y un presidente no es el que debe reñir a la oposición, sino el que sabe estar a la altura institucional. Yo comprendo sus problemas y que dedique dos tercios de su tiempo a mantener su Gobierno, pero el señor Pérez Touriño tiene demasiada crispación. Eso no es bueno. ¿Cree que se pueden reconstruir los puentes del entendimiento entre Gobierno y oposición? -Hacemos la política que nos gustaría que nos hubiesen hecho cuando gobernábamos. El año pasado Galicia se quemó más que en los últimos quince años. Este mes de julio ha sido el peor de la última década y media. Y no hemos pedido dimisiones de nadie, no hemos llamado inepto a nadie, solamente hemos dicho desde hace un mes que no estaba planificada la política contra incendios, que había una enorme improvisación, que los recursos no estaban a la altura de las circunstancias. Yo no puedo callarme lo que veo, porque Galicia ha perdido posiciones en todas las cosas que se ha jugado. -Se va a reunir con Anxo Quintana el próximo día 29. ¿Cree que de ese encuentro puede salir una postura común que presione al presidente de la Xunta en el Estatuto? -Al presidente de la Xunta no se le conoce su postura en la reforma del Estatuto. En una semana es capaz de decir una cosa y su contraria. Cuando se comenzó a hablar de la reunión entre PP y BNG dijo que nos dejáramos de corrillos, y ahora dice que es él quien ha incentivado el encuentro. Nos acusó de paralizar la reforma, y ahora dice que El sucesor de Fraga en el PP de Galicia arroja una visión crítica del primer año del bipartito gallego, más caracterizado por la división que por la acción de gobierno TEXTO: JOSE LUIS JIMÉNEZ FOTO: MIGUEL MUÑIZ la ponencia va a buen ritmo. A día de hoy, encima de la mesa están sólo las propuestas del PP y del BNG. El presidente sabe que en Galicia puede haber una reforma o no, pero es consciente de que él es prescindible. Y está intentando jugar a algo peligrosísimo: si hay Estatuto, es gracias a mí, y si no, es culpa de Núñez Feijóo. Cuando uno juega con mala fe puede acabar mal. ¿Está Touriño preso de sus socios del BNG en la reforma del Estatuto? -Touriño está preso por arriba y por abajo. Está preso por su ambición personal de mantener la Presidencia de la Xunta, y por eso se debe a su socio. A su vez, está preso por las instrucciones del PSOE tras el accidente del Estatuto de Cataluña. A nosotros nos preocupa todo esto, y tenemos claro que el modelo para nuestra reforma no puede ve- Touriño está preso por su ambición personal de mantener la Presidencia, y por eso se debe a su socio El PSOE está dispuesto a darle al BNG la palabra nación si la reforma del Estatuto le sale barata Hacemos la oposición que nos gustaría que nos hubiesen hecho nir de fuera, el modelo nuestro está aquí, debe ser propio. Cataluña es el antimodelo a seguir. -Quintana ya ha indicado que va a plantearle una aceptación de su modelo de financiación a cambio de que el PP reconozca la identidad nacional de Galicia. -Los ciudadanos no quieren denominaciones identitarias que dividan a la sociedad, sino una reforma útil para una Galicia concreta. Si el BNG llega al convencimiento de que la propuesta de financiación del PP es buena, tendrán que decirnos si prefieren una Galicia que prospere o un país que intente comprar por una palabra un Estatuto. El PSOE está dispuesto a darle al Bloque la palabra nación siempre que le salga barata la reforma. -Pero no me ha contestado. ¿Negociarían nación por financiación? -Tendremos que ver cómo podemos compaginar sus intenciones con las nuestras. Si resulta que convergemos en lo prioritario, que es la financiación, dejemos lo accesorio, que es el debate identitario. No vaya a ser que lo accesorio perjudique a lo prioritario. Ahora, de la misma forma que PSOE y BNG no van a admitir requisitos incondicionados, entenderá que el partido mayoritario tampoco vaya a aceptarlo. ¿Es negociable la obligatoriedad de la lengua? -Ese es un tema sentenciado por el TC en 1983. El deber individualizado de conocer el gallego es inconstitucional. El Consello Consultivo de Galicia elaboró un informe donde le dice que no se puede imponer el deber de conocer el idioma. Durante 23 años hemos pactado entre los tres grupos la política lingüística. No copiemos una vez más lo que ha hecho mal Cataluña. ¿Qué ha cambiado en el PP de Galicia desde su llegada hace seis meses? -Hemos pasado de ser un partido en el Gobierno durante dieciséis años a estar en la oposición, y creo que nos hemos adaptado. Nos acercamos a las capas urbanas y nos renovamos. Y esa renovación va a seguir, porque es a lo que nos comprometimos y es lo que el partido necesita. ¿Qué opina de la ausencia del BNG en los actos oficiales de la Ofrenda al Apóstol de hoy? -Es un error. La ofrenda, por designación real, este año es responsabilidad del presidente de la Xunta, y éste no es capaz de coordinar a su Gobierno. Pero es que ni siquiera el Gobierno le pide opinión al presidente y simplemente se ausenta de un acto oficial. Aquí hay un problema, con un BNG anclado en el pasado, y otro de falta de autoridad del presidente. Y la lectura clara es que tenemos un presidente que no preside, y eso es malo para Galicia.