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ABC LUNES 24 7 2006 Deportes 91 GOLF OPEN BRITÁNICO Tiger no perdona y conquista su undécimo grande sin despeinarse Sergio García, con una vuelta sobre par, sólo acabó quinto a siete golpes MIGUEL ÁNGEL BARBERO LIVERPOOL. Ser el mejor del mundo no se consigue por casualidad. Y repetirlo durante cuatrocientas semanas dice mucho de las cualidades del elegido. Porque Tiger Woods es, sencillamente, un ser especialmente dotado para el juego del golf. Sus cualidades físicas y técnicas son innegables y las mentales, insuperables. Gana por activa y por pasiva. La estadística que presenta es demoledora: en los once grandes ganados hasta ahora ha salido de líder el último día. Y en general, ha conquistado 35 torneos de un total de 38 que ha afrontado un domingo desde lo más alto. Ayer comenzó a asegurarse su tercera Jarra de Clarete nada más llegar al campo de prácticas. En cuanto sus rivales le vieron enfundado en su traje de guerra (ese polo rojo que tantos triunfos le ha dado) ya sintieron que sus opciones se escapaban. Pues sin hacer nada apreciable hasta el hoyo 5 (donde embocó un eagle magistral) sus oponentes se fueron descolgando ellos solos en la tabla. Sergio García, que salía a su vera con un golpe de menos, a esas alturas ya estaba a cinco de distancia, que se convirtieron en ocho en el hoyo 10. Estaba claro, pues, que el Open iba a volver a los Estados Unidos. Los grandes nombres no terminaban de despertar y sólo Chris DiMarco, que tenía una cuenta pendiente con Woods desde el Masters que le arrebató el año pasado, le llegó a acechar tímidamente. Se puso a un sólo golpe y convirtió un putt de lado a lado del 14 para presionarle un tanto, mas el californiano hizo birdie a continuación en ese mismo hoyo y recuperó dos de renta que nunca abandonaría hasta el final. Luego, con otros dos golpes rebajados en los dos siguientes nunca se vería presionado. Los españoles amagaron, pero ninguno llegó a golpear El Niño Jiménez, FernándezCastaño y Olazábal se mostraron tan irregulares que acabaron por perder el rumbo después de unos aceptables recorridos iniciales M. A. B. LIVERPOOL. La clasificación de los españoles en el Open Británico deja un cierto sabor amargo. Antes de comenzar la semana, un quinto puesto de Sergio García no habría sido una mala apuesta. Sin embargo, según se han ido desarrollando las cosas, el balance sabe a poco. Por lo que respecta al castellonense, ayer se vistió completamente de amarillo, un color de líder muy apropiado para la última etapa del Tour de Francia. Sin embargo, se equivocó de vestimenta. En el golf triunfa la roja, aunque no precisamente la de las huestes de Luis Aragonés. El Niño fue perdiendo sus opciones él solito. Con cuatro bogeys en los nueve primeros hoyos le dejó claro al Tigre que estaba sólo de espectador. Su juego largo no fue recto y en el corto volvieron los fantasmas de antaño, con el putter convertido en su peor enemigo. Lo mejor del día, sin duda, fue su reacción final (tres abajo en la segunda vuelta) y el resultado. Un nuevo top- 10 en un salmón y muchos puntos para el ranking mundial y para la Ryder Cup. Pero para inscribir su nombre en un major todavía le falta un trecho. Los demás, con muchas dudas Miguel Ángel Jiménez maquilló su resultado al final (menos 1) gracias a tres birdies en los últimos cuatro hoyos, pero había dejado todas sus opciones en el campo desde el viernes. Se vio líder con cuatro golpes de ventaja y se le cruzaron los cables. Todavía no se explica qué le pasó. Tampoco lo tiene muy claro Gonzalo Fernández- Castaño (par) Pasa los cortes bien colocado pero luego baja muchos enteros en los fines de semana. Lleva cuatro semanas seguidas jugando y ya va necesitando un descanso. Todavía le quedan citas muy importantes (US PGA, Bridgestone, Volvo Masters... y no debe quemarse antes de tiempo. Otro que daría un mundo por saber lo que le pasa es Chema Olazábal (más 1) Desde hace tres años le dan unos bajones tremendos después del Masters sin explicación aparente. Físicamente está bien, pero pierde la fe en los hierros y en el putt Y así es muy difícil funcionar. La ventaja es que con la clase que tiene, en cualquier momento le da la vuelta a la tortilla. Si hay un experto en tirar de paciencia, ése es el guipuzcoano. A la memoria de su padre Con Sergio fuera de juego, Tiger sólo tuvo que preocuparse de mantener el mismo nivel de intensidad que durante toda la semana. Con un grado de concentración máximo, es lógico que terminase por sacar toda esa tensión después de embocar el último de sus 67 golpes en el 18. Se abrazó a su caddie y prorrumpió en sollozos de un modo incontrolado. La muerte de su padre todavía la tiene muy reciente y quiso dedicarle su primera victoria desde que le dejó con lo más profundo de su corazón. Steve me dijo antes de el último golpe que ése era para mi padre y ya no pude controlarme- -reconoció compungido- Ha sido una semana muy dura, con muchos recuerdos y sé que desde lo más alto estará orgulloso de mi Revalidó su título con soltura y se convirtió en el primero en hacerlo desde que Tom Watson lo lograra en 1983. La estrategia le había salido a la per- Tiger, roto por la emoción, rompió a llorar una vez conquistado el torneo fección. Para evitar los 94 bunkers que defienden Hoylake decidió dejar de lado las maderas y jugar de modo conservador. Hierros largos desde la salida y medios desde la calle; y en los pares cinco, a intentar bajar el resulta- AP Clasificación final 1, Tiger Woods (EE. UU. 270 golpes; 2, Cris DiMarco (EE. UU. 272; 3, Ernie Els (Af. S. y Jim Furyk (EE. UU) 275; 5, Sergio García y Hideto Tanihara (Jap. 277; 7, Ángel Cabrera (Arg. 278. Otros españoles: 41, Miguel Ángel Jiménez, 287; 48, Gonzalo FernándezCastaño, 288; 56, José María Olazábal, 289. do. Si a esto se le suma un golpe de suerte el viernes al embocar un eagle desde la calle, está el resultado de 18 golpes bajo par. Y eso que ya tenía el torneo más que ganado cuando afrontó ese último agujero. Si no, el récord de 19 abajo que él mismo posee habría quedado hecho añicos. En el Royal Liverpool el Tigre dejó una nueva muestra de su maestría. Verle pasear por las calles con el cariño que le dispensa el público ayuda a comprender la leyenda que este jugador sigue escribiendo en el golf mundial. De momento, ha empatado con Walter Hagen en el segundo puesto de los ganadores de majors con once campeonatos. Cada vez los 18 de Jack Nicklaus están más cerca.