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ABC DOMINGO 23 7 2006 Nacional EL DIÁLOGO GOBIERNO- ETA 15 chos etarras convierten sus juicios, es útil recordar las declaraciones de uno de ellos, Eugenio Irastorza, al abandonar la cárcel tras cumplir veintitrés años de condena, pues reflejaban un innegable fracaso que expone la patética teatralidad con la que a menudo ensalzan el terrorismo los integrantes de ETA. En una entrevista publicada en Gara en septiembre de 2003, respondía así a la pregunta de si creía que la situación política había cambiado durante su tiempo en prisión: No mucho. Precisamente, durante la comida comentábamos que en el momento en que yo salgo entran otros cuatro. Los avances que ha conseguido la izquierda abertzale han supuesto una serie de cambios, pero en lo sustancial apenas ha variado. La negación de los derechos de Euskal Herria sigue siendo la misma que cuando yo comencé. Ves cómo nuevas generaciones se van incorporando. Yo entré siendo un chaval, y ahora están entrando chavales que no habían nacido cuando yo entré. Y eso se hace duro, porque ves el costo tan grande que supone reivindicar los derechos de nuestro pueblo. Pero sobre todo sientes orgullo del pueblo al que perteneces y de la gente que tienes ido acompañado del diálogo entre el PSE y Batasuna, todo ello como consecuencia de las amenazas de dirigentes de la formación ilegalizada que precedieron a estos cambios de actitud, provocando por ello lógicos interrogantes sobre los motivos por los cuales se aceptó la coacción terrorista. Este hecho objetivo cuestiona el argumento de quienes insisten en que ahora no se va a ceder ante ETA cuando no se hizo mientras la banda estaba más fortalecida. La realidad insoslayable es que ETA no ha desaparecido ni ha dado una sola muestra inequívoca del carácter irreversible de su tregua, pero el Gobierno sí ha abandonado exigencias previas aparentemente firmes. Así se aprecia al aceptarse la necesidad de legalizar a Batasuna tras una mera declaración formal del partido en contra de la violencia aunque ETA continúe existiendo, o al admitirse el diálogo con ETA pese a no realizarse en las condiciones que el propio presidente del gobierno impuso, o al considerarse necesario que la demo- ETA no ha dado ni una muestra inequívoca de que la tregua es irreversible; el Gobierno, en cambio, sí ha abandonado exigencias previas cracia pague un enorme precio político como el de constituir una mesa extraparlamentaria mientras ETA sigue sin desaparecer. Esa dinámica, justificada eufemísticamente como una pragmática flexibilidad necesaria para lograr la paz, alimenta una peligrosa espiral de condescendientes actitudes hacia la organización terrorista y su brazo político, generando negativas consecuencias para la erradicación de la amenaza terrorista al entender quienes la ejercen que resulta eficaz. Por tanto estas concesiones constituyen un alto precio político que nuestra democracia no necesita ni debe pagar a los asesinos de Miguel Ángel Blanco, Fernando Múgica y otros ochocientos seres humanos. Pobre balance Ese cuestionable orgullo de pertenencia a un pueblo que rechaza mayoritariamente al grupo terrorista ETA es el pobre balance que a este antiguo activista le queda después de pasar media vida en prisión tras asesinar a Dionisio Imaz, propietario de un taller, en abril de 1979. Es muy revelador que la opinión de otros excarcelados atribuya una similar ineficacia a la violencia de ETA. Después de treinta años de terrorismo, pocos éxitos más allá del sufrimiento generado puede exhibir, al igual que Irastorza, el asesino de Miguel Ángel Blanco y Fernando Múgica. Oportuno parece recordarlo cuando determinadas decisiones gubernamentales pueden conseguir todo lo contrario. Es evidente que el diálogo con ETA va a comenzar a pesar de que el Gobierno reconoce que la organización terrorista no ha mostrado actitudes inequívocas de su hipotética clara voluntad para poner fin al terrorismo tal y como exigía la resolución del Congreso de mayo de 2005. El incumplimiento de dicha resolución ha peces muertos frente a la puerta de acceso y en la noche del jueves lanzaron piedras contra la cámara de seguridad exterior. La portavoz del PP en el Ayuntamiento de Guecho, Marisa Arrúe, afirmó que la pintada aparecida es la gota de agua que colma el vaso no sólo por tratarse de la tercera acción de kale borroka en un semana, sino porque constituye una amenaza explícita contra la vida de los miembros de un partido demócrata A su juicio, el ataque demuestra que el ambiente sigue estando contaminado Para Arrúe, mientras unos defienden el diálogo a toda costa, mirando para otro lado e ignorando las extorsiones y las acciones violentas, otros nos negamos a ceder ante las exigencias de los terroristas y sus métodos