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ABC MARTES 25 7 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA LOS JUSTOS DE SODOMA UANDO Gil y su banda llegaron a Marbella a robar, la ciudad estaba llena de ladrones en excedencia. Tipos que habían amasado fortunas dando golpes en media Europa disfrutaban plácidamente de su dinero jugando al golf bajo el soltibio de la Sierra Blanca. Mafiosos italianos, gánsteres marselleses, traficantes saudíes, señores de la guerra libaneses y sirios, especuladores españoles, estafadores británicos, mercenarios yugoslavos y algún oligarca ruso se habían instalado allí para gastarse sus oscuros caudales con la confianza de que, como me dijo una vez el príncipe Alfonso de Hohenlohe, aquel era el único lugar del mundo en que nadie llamaba la atención en un Rolls Royce. IGNACIO Aquellos tipos formaban CAMACHO un hampa de lujo y en Marbella se comportaban como caballeros y regalaban millones en las galas benéficas, sin hacer más ruido que el que de vez en cuando provocaban los disparos de algúnajuste de cuentas misteriosoy muy profesional. También había ciertos socialistas venales que concedían prebendas a cambio de algún cohecho regular, y unos cuantos figurones que cogían bajo los manteles las migajas de los petrodólares, pero el desembarco de los gilistas lo sembró todo de mangantes desaforados que trincaban como si se fuera a acabar el mundo. Los ladrones profesionales, expertos en negocios sucios de alto standing, miraban a aquella tropa advenediza con un rictus de desprecio, pero el ejemplo hizo fortuna y pronto no hubo constructor, ni propietario ni concejal que no se sintiese tentado a probar en la ruleta de las recalificaciones al mejor postor. Los únicos que resistieron la tentación sin caer, como aconsejaba el maestro Wilde, en ella fueron los pocos concejales del Partido Popular, amén de algún socialista cuya honestidad personal no ha bastado para sostener el crédito de un partido que tiene en la cárcel a su cabeza de lista. Tras la catarsis judicial que ha trasladado el ayuntamiento al patio carcelario de Alhaurín de la Torre, el PP ha salido intacto de la criba y cuenta con mayoría absoluta en las encuestas porque la gente, que votó cuatro veces seguidas a los ladrones, tiene remordimientos y ensalza a los que se han mantenido de pie en medio de la ciénaga. A buenas horas se acuerda el pueblo de los justos de Sodoma. A Ángeles Muñoz, la candidata popular, la van a examinar con un rectoscopio en los meses que quedan para las elecciones, porque a sus rivales no les gusta ver inmaculada de corrupción su oxigenada melena de niña pija. Esta mujer de aspecto quebradizo está acostumbrada a mantener intacto su perfume de Chanel en un establo, pero le espera un calvario de calumnias, maledicenciasy ataques, a los que no serán tampoco ajenos quienes se han acostumbrado a sobornar y prefieren que manden monigotes de barro con manos largas y conciencia fácil. Si aguanta obtendrá un premio envenenado: gobernar una ciudad envilecida que votó a la banda de Barrabás con una contumacia tan terca como imperdonable. C MARAGALL AÚN COMPONE ESPAÑA ASQUAL Maragall, machete en mano, abrió un boquete en la selva hispánica para que- -según decía- -de una vez por todas España funcionase. Luego le cedió el paso a Rodríguez Zapatero, y en eso estamos. Por el momento, Cataluña tiene un nuevo Estatut. Dada la concepción tan elástica de la Constitución que es propia del transversalismo nacionalprogresista catalán, los líderes con más posibilidades de llegar a la Generalitat consideran que cada uno amoldará el Estatut a su manera, según crea y convenga. Por su parte, Maragall ha hecho otro alarde de optimismo histórico, de índole generosa dada la manera en que fue retirado del anfiteatro político, y considera cerrada la carpeta del llamado problema catalán. España- -dice Maragall- -podrá dar por concluido el siglo XX cuando Zapatero pronto consiga la paz en Euskadi Estamos en el mejor de los mundos posibles, como sostenía el doctor VALENTÍ Pangloss en el Cándido de Voltaire. PUIG La lástima es que hoy como entonces de repente la tierra tiemble y haya un terremoto como el que destruyó Lisboa o estallen nuevas guerras. Como era previsible, en la Cataluña de ahora mismo todo son quinielas electorales y pocos guardan memoria de lo que significó en términos de representación institucional la elevada abstención en el referéndum del Estatut. Mejor no tocarlo: contamina, turba y complica la vida. Es más dulce y entretenido calcular quién ganará y con quién gobernará. En la superficie edulcorada de esta fase preelectoral no aflora la cuestión de que opte a presidir la Generalitat alguien que- -como José Montilla- -no es catalán de toda la vida. El tema, indudablemente, está en las conversaciones y en los encuentros off the record. En general, la impresión es que el PSOE lleva sobre CiU cierta ventaja en la concepción y puesta en escena de su campaña. El PSC- PSOE es una enorme máquina de poder, totalmente entregada en esta ocasión al servicio de su can- P didato. El duelo Mas- Montilla, aunque no sean políticos de cromatismo y seducción, será muy correoso, duro, frontal. La incógnita más debatida es la siguiente: ¿podrá Montilla movilizar los votos del cinturón industrial que se abstienen en las elecciones autonómicas y votan socialista en las elecciones generales? ¿Se sumará Zapatero a la posibilidad de un efecto Montilla? Lo cierto es que Zapatero no movilizó de forma significativa el voto abstencionista, pero también hay que tener en cuenta que en unas elecciones como las del próximo noviembre la confrontación personal- -casi antropológica- -entre Mas y Montilla puede fidelizar algún voto otrora abstencionista y concretarlo en las urnas. En una encuesta realizada por la Universidad Abat Oliba aparece que quienes se abstuvieron en el referéndum aluden a razones circunstanciales sea que no están de acuerdo con el Estatut o que se sienten totalmente indiferentes. Los votantes del sí ven el nuevo Estatut como una mejora- -mejor eso que nada, incluso entre votantes de ERC, hasta un 44 por ciento- Los del no deseaban que el texto estatutario aprobado por el Parlamento autonómico catalán no hubiese sido modificado por las Cortes Generales. Todo eso aconteció en el contexto de un inmenso desconocimiento de lo que se votaba, hasta casi un 70 por ciento. Es muy característico del actual estado de la sociedad catalana que, según las encuestas, resulte que fue a votar en el referéndum un 68 por ciento, cuando de hecho únicamente votó el 49 por ciento. Los expertos subrayan que esa discrepancia entre lo que se hace y lo que se declara en una encuesta tiene que ver con el factor de la deseabilidad social, porque uno queda mejor votando que absteniéndose. Aun así, aquí la discrepancia roza el 20 por ciento. Es mucha distancia, tanta que incide más todavía en la brecha de credibilidad en unas elecciones autonómicas. Hacerse creíble no es en estos días una mala prioridad política. vpuig abc. es