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60 Cultura LUNES 24 7 2006 ABC JAZZ Veranos de la Villa Concierto de Omar Sosa Trio. Lugar: Jardines de Sabatini. Fecha: 21- 07- 06 JAZZ Bela Fleck The Flecktones Concierto de Bela Fleck The Flecktones. Lugar: La Riviera. Fecha: 19- 07- 06 LA MÚSICA UNIVERSAL DE OMAR SOSA LUIS MARTÍN MEDIA DE NOTABLE L. M. n muy poco tiempo, quizás sólo cinco años, el pianista Omar Sosa se ha convertido en un clásico de nuestras escenas. Clubes y ciclos de jazz recuerdan su paso con especial admiración. Y es que no todo el mundo dispone de una pujanza creativa tan inaudita como la suya, que permite que su música sea siempre lo más parecido a un estreno. Así ha vuelto a ser ahora en esta visita, al frente de un trío que completaban el bajista y cantante Childo Tomas y el baterista Steve Argüelles. Gente cuyo trabajo demuestra que la escena del jazz sigue moviéndose sin necesidad de recurrir a relecturas del pasado. Sosa labra su propio surco a golpes de inspiración, y hasta los pasajes más frecuentados de sus discos se asientan en gratos términos de novedad. No renuncia a nada, ningún recurso expresivo le es ajeno. Incluso, amplía en sintetizadores y piano eléctrico la panoplia instrumental escuchada en otras ocasiones. Con todo ell, regala jazz de primera fuente, sin las huellas de lo manido. En los tiempos de balada, es condescendiente con la desafortunada producción de sonido; en las formas más rítmicas, obtiene un sonido tan redondo que, a veces, hace pensar en un Thelonious Monk de Camagüey. E É Omar Sosa, durante su actuación en Madrid EFE Exhibicionismo Trabajando sobre temario propio, gran parte de él procedente del disco Mulatos Sosa contó con una rítmica especialmente acorde con el concepto que venía a mostrarnos. El camerunés Childo Tomas es el bajista aventurero que coincide con Sosa en su visión de una música verdaderamente universal. Y su concierto demostró esos anhelos. Y en la batería estaba Steve Argüelles, un especialista en corregir cualquier trayectoria melódica hacia la vanguardia y en hacer maravillas con los codos de las piezas. Omar es el tipo de jazzista con tal dominio de su instrumento que añade a su música un componente de exhibición. No molesta. Tiene ya muchos discos, pero su fuerte, es claro, son los directos. Expresó el placer que le proporcionaba actuar en medio de un paisaje tan hermoso como el de los Jardines de Sabatini. Y dijo que sería bueno tocar temas más relajados, acordes con el entorno. Un adelantado a su tiempo que, como su admirado Thelonious Monk, gusta de volcar todo su conocimiento en lo que hace y se reproduce de una manera diferente cada día. sta es la banda más popular de cuantas se dedican a rastrear nuevas vías expresivas para el bluegrass procurando la confrontación con elementos musicales encontrados en otros estilos. Lo que su líder, el banjoista Bela Fleck, ha ideado es una confrontación sonora entre las nuevas tecnologías y el country. Esto viene a ser la quintaesencia de una sociedad rural convertida en desarrollada de repente. O mejor aún, la resultante de varias décadas de convivencia entre la industria pesada y el ganadero localista y conocedor de poco más que de sí mismo. La música que ahora traen está incluida en un álbum de reciente publicación. Se llama The hidden land y sus piezas vuelven a hacer uso de formas joviales y aventureras, con los turnos de intervenciones bien marcados y con un virtuosismo con media de notable. Por supuesto, Bela Fleck es el cómplice más activo del cuarteto y el solista más acertado. Este músico comparte nombre con aquel actor que inmortalizó a uno de los primeros Dráculas cinematográficos. Sin embargo, esto es lo único que ambos tienen en común: Bela Fleck es enormemente vitalista, y ni siquiera el ímpetu añadido que le pone su grupo a todo lo que hace es capaz de aumentar el énfasis de su fraseo en cada uno de los temas. Momentos de esplendor los hubo, no obstante, para todos los comparecientes y, posiblemente, fue el bajista Victor Wooten el más jaleado cuando la emprendió con todos los caprichos que se le ocurrieron en uno de esos temas que responden al principio de Juan Palomo. El drumitar, ese contagioso juguete percusivo que utiliza Future Man, volvió a ser la sensación de la velada, y el saxofonista y flautista Jeff Coofin- -que sopló varios saxos a la vez, a la manera en que también lo hacía Rashan Roland Kirk- -resultó ser lo más parecido a una carga de infantería con munición festiva. Hace algunos años que los Flecktones no venían de gira a España, pero han dejado claro que siguen siendo una de las pocas bandas capaces de provocar en la audiencia, simultáneamente, el ánimo para la danza y el escalofrío. Con ellos, melodías elementales se convierten en fantásticos encantamientos cuando recogen las madejas sonoras de la inspiración y las alborotan para fabricar algo lleno de colores vivos, de compleja urdimbre.