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58 Cultura JUEVES 20 7 2006 ABC El teatro romano de Mérida alza un grito contra la guerra con el estreno de Ítaca La obra cuenta con Miguel Molina, María Isasi y Esperanza Roy en el reparto b La compañía del Teatro Español traslada a las bimilenarias piedras emeritenses un texto vital y arriesgado que denuncia el genocidio por desprecio del pueblo gitano CELESTINO J. VINAGRE MÉRIDA. Budapest (Hungría) 1942. Segunda Guerra Mundial. En una estación de ferrocarril abandonada, una familia gitana de diecisiete miembros, que ha sido obligada a dejar su casa por las temibles SS nazis, espera durante toda la noche su incierto destino. El jefe de estación, reconvertido en Homero, les entretiene leyéndoles fragmentos de La Odisea y consigue que se identifiquen con los deseos de Ulises de regresar a su hogar, convirtiéndose sin darse cuenta en los protagonistas del relato. Bajo esta sugerente metáfora, el Festival de Teatro Clásico de Mérida se carga de dramatismo y esperanza con Ítaca su tercer espectáculo en esta edición, un trabajo de la compañía del Teatro Español que dirige el extremeño Francisco Suárez y cuenta con Miguel Molina, María Isasi y Esperanza Roy, entre otros, en su reparto. Ítaca estará en escena hasta el próximo domingo. No existe humillación más certera que la invasión de un país, ni tristeza más inaguantable que la de los sin patria y, sobre todo, la muerte civil; la matanza de inocentes es siempre una monstruosidad denuncia Francisco Suárez al presentar una versión nacida de la pluma del extremeño Félix Grande. Esta Ítaca habla de genocidio, pero de uno menos conocido, el del pueblo gitano. Los judíos fueron asesinados por odio, pero los gitanos lo fueron por desprecio apostilla el poeta emeritense. He conocido pocos hombres tan expertos en el dolor y tan obcecados en el esfuerzo de disminuirlo como Francisco Suárez. Cuando me llamó para que lo acompañase en este viaje hacia la denuncia del mal, en esta travesía hacia la compasión, la digni- dad y la justicia, y en ese recorrido hacia Ítaca, le pregunté donde había que firmar aclaró Grande. Bajo el hilo conductor de la persecución y el destierro de los gitanos, Ítaca se erige en un defensor de los derechos humanos, en un grito contra la guerra y en un canto amable a la esperanza porque, como matiza Suárez, ni en las peores circunstancias el hombre debe dejar de ser optimista Tras haber bañado de flamenco Antí- gona La Orestiada o Romeo y Julieta y llevado a escena Bodas de sangre o El Romancero gitano Suárez monta una nueva versión de La Odisea con cante, baile y toque. Su hijo, Juan de Pura, ha sido el encargado de la música: Ítaca es ese buen camino de vuelta, de regreso hasta su tierra de los gitanos, acompañados por su música El reparto está encabezado por Miguel Molina, Vicky Lagos, Alicia Agut, Guillermo Montesinos, Antonio Medina y María Isasi y cuenta con la colaboración de Esperanza Roy. Tengo que reconocer que mi primer amor fue gitano y eso me ayudó a remover un pensamiento sobre este pueblo que se arrastra desde hace muchos años enfatizó la actriz, quien interviene en el papel de Circe, una ninfómana que Súarez actualiza en la figura de Marilyn. Un momento del ensayo de la obra en el teatro romano de Mérida BRÍGIDO El Festival de Almagro pone en escena El mágico prodigioso un Calderón reflexivo y de crisis ABC ALMAGRO. La XXIX edición del Festival de Almagro, que se encuentra en su última semana, cierra sus espectáculos en el Teatro Principal con El mágico prodigioso un texto de Calderón que la compañía, del mismo nombre que la obra, saca a escena para buscar el lado reflexivo y de crisis del autor, informa Efe. El director del montaje, Juan Carlos Pérez de la Fuente, explicó que este grupo, compuesto por actores jóvenes pero experimentados, ha afrontado con esta obra su primer clásico y que llega a Almagro pensando que hacer un clásico y no venir a este festival sería como un matrimonio sin consumarlo El espectáculo, en versión de Daniel Pérez, cuenta en el reparto con Jacobo Dicenta y Beatriz Argüello en los principales papeles, mientras la acción se desa- rrolla en la Antioquía del siglo III, con un Cristianismo perseguido y no poderoso, como ahora precisó el director. La obra, que el público podrá ver hasta el sábado, fue escrita por Calderón de la Barca en un periodo, de 1625 a 1640, en que el dramaturgo sufrió una crisis de identidad, que lo hace heterodoxo y contradictorio según Pérez de la Fuente. La obra- -siguió explicando el director de este montaje- -nos habla de esa tragedia que hay siempre en el ser humano, donde la razón dice una cosa y los sentimientos otra, y Calderón pone de fondo de todo esto la cuestión del libre albedrío El espectáculo, que narra la historia de un hombre seducido por el demonio, saldrá a escena con grandes aditamentos del Barroco, buscando toda la teatralidad posible en el escenario, y Pérez de la Fuente junto a los actores que protagonizan la obra con un texto que, según el director, es el original pero que se ha sometido a una limpieza en palabras de su director, que entiende que en algunos textos clásicos se da cierta repetición, co- EFE mo si el autor quisiera insistir ante un auditorio que quizá no entiende. Es un texto muy hermoso, pero puede perder su fuerza si presentamos sus repeticiones para un espectador de hoy