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38 Madrid REGUERO DE APAGONES EN ARGÜELLES LOS AFECTADOS JUEVES 20 7 2006 ABC Argüelles sigue quedándose a oscuras. Ayer, los cortes se contaron por horas. Los vecinos ya no saben qué hacer Tres días sin luz en un hotel de 5 estrellas TEXTO: CRISTINA ALONSO FOTOS: VÍCTOR INCHAUSTI CHEMA BARROSO MADRID. Después de tres días de apagón- -ayer a las cinco de la tarde se cumplían 54 horas- el director general del hotel de cinco estrellas Husa Princesa, con 403 habitaciones, ya no se fía de nada ni de nadie ¿Qué imagen estamos dando? ¿es éste el Madrid moderno del que hablan? preguntaba Jesús Gatell. A las cuatro de la tarde de ayer le habían prometido que recuperaría el suministro. A las cinco y diez, tras mirar insistentemente el reloj, recibía un aviso de un trabajador: Que dicen que aún tardará un rato En el hotel, donde se alojan más de 650 personas de 40 países diferentes, no hay aire acondicionado y todo funciona bajo mínimos. Se alimentan a duras penas de un grupo electrógeno auxiliar de Iberdrola, estacionado junto al hotel, que de vez en cuando falla. Nunca en 45 años que llevo en la hostelería he visto nada igual. Que me pase esto en el siglo XXI... En el piso menos cinco del hotel, a 21 metros bajo tierra, se halla el motor de un barco de más de medio siglo de antigüedad. Éste sirve de grupo electrógeno al hotel cuando algo falla, como ocurrió el domingo. La enorme máquina les ha sacado de más de un apuro. Sin embargo, nada ha podido evitar que en el techo de la entrada del hotel sólo alumbren tres bombillas y que algunas de las estancias del vestíbulo se encontraran sin iluminación. Situación en el Hospital Clínico 275 pruebas han sido reprogramadas en el Hospital Clínico para esta semana y la siguiente. Tuvieron que ser retrasadas como consecuencia de los cortes de luz 19 intervenciones quirúrgicas sobre las 105 programadas, sin que ninguna de ellas fuera de urgencia tuvieron que suspenderse El software de los dos aparatos de resonancia magnética y de otros equipos informáticos resultaron averiados a consecuencia de la avería, pero no se perdió ningún dato. Algunas operaciones se retrasaron y hubo suspensiones mínimas en algunos quirófanos, aunque el martes ya no hubo suspensiones de consultas ni de citaciones en el Hospital También se registraron trastornos leves en la mecánica habitual del centro, como la suspensión de aire acondicionado en las habitaciones de los pacientes y en el resto de las estancias del edificio le han operado hace poco y ha tenido que esperar en la calle a que el ascensor funcionara porque no puede hacer esfuerzos ya no me atrevo ni a hacer la compra, cualquiera llena la nevera... etc. En la calle del Buen Suceso, frente a la subestación donde aún trabajan operarios de Iberdrola, llegó el martes un autobús para recibir todas las reclamaciones y quejas de los vecinos afecta- Sobre estas líneas, cajas apiladas en una mensajería tras el caos de estos días; a la derecha, vestíbulo del Hotel Husa Princesa sólo con dos luces de emergencia dos por los apagones. En la cola de espera también se intercambiaban impresiones y lamentos. Sólo tengo 600 euros de pensión y ahora tengo que irme al supermercado y volver a comprar toda la comida que he perdido comentaba Consuelo, quien se ha visto obligada a ducharse estos últimos días en casa de uno de sus hijos. La mayoría de los afectados por el apagón ven insuficientes- -algunos incluso ridículos o humillantes -los 30 ó 50 euros con los que Iberdrola ha prometido indemnizarles. Un tramo de la calle del Marqués de Urquijo, perpendicular a la calle de la Princesa, había tirado la toalla Sus negocios- -la mayoría pertenecientes a la hostelería- -tenían bajada la persiana a la hora de la comida. Eugenio Núñez, propietario de un salón de belleza, era el único que seguía abierto. Ayer, tras su- Restaurantes vacíos Los cortes de luz que Iberdrola anunció el martes- -cuya duración no sobrepasaría, según la compañía, los quince o veinte minutos- -ya se cuentan por horas. Todo empezó el domingo por la noche en la calle del Buen Suceso, al incendiarse una subestación de Iberdrola, y ayer, en esa misma calle, a escasos cincuenta metros del epicentro del apagón que afectó a 200.000 madrileños, Federico López, propietario del restaurante La Bodegona, ya no sabía qué hacer. He tenido que llamar a todos los clientes que tenían reserva y decirles que no vinieran El corte de luz que sufrió de 6.30 a 8.00 y de 11.30 a 13.30 le había estropeado el aire acondicionado. El calor dentro de su negocio a las tres de la tarde era insufrible, y sólo un comensal se había atrevido a sentarse en la mesa a comer. Eso sí, con un pequeño ventilador a toda potencia enfocándole a menos de un metro de distancia. Federico López estima las pérdidas en 600 euros. Los vecinos de Argüelles comentaban en cualquier esquina las consecuencias de los sucesivos apagones: me voy a comprar más velas, que se me han acabado al vecino del sexto CUIDADO CON LOS ALIMENTOS PEDRO GONZÁLEZ ONANDIA Médico de Familia U n corte en el suministro eléctrico siempre causa problemas y resulta incómodo. Hay que partir de la base de que estamos dentro de una sociedad muy occidentalizada. Tenemos toda clase de comodidades. Por ello, es molesto no contar con el aire acondicionado o, simplemente, no poder encender un ventilador. El calor es el mismo pero, ahora, existen medios para hacerlo más llevadero y eso es, precisamente, lo que se interrumpe cuando falla el fluido eléctrico. Ocurre algo muy parecido con los ascensores. No los podemos utilizar. A una persona joven no le supone mayor molestia subir andando seis u ocho pisos; es, incluso, muy saludable. Pero si esto mismo lo tiene que hacer una persona anciana, con menor movilidad, desde luego que estamos ante un problema. Desde el punto de vista médico, las consecuencias de un apagón no tienen que suponer un perjuicio para las personas. Otra cosa es lo que suceda en los centros hospitalarios, que sería una cuestión aparte. Lo que sí puede ocurrir es que, ante la falta de esas comodidades a las que hemos aludido, se puedan producir situaciones de estrés, de nerviosismo o incluso de angustia. Muy distinto es lo que pueda suceder con los alimentos. Con el calor, pierden sus condiciones y se convierten en muy peligrosos. También pier- den sus condiciones. La higiene y la refrigeración son fundamentales para un consumo sin riesgos. Cuando no hay refrigeración hay que tener mucho cuidado y asegurarse de que lo que se va a ingerir está en buenas condiciones. En muchos casos lo mejor es decidirse a consumir productos enlatados. En el caso de los alimentos congelados, las precauciones han de tomarse muy en serio. Si tenemos la sospecha de que un producto se ha descongelado por falta de electricidad, lo mejor es deshacerse de todo. No es que dicho alimento haya perdido sus cualidades y sus propiedades al romperse la cadena del frío, es que, además, habrá fermentado y su consumo acarrerará, sin duda, problemas gastrointestinales y posibles intoxicaciones. Insisto: ante la duda de descongelación, tirar los alimentos.