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24 Internacional VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO SÁBADO 22 7 2006 ABC Damasco acusa a Israel de bombardear sus camiones de ayuda humanitaria b El personal del puesto fronterizo de Kfeir Iabus cifra en diez los camiones afectados, que según el gobernador portaban la bandera de la Media Luna Roja LAURA L. CARO KFEIR IABUS (SIRIA) La ayuda humanitaria que Siria intenta enviar a Líbano a través del paso fronterizo de Kfeir Iabus (el más próximo a la zona donde se libran los combates) está siendo bombardeada de forma sistemática, según aseguró ayer a ABC el gobernador de la provincia de Damasco a la que pertenece el puesto, Mohamed Said Akil. Este alto cargo no dudó en atribuir la acción al Ejército israelí. Según su testimonio, la fuerza hebrea habría conseguido alcanzar y destruir alguno de los convoyes que se están enviando desde el pasado día 16, a pesar, dijo, de que entran bajo bandera de la Media Luna Roja y que todo el mundo sabe que sólo contienen ayuda humanitaria esto es medicinas, ropas y alimento Ciudadanos sirios destrozan una bandera de Israel, ayer en Damasco, en una protesta contra las acciones en Líbano AFP Los combates entre hebreos y la milicia de Hizbolá se sienten en Siria, donde no ha caído un solo proyectil. A la población se le hiela la sangre con el sonido de los ataques. Así se vive en el hogar de una familia, a escasos metros del paso fronterizo de Masnáa Miles de refugiados Otras expediciones, indicó el gobernador de la provincia, han visto caer estos días atrás proyectiles a su alrededor pocos kilómetros después de haber atravesado la frontera. Esta situación les hizo optar por llevar sus vehículos de vuelta, nuevamente, a Siria. El personal gubernamental del paso fronterizo, por el que a lo largo de los últimos diez días de combate han atravesado decenas de miles de refugiados libaneses ofreció la misma versión, al tiempo que cifró en diez los camiones afectados. Las mismas fuentes también subrayaron que el jueves el objetivo de los cohetes fue un autocar, entre cuyos pasajeros se registraron varios heridos que fueron atendidos en Damasco. Cuando en Siria tiemblan los cristales LAURA L. CARO ENVIADA ESPECIAL Destruída una caravana de Emiratos El gobernador indicó que también ha resultado devastada totalmente una caravana enviada por los Emiratos Árabes, que, según sus palabras, ya han condenado enérgicamente esta situación. El alto cargo utilizó como ejemplo esta situación, a la que tachó como el paradigma de los deseos de los judíos de arrasar un pueblo completo en referencia a la suerte del Líbano. No obstante, Said Akil negó que se hayan registrado heridos o bajas entre las personas que acompañan los camiones de ayuda, y que ayer de nuevo se dirigían rumbo al paso de Kfeir Iabus formando columnas. KFEIR IABUS (SIRIA) ¿Qué si escuchamos las bombas desde nuestra casa? Entre las dos y las tres y media de la madrugada hemos contado esta noche 14 ataques, ha vuelto a temblar el suelo y los cristales parecían a punto de caerse. El resplandor de los cohetes nos aterroriza... es como si un relámpago de fuego se te fuera a venir encima Om Hassam no pasaba tanto miedo desde la guerra de 1982, cuando todavía no tenía a ninguno de sus cinco hijos ni ocupaba junto a su marido, que es chófer, su actual casa llena de sol y de alfombras desgastadas y humildes al borde mismo de la frontera con el sur del Líbano. Una casa que parece destartalarse cada vez que los combates entre los hebreos y la milicia artillada de Hizbolá que con tanta condescendencia se mira en Siria, se reanudan al otro lado del monte Haramon, que casi da sombra a su jardín, y en la que está decidida, si se da el caso, a esperar a los israelíes para detenerlos, dice, con sus propias manos. En diez días de conflicto, en todo Siria no ha impactado un solo proyectil. Pero en esta esquina de tierra fértil cuajada de mares de cerezos que es la aldea de Kfeir Iabus, a media hora de Damasco y a un tiro de piedra del paso fronterizo de Masnáa que el Ejército israelí amenazó con borrar del mapa en cualquier momento, la guerra está tan cerca que a Om se le seca la boca de contarlo. Y se trae un cesto de meloco- tones henchidos de zumo rojo recién cogidos del frutal para recuperar a mordiscos la saliva y seguir. Que el pavor les está paralizando, que un ruido cualquiera, con que se cierre una puerta de golpe es suficiente para cortarles la respiración. Que el pequeño, de cinco años, pregunta por qué les bombardean tanto y chilla loco que quiere combatir a los israelíes. Y que el mayor, de veinte, ya les ha dicho que de un momento a otro se va a ir con el brazo armado del Partido de Dios. Que también tiran cohetes mortales que amedrentan a familias como ellos, olvida: son los de Hizbolá. La mujer calla y sonríe de pronto quizás para no dejarse llevar por sus propias palabras a la desesperación. Está aguardando con la comida hecha a una familia libanesa de diez miembros que ha acogido en su casa y que están a punto de llegar de la mezquita, que es viernes de oración. Han escapado de la vecina Anjer, territorio Líbano. Justo allí donde revientan las bombas que a Om y a los suyos les hacen estremecer. Cuando oyen juntos el es- truendo hueco de los cohetes al caer, confiesa, ni los huéspedes ni ellos, la familia, hablan. Pero se miran asustados. Inshalá- -si Alá quiere, musita- -en Siria todo va a salir bien Respuesta con rabia En el puesto de Al Jdedeh, siguiendo el límite con el Líbano, apenas dos kilómetros al sur de la casa de Om, también se escuchan con nitidez las bombas. Desde el cuarto día de los combates los funcionarios de seguridad y de aduanas- -que tienen el refugio preparado por si acaso- -cuentan uno a uno los ataques, pero sin miedo, eh! aclara un teniente con su punto de fanfarrón. Cuando suenan, vemos que Israel está inquieto y eso quiere decir que están llegando a sus crisis, que es una demostración de fortaleza a la desesperada... que vengan, que Siria les responderá con toda su rabia como ya les ha advertido el ministro de Información Mira, en diez días no han avanzado ni un centímetro se jacta el militar, para quien, de paso las explosiones que minan el día a día de los vecinos de Kfeir Iabus no le parecen tan terribles si el que tiene que salir corriendo es un ciudadano hebreo y el que aprieta el percutor es un hermano de Hizbolá. Que los judíos se dejen de aviones y, si son valientes, que vengan a enfrentarse cuerpo a cuerpo... nosotros podemos con todo. Son ellos los que no van a poder aguantar Que los judíos vengan a enfrentarse cuerpo a cuerpo... podemos con todo. Son ellos los que no van a aguantar