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23 7 06 CLAVES DE ACTUALIDAD Lady Di Nostalgia de aquel cuento de hadas El recuerdo de Lady Di no desaparece. Su mito comenzó hace 25 años, con su boda con el Príncipe Carlos. Los británicos aún añoran aquel cuento de hadas, sellado con un beso en el balcón de Palacio POR EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL EN LONDRES Y el sueño se hizo realidad: a las once y cuarto de ayer, miércoles, el heredero de la Corona británica y lady Diana Spencer contrajeron matrimonio, en un marco de pompa y esplendor extraordinarios en la catedral anglicana de San Pablo, Londres Así abría ABC su crónica de la boda entre el Príncipe Carlos y la hija del conde de Spencer, una joven de apariencia tímida que pocos días antes había cumplido veinte años. Era el 29 de julio de 1981 y comenzaba el mito de Diana. Un cuarto de siglo después, y a pesar de su muerte ya hace nueve años, su figura sigue muy presente en la sociedad británica. Su imagen aparece en muchos puestos de venta de postales, y ramos de flores frescas la recuerdan constan- temente en la verja del Palacio de Kensington, que fue residencia de los Príncipes de Gales y luego de ella sola desde su separación en 1992 y divorcio de 1996. Las noticias sobre Lady Diana continúan siendo una mina de oro para la competitiva prensa británica: su foto en una portada de periódico es un aumento seguro de ventas. Incluso su memoria condiciona y condicionará durante mucho tiempo los acontecimientos en la Familia Real. El príncipe Carlos y Camila Parker- Bowles tuvieron que aplazar su enlace hasta el año pasado, y aun entonces hubieron de sortear con dificultad la omnipresencia de su memoria. La sombra de la princesa Eran tiempos felices, después de anunciar su compromiso en marzo de 1981 EPA Y cuando el Heredero alcance el trono, quien hoy tiene el tratamiento de Duquesa de Cornualles- -porque para el pueblo el título de Princesa de Gales que le correspondería es sólo para Diana- -podría quedarse en princesa consorte y no alcanzar la consideración de Reina, con el fin de no herir a quienes siguen adorando a aquella muchacha frágil a quien la adversidad le hizo sobreponerse y retar a la secular monarquía británica. Diana Spencer fue en su tiempo la mujer más famosa del mundo y una de las más fotografiadas. Fue icono de belleza femenina, admirada y emulada. Compadecida por el engaño del marido con su amante y disculpada luego por sus propias relaciones con otros hombres. Aplaudida en su posterior compromiso con la lucha contra el sida y las minas antipersona, y finalmente elevada a los altares con su inespesada muerte en un túnel de París, en la madrugada del 31 de agosto de 1997, cuando tenía treinta y seis años. Sin duda que la muerte en accidente cimentó el mito de Lady Diana como ocurrió con el magnici- dio de John F. Kennedy, pero su personalidad ya la había colocado en un pedestal. Si su matrimonio con el Príncipe Carlos hubiera sido feliz y duradero, ella sería hoy la gran ilusión de la monarquía; si, en otro supuesto, ella ahora continuara viviendo, divorciada del Príncipe de Gales y quizá vuelta a casar, seguiría centrando la atención de todas las cámaras manifiesta Sarah Watson, del gabinete de comunicación del Palacio de Kensington. Carisma y magnetismo, eso es lo que transmiten las imágenes tomadas por el fotógrafo de moda Mario Testino, expuestas hasta la primavera del próximo año en la que fue residencia de Diana (www. historicroyalpalaces. org) Las fotos fueron tomadas en un estudio de Londres a comienzos de mayo de 1997, pocos meses antes del fatal accidente. Vestida de un modo sencillo pero muy elegante, sin joyas que distrajeran los rasgos de su rostro, Diana se muestra segura de sí misma, consciente de su encanto y de su fuerza. Muy atrás quedaban en ese momento la candidez de los días de su boda, la delgadez por sus crisis de bulimia y la debilidad con la que apareció en una decisiva en-