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26 DOMINGO 23 7 2006 ABC Internacional Los blindados israelíes invaden el sur del Líbano y ya se combate casa por casa Hizbolá lanza más de 120 cohetes Katiusha de manera indiscriminada contra Haifa y la Galilea b Las tropas hebreas toman la aldea de Marun al- Ras mientras sus cazas bombardean antenas de televisión y repetidores de radio y de teléfonos móviles JUAN CIERCO. CORRESPONSAL HAIFA. Irrumpir. Entrar por la fuerza. Ocupar anormal o irregularmente un lugar. Estas son algunas de las acepciones que recoge el diccionario de la Real Academia de la Lengua sobre el vocablo invadir Palabras que, en el conflicto de Oriente Próximo, también en esta Segunda Guerra del Líbano, o primera entre Israel y un Irán con el dedo pegado al mando a distancia, merecen toda la atención, el rigor, el cuidado. Una mala palabra, un vocablo utilizado de modo incorrecto, puede hacer tanto daño, a medio plazo, como una bala perdida. La historia de esta convulsa región está llena de ejemplos. Israel invadió, irrumpió, entró por la fuerza a primera hora de la tarde de ayer en el sur del Líbano, tras derribar la valla de separación de ambos países y rodear un puesto de control de las Naciones Unidas, cuyos representantes evacuaron la zona sin preocuparse por recoger sus petates. Lo hizo con sus carros de combate, sus blindados y sus excavadoras. Un despliegue que fue protegido desde el aire por las cazas F- 16 y por los helicópteros Apache Sus soldados ya lo habían hecho días antes: operan en este territorio desde hace varias jornadas a la caza y destrucción de los arsenales, los búnkeres, los túneles, las trincheras, las lanzaderas de cohetes y los milicianos de Hizbolá, con quienes combaten casa por casa. Tropas que ocupan desde hace más de 72 horas la aldea de Marun al- Ras, cercana a la frontera, feudo chií, donde mantuvieron duros combates con sus enemigos libaneses que opusieron feroz resistencia hasta caída la noche. Entonces, la aldea cayó en manos del Tsahal También han pisado, durante horas, otras aldeas del sur como Yarun y Marwahin y se han enfrentado a emboscadas de Hizbolá, cuyos tiradores de élite atacaron un puesto militar hebreo hiriendo de gravedad a un soldado. Una antena de comunicaciones tras el paso de la aviación israelí por Keserwan, una región del norte del Líbano ró 18 años hasta el 2000 y que la operación tiene un único, aunque ambicioso, objetivo: lanzar andanadas puntuales, concretas, limitadas en el tiempo y en el espacio para acabar con la infraestructura militar de Hizbolá, con la amenaza nada difusa de sus cohetes Katiusha Cohetes que, una vez más ayer, en especial ayer, cayeron con fuerza sobre todo el norte de Israel, envuelto en un manta de pánico e impotencia, ahogado por las ensordecedoras sirenas de alarma que no cesaron de avisar en todo el día y buena parte de la noche de la llegada de nuevos ataques en forma de proyectiles. En total, una veintena de heridos, mucho miedo y daños importantes en Haifa, y en Nahariya, y en Carmiel, y en Kiryat Shmona, y en Safed, y en Rosh Pina, donde más de 120 misiles AP Andanadas puntuales El Ejército de Israel mantiene que no se trata de una invasión a gran escala, cuestión de semántica, que no entran por la fuerza para quedarse, que no irrumpen con la intención de crear una zona de seguridad, que no se repetirá ocupación alguna como la que du- impactaron de manera indiscriminada. Pero siempre es mejor el ensordecedor ruido de las sirenas que el de las bombas de media tonelada, como algunas de las lanzadas por la aviación hebrea contra el sur del Líbano, donde se advirtió a la población civil de que abandonara sus casas antes de las siete de la tarde de ayer por medio de octavillas y de mensajes en árabe por la radio militar del Tsahal que se puede