Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
20 Nacional EL BIPARTITO GALLEGO CUMPLE UN AÑO DOMINGO 23 7 2006 ABC El 3 de agosto de 2005, tras arrebatar la mayoría absoluta a Fraga por apenas 5.000 votos en Pontevedra, Emilio Pérez Touriño tomaba posesión como presidente de la Xunta. Pero la convivencia con sus socios del BNG no está siendo fácil Doce meses de supervivencia política TEXTO: JOSE LUIS JIMÉNEZ FOTO: MIGUEL MUÑIZ SANTIAGO. Dedico dos terceras partes de mi tiempo a pactar con el BNG reconocía recientemente Emilio Pérez Touriño en una entrevista, una confesión que revela el grado de dificultad de la cohabitación de socialistas y nacionalistas en la Xunta de Galicia. Ha pasado casi un año desde que el 3 de agosto Pérez Touriño tomara posesión de la Presidencia gallega, y el único logro de estos socios por conveniencia ha sido el de intentar disimular sus disensiones internas de cara a la galería y trasladar a la opinión pública la aparente sensación de un gobierno unido. Pero lo cierto es que antes, durante y después de la formalización del pacto de gobierno que sustenta a Touriño en el poder, sus relaciones con el nacionalista Anxo Quintana están más regidas por la necesidad que por cualquier otra circunstancia. Su único punto en común es el arrinconamiento del PP en la escena política autonómica, estrategia que eventualmente se salta el vicepresidente gallego para presionar a su supuesto jefe en el Gobierno. Quintana ha hipotecado desde el inicio la postura de Touriño respecto al Estatuto. El presidente del Gobierno gallego mantuvo los primeros meses una postura institucional, de tutela del proceso, y cedió al Parlamento y a los partidos la responsabilidad de la reforma. Pero su vicepresidente ignoró esta actitud y optó por exigir constantemente un texto de máximos, hurtándole la iniciativa política, que Touriño se vio obligado a recuperar hasta proclamarse en la actualidad impulsor del Estatuto. El Ejecutivo autonómico está dividido desde el primer día. Touriño lo preside, pero tan solo coordina a los consejeros del PSOE, ya que no tiene control alguno en los departamentos nombrados por el BNG- -Vivienda, Cultura, Industria y Medio Rural- que despachan habitualmente con Quintana y no con el presidente, a quien saludan los jueves, durante el habitual Consejo de Gobierno. Ausencia en la Ofrenda Sin ir más lejos, los consejeros nacionalistas llegaron a plantar a Touriño en una de las sesiones de control al gobierno del Parlamento como muestra del rechazo del BNG a la reforma de las Diputaciones que pretende el PSOE, contraria a la supresión que defienden Quintana y los suyos. Desde ese día, el Gobierno al completo atiende a las comparecencias del presidente salvo contadísimas excepciones. El último ejemplo será la ausencia de los consejeros del BNG- -incluido el vicepresidente- -en la tradicional Ofrenda al Apóstol Santiago del 25 de julio. Lejos de callar ante las prácticas de sus socios, Touriño se sinceró en una convención socialista a comienzos de diciembre al tachar de endogámica y sectaria la política de nombramientos de los nacionalistas, precisamente el día antes de que Francisco Rodrí-