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10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE cenes, como el de pan o el de tabaco (que cuesta un 20 por ciento más) están además en los barrios del sur de la ciudad, los más castigados, y cuesta una fortuna enviar a un transportista. Han atacado algunos camiones y la gente tiene miedo. Lógico. Tampoco hay leche ni queso, porque llegaban del valle de la Bekaa y allí se están librando fuertes combates. Sin embargo, el negocio va bien porque, aunque se haya marchado mucha gente, han llegado refugiados de todo el país y tienen que comprar comida Krikor Cambista Nadie quiere liras libanesas y los dólares se acaban Todos los extranjeros se están marchando y necesitan cambiar sus liras por euros o dólares, por lo que el negocio del cambio está bien. Nadie quiere liras libanesas y los dólares se están terminando; pronto pasará lo mismo con el euro. Algunos días tengo que cerrar antes de tiempo porque me quedo sin divisas. El mayor problema es que es lo único que va bien, no hay más movimiento y va a terminarse pronto. Antes del verano pedí un crédito para abrir un restaurante. La inauguración fue la víspera del ataque y desde entonces he cerrado porque no me llega ni para pagar a los camareros. Todo pérdidas. Es una guerra contra la economía del país, porque no podemos trabajar en esta situación Los barrios del sur son bombardeados cada día. Allí nadie se atreve a vivir se pronto, pero yo me quedo. Me quedo, porque éste es mi país y porque es la mejor forma de resistir. Que los judíos vean que, pese a sus bombas, seguimos viviendo con la máxima normalidad que nos permiten. Ellos buscan que salgamos corriendo, pero nunca dejaremos que vuelvan a ocupar nuestra tierra El negocio no va del todo mal y no veo ninguna razón para cerrar. Lo que hemos hechos es adecuar los horarios a la situación actual. A la gente le da miedo andar por la calle durante la noche por culpa de los bombardeos y por eso cerramos a las diez, en lugar de a las tres de la madrugada. Los clientes acuden sobre todo por la tarde y, gracias al WIFI (internet sin hilos) todos se conectan a la red y siguen las noticias al minuto, esto es una guerra on line Debido a este horario tan tempranero (antes cerraban a las tres de la mañana) se vende menos alcohol y más café, aunque todos estamos un poco de los nervios. A no ser que recibamos un ataque directo o muy cercano, nos quedamos, ¿por qué no? AP Abu Nazih Dueño de supermercado No hay leche ni queso, pero el agua no falta Cuando se termina un producto ya no hay manera de reemplazarlo, ese es el problema. Estamos tirando de la reserva, pero no hay manera de reponer por culpa del bloqueo y de los destrozos en carreteras y puentes. Algunos alma- Sarah Salem Encargada de un local de copas Ibrahim Encargado de Zara Aquí seguimos la guerra al minuto y por internet Nos mudamos de barrio, pero no cerramos Hemos tenido que cerrar los últimos tres días para preparar el traslado. Antes teníamos la tienda abierta para mantener motivado al personal, pero no había negocio. Las ventas han caído en picado en esta semana y es complicado mantener una infraestructura como ésta, con más de noventa trabajadores. De todas formas, nuestro negocio, Zara, seguirá abierto en el Líbano porque esto no puede durar para siempre. Lo que haremos será cambiarnos de zona por motivos de seguridad. Cambiamos de barrio, aunque todos sabemos que nadie puede estar a salvo en ninguna parte del país en la situación actual Hussein: Me quedo porque hay que resistir Abu Nazih: Cuando se acaba un producto, se acaba