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22 7 06 EN PORTADA Deportes Acción en el mar TEXTO Y FOTOS: ALEJANDRO CARRA C asi cuarenta grados a la sombra y una humedad relativa de apenas el 30 por ciento son dos razones poderosas para dar la espalda al asfalto y encararse con la mar. Hay un momento para cada cosa, y el de cambiar el teclado y la asfixiante corbata por el neopreno y la tabla, o el atasco y los matutinos exabruptos radiofónicos por las corrientes marinas y el batir del océano contra un acantilado, ha llegado ya. Muchas cosas son las que se pueden hacer en la playa, o ninguna, que también es plan. Pero ahora vamos a dejar para otra ocasión lo de momificarnos al sol. Esta vez toca disfrutar de un poco de acción sobre las olas, o bajo ellas. Es sencillo. La cosa va de máxima velocidad, pero sin riesgo de que te dejen el carné con menos puntos que euros en la cuenta; y después, de relajarse con una travesía submarina, pero sin aparatosos equipos de inmersión. Que ya estamos todos muy estresaditos. Wakeboard surf a tope Esta actividad es muy similar al esquí náutico, pero sobre una sola tabla con unas fijaciones para los pies como las del snowboard. También en el wake una motora arrastra al deportista a toda velocidad mientras éste maniobra, gira y da saltos, aprovechando la estela de la lancha. No hay que tener especiales condiciones; al menos no más allá de una ilimitada paciencia el primer día. El arranque, la salida del agua en este caso, es lo más complicado. Y es que Toda la fuerza del viento en las manos, eso es en esencia el kitesurf la física- -a toda fuerza de acción le corresponde otra de reacción de la misma magnitud, pero en sentido contrario- -no siempre es un placer, aunque lo cantase Nacha Pop. El secreto para erguirse es oponerse a la fuerza de tracción de la motora con la tabla ofreciendo la máxima superficie de resistencia al arrastre, las rodillas pegadas al pecho, los brazos extendidos y las manos firmes en el palonier; intentamos así aprovechar el tirón para incorporarnos manteniendo siempre la tabla con uno de los cantos levantados para que no se clave sobre la superficie del agua y nos obligue a realizar una inmersión antes de tiempo. Se supone que, vencida esa natural tendencia a entrar como una bala en el agua, deslizarse sobre la tabla a toda velocidad es una experiencia inolvidable; pero sólo se supone, porque lo único que los neófitos comprobamos, después de medio millón de intentos y 400 litros de agua en nuestro interior, es que no todo se consigue en esta vida a la primera. En fin, siempre hay una segunda oportunidad, como con los donuts light Airboard volar muy bajo En el airboard se disfruta al máximo de la sensación de velocidad desde el primer segundo Seguimos aprovechando la furia de los caballos marinos pero ahora cambiando la diabólica tabla de wake por un artilugio bastante más manejable y fácil de usar: el airboard Este deslizador, que en realidad es un trineo inflable pensado para la nieve pero al que ahora se le añade una