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12 Nacional ANÁLISIS DEL SUMARIO DEL 11- M LOS RESPONSABLES DE LA MATANZA MARTES 25 7 2006 ABC (Viene de la página anterior) LUCES Y SOMBRAS GESTACIÓN Para el instructor, la implicación del Grupo Islámico Combatiente Marroquí es muy clara: Habría tenido conocimiento previo de los atentados precisa EXPLOSIVO De la trama asturiana, sólo Trashorras está procesado por delitos terroristas, con motivo de unos indicios que acreditarían su conocimiento previo del atentado MÓVILES En la investigación no se precisa quién de los imputados estaba en condiciones de manipular explosivos y de preparar teléfonos móviles como detonadores deductivos. En cuanto al grupo islamista ejecutor, los autos finales del sumario- -especialmente el de 5 de julio de 2006- -sitúan en el verano de 2001, con la llegada a España de Rabei Osman El Sayed Ahmed el Egipcio el punto de partida del grupo islamista neo- salafista que, tres años después, acabará cometiendo los atentados del 11- M en Madrid y los sucesos del 3 de abril en Leganés. Inmediatamente, el sumario da cuenta de la formación sucesiva de un grupo integrista, identificado con el movimiento Takfir wal Hijra Entre los jóvenes takfires destacan Mustapha Maymouni (probable líder) y Serhane Ben Abdelmajid Fakhet el Tunecino a los que se unirían, entre otros, Rabei Osman El Sayed el Egipcio y Jamal Zougam, quien, junto con Said Berraj, salen a la luz en la operación policial realizada en noviembre de 2001 contra la célula de Al Qaida en España. Cadena de captaciones A partir de estos movimientos iniciales, el sumario revela una cadena de captaciones de nuevos integrantes, gracias a contactos previos en las cárceles o través de relaciones personales y familiares. No menos de treinta magrebíes aparecen relacionados con los hechos, en grados más o menos directos. Junto a los ya citados, el sumario destaca el papel de Jamal Ahmidan el Chino a quien el auto de 5 de julio de 2006 le atribuye un papel decisivo en la financiación y obtención de los efectos necesarios para los atentados. Quizá forzado por la falta de fuentes de prueba, el sumario no es preciso al describir la formación de la decisión de atentar y, en concreto, de hacerlo contra los trenes de cercanías con destino en la Estación de Atocha. Atribuye a Serhane Ben Abdelmajid Fakhet el Tunecino la propuesta de cometer atentados en España (verano de 2003) pero no hay referencia posterior a mayores concreciones de ese propósito, a cuándo se elige, y por quiénes, los objetivos y por qué esos objetivos concretos, a posibles labores de control de horarios de los trenes, incluso si se produjo una previa simulación de coordinación- -pues fueron trece las mochilas que se depositaron en los vagones- etc... No se precisa tampoco quién de los imputados estaba en condiciones de manipular explosivos- -para custodiarlos, conservarlos y distribuirlos en trece bolsas- -y de preparar teléfonos móviles como detonadores para que estallaran. En todo caso, el sumario ensambla indicios más o menos sólidos para concluir que entre los procesados y los suicidados en Leganés están casi todos los responsables del 11- M, situando a el Tunecino el Egipcio y el Chino en la dirección ejecutiva de los atentados, con importantes apoyos en el exterior, como luego se verá. La muerte de siete de los responsables más inmediatos en el piso de Leganés (Serhane Ben Abdelmajid Fakhet, los hermanos Oulad Akcha, Abdennabi Kounjaa, Sharif Rifaat Anouar, Jamal Ahmidan y Allekema Lamari) Rafa Zohuier, uno de los procesados en el sumario del 11- M fuerza un bloqueo en la investigación con evidentes consecuencias. La trama asturiana de explosivos entra en juego cuando Rafa Zohuier- -confidente de la Guardia Civil- -pone en contacto a José Emilio Suárez Trashorras con Jamal Ahmidan el Chino por el interés que éste tiene en conseguir explosivos. A partir de este momento, que el auto sitúa en octubre de 2003, se inicia una sucesión de encuentros esporádicos y llamadas continuas, supuestamente para concretar la venta de explosivos procedentes de mina Conchita por dinero o droga (extremo no aclarado en el sumario) El sumario concreta tres viajes de Asturias a Madrid para, supuestamente entregar explosivos a Jamal Ahmidan (el 5 y el 9 de enero, y el 6 de febrero de 2004) Las entregas las efectúan, presuntamente, miembros de la red delictiva que dirigen José Emilio Suárez Trashorras y su cuñado Antonio Toro Castro. AFP tos terroristas, con motivo de unos indicios que acreditarían su conocimiento previo del uso terrorista que se iba a dar a los explosivos. Los demás integrantes de este grupo (Antonio y Carmen María Toro Castro, Iván Granados Peña, Javier González Díaz, Emilio Llano Álvarez, Raúl González Peláez, Sergio Alvarez Sánchez, Antonio Iván Reis Palicio) están procesados por delito común de tráfico, transporte o suministro de sustancias explosivas. Bélgica e Italia (por ceñirse al ámbito europeo) En otro plano de esta vertiente internacional, el instructor pone de relieve su convicción de que los restos del grupo ejecutor del 11- M se habrían integrado en una red de captación, adoctrinamiento y traslado de nuevos yihadistas a Irak, para incorporarse a los grupos terroristas que atentan en aquel país. En concreto, apunta a Rabei Osman El Sayed el Egipcio como un figura relevante en ese entramado de exportación de terroristas, junto con Mourad Chabarou, entre otros. Para el instructor, la implicación del Grupo Islámico Combatiente Marroquí es clara: Habría tenido conocimiento previo de los atentados del 11 de marzo de 2004 y desarrollado una estrategia dirigida, bien a contribuir a la ejecución de los mismo, bien a poner al servicio de los presuntos implicados directos de los atentados sus redes de apoyo para que, en caso de necesidad, pudieran ser utilizadas (auto de 5 de julio de 2006) Los datos que maneja el instructor requieren una valoración sobre la que asentar la afirmación anterior, pero son datos que revelan un más que probable conocimiento previo de los atentados por el GICM- -algunos de sus dirigentes, como Hassan El Haski- -decían que el atentado era cosa suya; dos procesados (Bouchar y Afalah) estuvieron en Bélgica en noviembre y diciembre de 2003; y varios de los procesados utilizaron los servicios del GICM para huir y buscar refugio tras el atentado de Leganés. En todo caso, esta línea de investigación parecía contar con más recorrido que el que se refleja en el auto. Límites en la investigación En conclusión, el instructor reconoce los límites de su investigación. Faltan responsables, falta información sobre la ejecución, faltan indicios claros para acreditar fases determinadas del iter criminal. Y con estas limitaciones se va a llegar al juicio oral pues, si realmente se deben a la imposibilidad de obtener más información, la prueba ante la Sala de lo Penal no las va a subsanar. Y si se incoan diligencias paralelas para seguir investigando los espacios en blanco del sumario del 11- M, pero con relevancia sobre lo que en éste se decida, las defensas pueden encontrarse con argumentos procesales con peso suficiente para instar en la fase intermedia una reapertura del sumario o una acumulación por conexión de las nuevas diligencias con el sumario principal o, en el caso más extremo, un recurso de revisión contra una posible sentencia condenatoria. La conexión exterior Es, según el sumario, la conformada por el Grupo Islámico Combatiente Marroquí. El auto de procesamiento de 10 de abril de 2006 refleja el detallado resultado de las Comisiones Rogatorias practicadas para esclarecer los vínculos del grupo ejecutor del 11- M con la yihad internacional. Según el auto de 5 de julio de 2006, en orden a las conclusiones que pueden obtenerse habrá de estarse a lo que recoge el propio auto de procesamiento, que viene a perfilar una estructura ramificada en un marco internacional, con referencias locales en España, pero también en Francia, Trama asturiana De toda la trama asturiana sólo Suárez Trashorras está procesado por deli-