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32 Internacional VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO DOMINGO 23 7 2006 ABC Los hospitales están colapsados, pero sólo un convoy de Cruz Roja ha recibido autorización para evacuar a los heridos. Ali, Rola o Kamel son algunos de los pocos que han podido salvar su vida y ahora se recuperan en el hospital Hariri de Beirut Mi pueblo ya no existe TEXTO Y FOTO: MIKEL AYESTARÁN SERVICIO ESPECIAL BEIRUT. Miles de personas siguen atrapadas en el sur del Líbano. Estaba en la plaza de mi pueblo, muy cerca de Tiro. Sentí los aviones por encima y lo siguiente que recuerdo es la pared de este hospital. No me di cuenta de que perdí la pierna, ni del largo traslado. No recuerdo nada, sólo los aviones pasando una y otra vez y las explosiones en las aldeas vecinas Kamel Ashi llegó hace tres días al Rafic Hariri Hospital de Beirut. Le han amputado la pierna izquierda y ha pasado dos veces por el quirófano. Ayer por la mañana llegó su hermano. Llevaba una semana sin tener noticias de su familia y, pese a la dureza de su lesión, una sonrisa se dibujaba en su rostro al saber que todos están bien. El viaje desde el sur no es fácil. Además de que las carreteras están destruidas, ya no queda combustible. Tuvimos que vaciar los restos de los depósitos de cinco coches para poder viajar a Beirut. El camino transcurre por montañas y huertas y me ha costado cinco horas llegar. Antes este viaje era de cincuenta minutos. Luego están los bombardeos, que como ya han alcanzado todos los objetivos posibles, ahora bombardean lo ya bombardeado para que la gente que se esconde en los sótanos tenga que salir. Menos mal que Kamel está vivo comenta Ahmed, que no suelta la mano de su hermano en ningún momento. El hospital ha tenido que adelantar el estreno de su sala de urgencias y La señora Ibrahim permanece desde hace días en el hospital Hariri de Beirut, donde siguen ingresados sus cuatro hijos atiende desde hace tres días a más de cincuenta personas que llegaron en el convoy de Cruz Roja, desde hospitales como el Jabal Amel o el Meis El Jabal. Khaldoun Ashkar, uno de los responsables del hospital Hariri que ha coordinado las evacuaciones, confiesa que la situación en el sur es dramática, y la evacuación de medio centenar de personas es anecdótica. Tendrían que dejar volar a helicópteros de Naciones Unidas o de la Cruz Roja a la zona para evacuar a los heridos. Cada día que pasa las cosas se complican más y aquí estamos preparados para recibir a muchos más pacientes nen un tercio de las 350 víctimas mortales registradas hasta el momento, según afirma el ministro de Cultura. criaturas de dos, tres, cinco y seis años, sin coche, sin un lugar a donde ir? Nos metimos en un cuarto y rezamos. Luego empezaron las explosiones, cada vez más cerca. Hasta que el tejado se abrió y las paredes se hicieron pedazos. Mi marido perdió una pierna, quedó sepultado. Luego empezó la búsqueda de los pequeños, los gritos y la carrera por salvar sus vidas La señora Ibrahim ha perdido a su pareja y tiene a dos hijas que se debaten entre la vida y la muerte. Sólo su hijo, Ali, y su otra hija, Rola, salieron con lesiones leves. Menos mal que son pequeños y no se dan mucha cuenta de lo que ocurre, porque sino sería todavía peor. Mi pueblo ya no existe. Cuando salimos de allí no quedaba un edificio en pie y seguían los ataques. Han sido unos días horribles confiesa con sinceridad la señora Ibrahim. Población aislada Los ingresados provenientes de familias humildes sufrieron la angustia de no poder huir de sus hogares por no disponer de medios suficientes, después de recibir el mensaje de los aviones israelíes sobre el bombardeo inminente y de leer los panfletos que lanzaron desde el aire. El muro palestino se ha levantado en el Líbano a base de reventar carreteras y puentes. Cientos de aldeas en la frontera con Israel se han convertido en pequeñas islas incomunicadas del mundo exterior. El resultado ha sido el mismo: el de aislar a la población. ¿Cómo querían que saliera de mi casa en menos de dos horas con cuatro Israel y el armamento ilegal Los heridos tras los bombardeos de Beirut, por otro lado, se reparten entre los hospitales de la ciudad. El hospital Hariri se ha reservado para los que vienen de una parte del país donde se está librando la auténtica batalla en la que parece que el Ejército de Israel está empleando armamento prohibido. Los médicos del centro, tras analizar a los pacientes, han encontrado algunas heridas que nunca antes habían visto y diferentes quemaduras originadas por el uso de bombas de fósforo. El presidente libanés, Emile Lahoud, ya denunció a comienzos de semana el uso de armamento ilegal y las primeras víctimas ya se pueden ver en Beirut. Todos los ingresados por las secuelas de la guerra son civiles a los que una bomba les sorprendió en sus casas. Muchos de ellos son niños y ya supo- Howayda, una niña de ocho años, ha perdido un ojo, casi no habla desde entonces, pero su único ojo lo dice todo Los médicos del centro han encontrado en sus pacientes heridas y quemaduras que nunca antes habían visto Heridas abiertas En el cuarto contiguo, la situación no es mejor. Howayda Khaled, una niña de ocho años, también estaba en su casa la tarde del ataque y, como todos, no pudo escapar. Su hermana murió y ella ha perdido un ojo. Casi no habla desde entonces, pero su único ojo abierto lo dice todo. Azul y asustado. Lloroso y perdido. Nació en un país en paz y le va a tocar crecer en un país en guerra, porque aunque se alcance pronto un alto el fuego, las heridas abiertas durante estos últimos días van a necesitar años para curarse.