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6 Opinión DOMINGO 23 7 2006 ABC AD LIBITUM PROVERBIOS MORALES EL ARTE DEL DESPLANTE ERRORES leal a Israel Y mientras Jaimito escribe, ¿quién ODRÍGUEZ Zapatero es un crítico leal de Issabría decirme cuál es la diferencia entre el antiserael. Rodríguez Zapatero es un cítrico legal mitismo y la crítica leal a Israel? A ver, tú, Yésica, de Israel. Rodríguez Zapatero es un crítico ¿qué dices, cariño? ¿Quién te ha contado eso de la letal de Israel. Rodríguez Zapatero es un cítrico leal pañoleta? No, no, mi vida, no es eso, no es eso. Esa de Israel. Rodríguez Zapatero es un crítico lechal de pañoleta que dice tu yayo no se llama pañoleta; se Israel... Me canso, seño... llama kefiya y es el símbolo de la heroica lucha del Setecientas veces, Jaimito. Te he dicho que, hasta pueblo palestino por regresar a su país, ocupaque no lo escribas setecientas veces, ni te siendo por Israel. Yo ahí no me meto, corazón. No, tas ni sales al recreo. el presidente tampoco. Pero sí te diré que lleRodríguez Zapatero es un crítico real de Isvar la kefiya no es señal de antisemitismo, de lael. Rodríguez Zapatero es un cítrico lechuel ninguna manera. La kefiya es una prenda norde Isreal. Rodríguez Zapatero es un crítico mal de los palestinos. Como la boina de tu yaleal de Israchuel. Rodríguez Zapatero es un... yo, en efecto. Y por la misma razón, tesoro, Muy bien, niños. Acabáis de ver lo que le ha para proteger el cuero cabelludo del ardiente pasado a vuestro compañero Jaimito por llaJON sol de la canícula. Bueno, sí, Wilson Edgardo, mar antisemita a nuestro amado presidente, JUARISTI tienes razón, la kefiya puede llevarse al cuello Faro de la Revolución y wonderbra de la y la boina no. Eso sólo prueba que la kefiya es más Alianza de Civilizaciones. Como habréis advertido, funcional que la boina, porque sirve también de bule he impuesto un castigo que guarda proporcionalifanda. Por eso, en la Edad Media, todos los españodad con la ofensa. ¿Te he pegado acaso, Jaimito? ¿Te les llevaban kefiya, ¿lo sabíais? Luego llegaron los he aplastado el pie con un tanque Merkabá? ¿A que Reyes Católicos e impusieron la boina. Si no llevano? Bueno, pues borra el encerado, vuelve a tu sitio bas boina, la Inquisición te ponía una multa. Claro, y aprende a comportarte, porque no voy a tolerar en Mustafá, ricura. Lo has dicho muy bien. Uno puede adelante que llames antisemita a nuestro amado preponerse la kefiya por muchas razones, por legítima sidente José Luis Rodríguez Zapatero, Esperanza de solidaridad con el pueblo palestino o para no reslos Oprimidos y Vengador Enmascarado de los Pafriarse, pero nunca por antisemitismo. Y yo qué sé rias de la Tierra. Que sea la última vez que te permipor qué se la ponía Txapote, Jaimito, qué preguntas tes insultarle en mi presencia. Y, de paso, niños, que tan tontas haces. Tú, a lo tuyo. Cuando acabes, escrios quede claro que este es el principal error de los be setecientas veces No haré preguntas estúpidas judíos como Jaimito. No, Manolín, no me refiero a A ver, Manolín, ¿que por qué se la puso el presidenlo de esperar todavía al Mesías. Por mí y por el presite? Fue sin querer, encanto, se la puso sin querer. Es dente Rodríguez Zapatero, que esperen sentados, de que el presidente se pasa el día pensando en cómo pie o como les dé la gana. ¿Cuál es el principal error hacer felices a los niños del mundo y de ahí que a de los judíos, niños? veces salga a la calle sin calcetines o se ponga los Confundir el antisemitismo con la crítica leal a gayumbos al revés. ¿Que cuál es la diferencia entre Israel, señorita. el antisemitismo y la crítica leal a Israel? Ah, sí. Muy bien, niños. Jaimito, para que te vayas entePues lo que diga en cada caso el ministro Moratinos, rando, sal al encerado y escribe setecientas veces que es el experto. No confundiré más el antisemitismo con la crítica N I los toros ni la política pueden explicarse, en España, sin tener muy claro que el desplante, que no deja de ser un adorno, es esencial para que los toreros luzcan su garbo y los líderes su poderío. Ya puede una faena magistral arrancarle al morlaco lo que no tiene y, a base de valor y temple, conseguir unos pases imposibles y plenos de arte. Eso no vale nada sin un desplante final y garboso en el que la arrogancia se haga superlativa. De igual manera, un trabajo político difícil, exigente en astucia y riesgos, elaborado ante la opinión pública con generosidad para los distantes y calor para los próximos, puede quedarse en nada, e incluso en menos que M. MARTÍN nada, sin el descaro final FERRAND de un gesto airoso y cuasi provocador. Los ciudadanos, vistos en su condición de respetable público o de potenciales votantes, tienen su corazoncito y se fijan mucho en lo accesorio. Por eso tendemos a entusiasmarnos con los gestos. José María Aznar se cortó la coleta antes de tiempo y la desgracia del 11- M, que todavía hoy agita angustias en el cuerpo nacional, le impidió una revolera final para su faena. Un desplante con el que decir ahí queda eso Un montón de acontecimientos, caseros y de importación, precipitaron el cierre de su segunda legislatura- -la peor de las dos- -y la ceremonia careció del descarado gesto que marca el reglamento nacional para las primeras figuras de la espada y de las urnas. Parece claro que Aznar tenía dentro la frustración de esa carencia y, de algún modo, ha tratado de sacarse la espina a lo largo de estos dos últimos años, en los que ha cambiado de vida, de territorio y hasta de idioma. Quizá por eso ha vuelto a tomar la muleta de sus más famosos días y ha dicho que quienes le critican por la foto de las Azores -el gran icono de su mandato en el que, con George Bush y Tony Blair, integra la gran trinidad de la defensa de Occidente- -lo hacen porque les encantaría haber estado allí Nuestro sistema electoral, tan pintoresco como nefasto para una correcta organización democrática en la que sea posible la división de los poderes del Estado, empuja al partidismo excluyente y, en lógica consecuencia, los grandes líderes que llegan a La Moncloa, con permiso y excepción de Leopoldo Calvo- Sotelo, tienen algo de maestros taurinos acompañados por su cuadrilla y por quienes, sin serlo, saben acercarse al calor de donde hay, la primera de las condiciones básicas del pícaro español. Aznar fue y va de pinturero. Lo lleva en el alma y en el gusto y, mejor que rectificar sus excesos, se envalentona con ellos y hace el paseíllo luciéndolos, agitándolos y, en suma, presumiendo. Conceptualmente, el entonces presidente no se equivocó al viajar a las Azores. Había que tomar postura y la tomó sin dudas ni zigzagueos, sin concesiones. El error estuvo en las formas, en el desplante. Lo mismo que ahora. R