Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
54 DOMINGO 23 7 2006 ABC Cultura y espectáculos Una joven china lee la última y lujosa edición del Quijote traducida al mandarín La cultura española se lanza a la conquista de China para romper el tópico de toros y fútbol El recién inaugurado Instituto Cervantes asume el reto de borrar los estereotipos. España sigue siendo una gran desconocida en el coloso oriental: El Quijote no fue traducido hasta 1922 y muchos piensan que Picasso o Almodóvar son franceses Xibanya, dou niu, Huang Ma TEXTO Y FOTOS: PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. Xibanya, dou niu, Huang Ma No falla, está estadísticamente probado: eso es lo primero que, alegremente, sueltan nueve de cada diez chinos cuando se enteran de que uno es español. Y es que la frasecita de marras resume a la perfección el pensamiento, más bien único, con el que se identifica a nuestro país en el gigante asiático, ya que, traducida del mandarín, significa: España, toros y Real Madrid Para bien o para mal- -seguramente para esto último- la fiesta nacional y el deporte rey son los estereotipos a los que se reduce la cultura patria en el coloso oriental, donde acaba de abrir sus puertas el Instituto Cervantes con el firme propósito de erradicar de una vez por todas este sambenito. Para ello, esta institución cultural dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores no sólo contará en Pe- kín con la mayor de las 58 sedes que tiene repartidas por todo el mundo, sino que ya está preparando para el próximo año la apertura de otro centro en Shangai, la ciudad más moderna y cosmopolita de China. Sus objetivos principales consisten en difundir la cultura española y promover la enseñanza del castellano, dos retos más que difíciles, porque la lejanía ha hecho que nuestro país sea un gran desconocido en el dragón rojo La Generación del 98, en inglés Buena prueba de ello es que la obra más insigne de la literatura española, el Quijote, no fue traducida al chino hasta tres siglos después de que Cervantes la escribiera en 1605. En 1922, la Editorial del Comercio de Shangai publicó la adaptación al mandarín que, titulada Moxiazhuan (Biografía del caballero loco) habían realizado los poetas Lin Shu y Chen Jialin. Curiosamente, ninguno de ellos sabía castellano, por lo que el segundo interpretaba verbalmente del inglés los pasajes del Quijote y el primero anotaba lo que le parecía más conveniente. A pesar de este método tan poco ortodoxo, y de que hasta los años 40 no se descubrió que había una segunda parte de tan célebre novela, su edición consiguió despertar el interés de Lu Xin, un gran escritor de la época, por la literatura española. De hecho, éste fue quien trasladó del japonés al chino los relatos de Pío Baroja y dio a conocer también a Vicente Blasco Ibáñez a principios de los años treinta. Por su parte, el poeta Dai Wandshu se interesó por Federico García Lorca, cuyos versos desembarcaron en China junto a las obras en inglés de autores de la Generación del 98, como Unamuno y Azorín. Tras la fundación de la nueva China comunista en 1949, la Editorial de Literatura Popular publicó los principales títulos españoles, como El Lazarillo de Tormes las Novelas Ejemplares de Cervantes, las piezas de Lope de Vega y Calderón de la Barca o El sombrero de tres picos de Pedro Antonio de Alarcón. 90 ediciones del Quijote A finales de los años 70, las letras hispanas cobraron un nuevo auge gracias a la apertura del país y a las reformas económicas de corte capitalista que lo están transformando radicalmente. En ese momento, la escritora Yang Jiang efectuó la primera traducción al chino del Quijote directamente del castellano, al tiempo que se publicaron La Regenta de Clarín, y Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós, consideradas las tres cumbres de la li-