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23 7 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Busco esposa Rusa, alta, rubia y con los ojos azules POR RAFAEL MAÑUECO. SAN PETERSBURGO La exportación de novias es un floreciente negocio en Rusia. Unas 75.000 han salido del país para casarse fuera. Aunque también hay clientes que, más que el compromiso, buscan la cama de la aspirante U n hombre de unos 45 años, pelo oscuro, bigote y vientre ligeramente pronunciado, examina un catálogo de imágenes de bellas jóvenes, la mayoría rubias. Junto a cada una de las fotografías aparece el nombre de la candidata, estatura, medidas, educación y aficiones. Giuseppe, un pequeño empresario de Milán, hojea las fichas y pide a Anastasia, empleada de la agencia matrimonial Foreign Affair los teléfonos de algunas de las chicas. Por cada uno de esos números paga veinte euros. Giuseppe llegó a San Petersburgo para participar en uno de los guateques que organiza regularmente Foreign Affair en el Club Papanin, en el número 111 de la avenida Moskovski. Tuvo oportunidad de conocer en esa fiesta a cuatro mujeres con las que previamente había intercambiado correos electrónicos. Sus coordenadas las obtuvo a través de la página de internet de la agencia (www. aforeignaffair. com) Pero el apuesto milanés no acabó muy convencido y decidió aprovechar su estancia en la ciudad para contactar con alguien más. Todas las que he conocido son preciosas y parecen muy buenas personas, por eso es difícil elegir afirma Giuseppe, quien se comunica en inglés con sus potenciales novias. A veces, recurre a un traductor, pero eso forma parte de los servicios que presta la agencia, además del visado y la reserva de hotel. Giuseppe está separado y confía en rehacer su vida con una rusa: Son guapas, inteligentes, femeninas y muy responsables afirma el galán latino. Giuseppe está alojado en el hotel Púlkovskaya de San Petersburgo, en cuyo séptimo piso se encuentran las oficinas de Foreign Affairs La casa central está en Phoenix (Arizona) y es una de las muchas agencias matrimoniales que se dedican a la exportación de rusas y ucranianas a EE. UU. y países europeos. En los últimos diez años, unas 75.000 mujeres han abandonado Rusia para contraer matrimonio en el extranjero. La mayoría tienen edades de entre 20 y 35 años. Las edades de los aspirantes masculinos, en cambio, van de los 40 a los 60 años. Fantasías sobre Occidente Internet es el medio más frecuente de contacto. Ahí se ofrecen novias recatadas... y otras que no lo son tanto Olga Lipóvskaya, líder de una de las organizaciones feministas de la antigua capital imperial rusa, sostiene que es lógico que haya muchas mujeres rusas que deseen encontrar esposo fuera del país. Aquí en San Petersburgo, por ejemplo, por cada 55 mujeres hay 45 hombres y existe la idea de que los europeos y estadounidenses son mejores maridos que los rusos. Más atentos, caballerosos y, sobre todo, mejor situados desde el punto de vista económico La activista rusa, sin embargo, advierte de que no todos los occidentales son trigo limpio. Bajo promesa de matrimonio, muchas de nuestras mujeres caen en redes de tratas de blancas o son convertidas en auténticas esclavas domésticas asegura Lipóvskaya. Y es también común que, con la apariencia de querer encontrar esposa, muchos hombres transformen los circuitos romance organizados por las agencias, en turismo sexual. Aprovechándose de la ingenuidad y deseos de casarse de las chicas, sus pretendientes las engañan y, en sus viajes a Rusia, intentan llevarse a la cama a todas las que pueden, cuantas más mejor se lamenta Lipóvskaya.