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96 Deportes TOUR DE FRANCIA ÓSCAR PEREIRO, LÍDER JUEVES 20 7 2006 ABC La visión futurista de Fernández y Lelangue Pereiro debe la mitad de su amarillo al siempre conservador director alavés JOSÉ CARLOS CARABIAS MADRID. Reputado ciclista de los años ochenta, todoterreno capaz de ganar en la montaña y al sprint, un Valverde de su tiempo, Juan Fernández se convirtió en su día en el buque insignia del pelotón español en los Mundiales. El hombre de bronce. Esa presea alcanzó en 1980 (detrás de Hinault y Baronchelli) 1987 (detrás de Roche y Argentin) y 1988 (detrás de Fondriest y Gayant) Por diferente e innovador se labró una aureola de tipo listo, un buscador de fortuna. Pero luego llegó el volante... Le llaman el heredero por su porosidad para las sucesiones. Administró el trasvase del Clas al Mapei- Clas, agarrado a la figura gigantesca de Tony Rominger, el ciclista destinado a retar a Induráin en el Tour y que nunca consumó la caza. Del Mapei salió cuando el grifo de Rominger dejó de dar agua bendita y capturó otra herencia. La más venenosa. Fue en agosto de 1998, un mes después de que los peores cataclismos invadiesen el ciclismo en el Tour de 1998. Cogió al Festina de Virenque, Zülle, Brochard, Dufaux y compañía, expulsados de aquella desdichada edición. Cuando el patrón del Festina, Miguel Rodríguez, plegó las velas del patrocinio, el incombustible director granadino afincado en Vitoria tomó las riendas del Coast, un equipo de capital invisible que no pagaba y cuyas intenciones no parecían blancas. contra el dopaje) Si se quedan treinta en cabeza, espero que haya al menos dos compañeros con Landis. Pero si se quedan 15, va a estar sólo Landis Fuga de Montelimar La venda y la herida. Dos días después, Fernández y el jefe del Phonak, John Lelangue, concedían a Óscar Pereiro la oportunidad de su vida, a la que se ha subido ahora con una gallardía incuestionable para intentar ganar el Tour. Pereiro perdió 26 minutos y 26 segundos ante Landis en la etapa reina de los Pirineos. En Montelimar surgió la visión futurista. La pareja entregó gratis 29 minutos y 57 segundos a un tipo que había sido dos veces décimo clasificado en el Tour de Francia (2004 y 2005) ganador de una etapa en Pau el año pasado y se había escapado cuatro veces antes de capturar el salmón. La solvencia táctica tampoco ese día se explayó en el CSC (Voigt ganó la etapa) o el T- Mobile. Landis necesitaba perder el amarillo para bajar la tensión se explicó Landis sufrió una pajara en el último puerto de montaña Fernández en su momento. Gracias a esa percepción ajena y después a su inconformismo, su talla ante la dimensión del reto y una contagiosa confianza en sus posibilidades Óscar Pereiro divisa en lontananza un espacio junto a Bahamontes, Ocaña, Delgado e Induráin. AP Landis: No tengo explicaciones de lo que me ha ocurrido, pero no me retiro ABC LA TOUSSUIRE. El gran misterio de la jornada estribaba en intentar desvelar lo que le había sucedido a Landis. Más aún cuado salió disparado de la zona de llegada, visiblemente enfadado y sin abrir la boca. Se encerró en el autobús de su equipo- -de hecho le dio con la puerta en las narices a un reportero que le seguía preguntándole si había dado el adiós definitivo al triunfo- -y fue imposible sacarle una sola palabra. Echó las cortinillas de la ventana, mientras rumiaba su desgracia. Por ello, el vestíbulo del hotel que albergaba al equipo Phonak estaba abarrotado de periodistas a la llegada del estadounidense y esperando que, superado el primer enfado, estuviera dispuesto a comentar algo de lo sucedido. Efectivamente, el tiempo que tardó en llegar al hotel sirvió para hacer reflexionar al ciclista y cambiar de actitud. De entrada Landis se mostró muy irónico al ver a todos los informadores congregados: Muchas gracias por haber venido tantos a verme. Es muy simpático por vuestra parte. Pero desgraciadamente no tengo explicaciones para lo que me ha ocurrido. He tenido un mal día. No me he encontrado bien en ningún momento de la etapa Rápidamente descartó la hipótesis que se barajó durante toda la jornada de un desfallecimiento por no haber comido. Y se apresuró a confirmar que sigo en la carrera. Si puedo intentaré luchar Sobre el nuevo líder, Pereiro, recordó que había sido compañero suyo de equipo: Es un amigo y me hace feliz que sea el que me ha quitado el maillot amarillo Aparecer y desaparecer Acostumbrado a aparecer y desaparecer, como sus equipos, Juan Fernández regresó en el invierno de 2004. Con la manguera frente a otro fuego, el Phonak que amenazaba con el derribo general después de los positivos de Hamilton y Santi Pérez por transfusión de sangre en la Vuelta, presunta vía Eufemiano Fuentes. El Phonak echó a Álvaro Pino, contrató a un ex preboste del Tour, John Lelangue, y éste se acordó de Juan Fernández. Ganador de cuatro Vueltas (Rominger (3) y Casero) un Giro (Rominger) y un tercer puesto en el Tour (Beloki) a Fernández nunca le abandonó aquella cantinela que se entonaba en los entresijos del Mapei ante su cautela. Juan, dales caña Superviviente nato, frente al oleaje de impagos, de equipos desechos, de dopajes varios, Juan Fernández tenía este año, al fin, un corredor para ganar el Tour de Francia: Floyd Landis. Mucho arroz para gobernar la carrera. Lo dijo el director granadino- alavés al día siguiente de prender el amarillo para Landis en Pla de Beret. La pérdida de Botero y Quique Gutiérrez es muy importante para nosotros (ambos implicados en la Operación Puerto