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62 Cultura LUNES 24 7 2006 ABC Perelada acoge con fervor la Luisa Fernanda del Teatro Real b Las dos funciones que estaban JAZZ Festival de San Sebastián Intérpretes: Erykah Badu (voz) Eugenia Bess (coros) James Clemons (percusión) Christopher Dave (batería) Dwayne Kerr (flauta) Jovan Lacy (bajo) RC Williams (tec) Renee Williams (coros) Lugar: Auditorio del Kursaal. Fecha: 22 de julio programadas en el Festival agotaron sus localidades. Una zarzuela cada año comentaba el público asiduo verbalizando su deseo PABLO MELÉNDEZ- HADDAD PERELADA. Que la primera gira que realiza el Teatro Real se hiciera con una zarzuela y al Festival Castillo de Perelada (Gerona) es un síntoma que habla por sí solo: en Cataluña, otra de las cunas del género castizo, continúa habiendo sed de zarzuela. Perelada ya lo comprobó con éxito en la edición pasada, cuando se atrevió con dos títulos. Esta vez la propuesta llegaba desde el coliseo de la Plaza de Oriente con un reparto de campanillas- -casi completamente diferente del que estrenó la producción en Madrid- con los cuerpos estables del Real, su director musical en el podio, el montaje de Emilio Sagi para Madrid, Washington y Los Ángeles y con el debut de Carlos Álvarez en el papel de Vidal. El público se lo pasó en grande, coreó melodías, disfrutó con el recorte de los diálogos hablados y con la elegancia y el esteticismo de la propuesta escénica- -con mínimos retoques de adaptación respecto de la original- -y alabó todo aquello que en Madrid se criticó, como la supuesta falta de casticismo de la producción o la rigidez en la lectura de Jesús López Cobos. Aquí se habló de elegancia y musicalidad pero sobre todo de una contextualización contemporánea de un género lastrado por una tradición escénica que en Cataluña se ha cubierto de caspa al hacerse con las mínimas condiciones. Carlos Álvarez cantaba por vez primera el papel de Vidal, dominándolo con una voz seductora, generosa, coloreada, controlando por completo el personaje; algún roce vocal en Por el amor de una mujer y un lapsus de memoria en la escena final no restaron méritos a una interpretación contundente. Nancy Herrera y Mariola Cantarero tampoco participaron en el estreno del Real; ambas constituyeron un soberbio tándem complementario por color de voz, otro acierto de la propuesta. Herrera aportó una musicalidad extraordinaria al ingrato personaje- -no posee ni una romanza- mientras Cantarero estrujaba con salero y técnica impecable un papel demasiado grave para su vocalidad. José Bros asumió el papel de Javier con vitalidad y entrega; su Subir, subir... Y luego caer fue la guinda de una entrega escénica inolvidable. López Cobos realizó una lectura estricta en los números de conjunto, pero libre y atenta en los dúos y romanzas. Sorprendió la cantidad de entradas nerviosas en el foso, precisamente cuando la compañía interpretaba nada menos que su decimotercera función. LA DIVA GALÁCTICA RICARDO ALDARONDO E l concierto no comenzaba y un mensaje por los altavoces no daba muchas esperanzas a los presentes: a Erykah Badu le habían perdido las maletas. Con lo que se suponía que estaba en el tocador. Finalmente fueron cuarenta y cinco minutos de retraso. La mayor parte de la audiencia se lo perdonó, estaba con ella, y con ganas de bañarse en soul, hip- hop y fashion, porque esta diva del soul del siglo XXI tiene claro que quiere ser absolutamente moderna. La salida fue espectacular. Como una top model de andares felinos (sus taconazos le ayudaban) con una coleta postiza de impresión, una mirada retadora y una pose muy quedona, se posicionó entre sus dos artilugios electrónicos. Con uno nos dejó boquiabiertos con un microrrecital de sonidos galácticos, que ejecutaba acariciando el aparato con sus guantes blancos. Con el otro ejercía de DJ futurista, insertando entre canción y canción fogonazos de grabaciones y haciendo que la banda pareciera un vinilo más a su servicio. Luego todo aparecía milimétricamente preparado, mientras sonaban Kiss Me On My Neck o se quitaba el kimono en Otherside of the Game Badu, como si fuera hija de Prince y Donna Summer en lo visual, con el concepto del soul de una Whitney Houston pero empapada de maneras del hip- hop rama MTV, dirigía un espectáculo basado en el golpe de efecto, en la perfecta preparación incluso de los gestos más aparentemente espontáneos y en una voz espectacular. Se sabe toda la historia del soul y el funky y la aplica con todas sus variantes en una fórmula más que vistosa y trabajada, pero en el fondo bastante fría. Porque donde no lo tiene fácil Erykah Badu es en la expresión de sentimientos reales. La repetitiva fórmula tiene mucho soul, pero poca alma. A pesar de que el barroquismo de las composiciones deja a medias el contagio funky y bailongo, la mayor parte del personal estuvo rendido a ella y gozó con la potencia negra de una banda en la que las individualidades están borradas. Con Didn t Cha Know el buen rollito por una vida más luminosa para todos desembocó en un final de show a la americana: con Bag Lady se metió entre el público buscando colaboración. Los de San Sebastián parecen muy tímidos le comunicó Erykah a su banda. Pero un par de espectadoras lo hicieron muy bien. Erykah Badu durante su actuación en el Auditorio del Kursaal EFE Roberta Flack seduce en Cap Roig al público de Palafrugell con su voz y simpatía ABC PALAFRUGELL (GERONA) Roberta Flack sedujo con la magia de su voz y su simpatía al numeroso público que asistió la noche del sábado al Festival de Música Jardins de Cap Roig, en la localidad gerundense de Palafrugell, informa Efe. La gran dama del soul, uno de los iconos de la música negra del siglo XX, se mostró totalmente entregada a sus fans a lo largo de todo el concierto, en el que interpretó incluso un tema en español: Angelitos negros Su entrada en el escenario, vestida de blanco, fue con el clásico Killing me softly with this song que tuvo una parte final con ritmo brasileño para la que Flack pidió la colaboración del público. La intérprete hizo reír a los asistentes, jugó con los fotógrafos y se paseó por el escenario como una gran veterana de los directos. Las localidades para escuchar los temas clásicos y los de nueva creación de la reina del soul ya se habían agotado desde hacia unos días. La banda que acompañó a Flack estaba integrada por siete músicos: Ricardo Jordan, Nova Payton, Antonio Terry, William Barnes, Morris Pleasure, Arturo Tappin y Nicholas Brancker. La artista se mostró en todo momento cómplice con su público y con sus músicos, que tomaron el protagonismo durante gran parte del concierto, interpretando solos que despertaron los aplausos de los fans. En numerosas ocasiones, la cantante se dirigió al público, empezando con un hagamos del mundo una gran familia y siguiendo con comentarios en inglés que despertaron a la vez risas y aplausos, con los que se ganó al público de Palafrugell. Con su música elegante, urbana, reservada, afable y sofisticada, esta reconocida intérprete ofreció un repertorio con los éxitos de los años 70 y 80, grandes baladas que marcaron una época como I ever seen I saw you again o Tonight I celebrate my love música que sigue entusiasmando a las nuevas generaciones.