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23 7 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Yo me quedo TEXTO Y FOTOS: MIKEL AYESTARÁN. BEIRUT Libaneses bajo las bombas El Líbano vive un trágico éxodo. Extranjeros y nacionales abandonan el país en busca de seguridad. Es un estado que se vacía. Pero algunos optan por quedarse e intentar seguir con una vida más o menos normal pese al conflicto y los bombardeos L a guerra que arrasa el Líbano desde hace dos semanas ha dejado el país prácticamente vacío. Todos los libaneses que han podido han marchado rumbo a Siria. La ONU calcula que el desplazamiento total de ciudadanos puede superar el millón de personas. Una cifra que aumenta de día en día y que se agrava con la ofensiva de las tropas israelíes en el sur del país. Los bombardeos, además, no sólo han provocado el éxodo hacia el exterior. También han acabado con la antigua vitalidad del Líbano, al reducir los movimientos dentro del país a su mínima expresión. En Beirut, los barrios del sur son bombardeados cada día, y sus vecinos han tenido que desplazarse al centro urbano, donde se han organizado improvisados campamentos de refugiados. El lujoso downtown está cerrado a cal y canto. Allí abrían sus puertas las más prestigiosas boutiques de marcas internacionales; todas han preferido hacer las maletas. Pero el sur está muerto. La actividad, el pulmón que mantiene a la ciudad viva, está en la doble vía formada por las calles Hamra y Bliss, frente a la Universidad Americana. Allí, por las mañanas, se encuentran comercios abiertos. Por la noche, hasta las diez, también es posible tomarse una cerveza. Beirut ya no es esa capital conocida por las fiestas nocturnas y el ambiente de sus bares. Vive momentos de guerra y, aunque sus ciudadanos intentan llevarlos lo mejor posible, a una guerra no se acostombra nadie. En un país eminentemente importador, el bloqueo por tierra, mar y aire al que lo somete Israel empieza a cortarle la respiración. Los almacenes están tirando de sus reservas, pero no pueden reponer el género y algunos alimentos, como la leche, ya empiezan a escasear. En los hospitales la situación es aún peor, ya que empiezan a agotarse las medicinas para los enfermos crónicos. Con el estruendo de los aviones siempre presente y bajo la amenaza constante de un bombardeo, algunos comercios y bares intentan preservar cierta normalidad. Algunos, como forma de resistencia; otros, porque quieren hacer negocio; y la mayoría, porque no tiene otro sitio adonde ir. La temporada turística se anunciaba excelente, pero la guerra ha truncado la reconstrucción de un país que poco a poco cerraba las heridas del pasado. Ahora, con cientos de muertos y las infraestructuras destrozadas, otra vez tendrá que volver a empezar de cero. Hussein Ibrahim La evacuación es tan terrible que no llevan ni maletas Las cosas están mal, pero soy optimista, creo que el panorama mejorará pronto. Para los negocios esta guerra está siendo mucho peor que la del 82. Entonces la evacuación era posible y la gente compraba maletas y más maletas para llevarse la casa a cuestas. En estos momentos es tan complicado salir del país, que es preferible salir con lo puesto. Deseo que pa- Vendedor de maletas Krikor: Es una guerra contra la economía del país Sarah: Nos quedamos, ¿por qué no? Ibrahim: Esto no puede durar para siempre