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30 Internacional VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO JUEVES 20 7 2006 ABC MATAR PARA VIVIR e escandalizan y gritan histéricos cuando se insinúa que sintonizan con las tesis de los terroristas de Hizbolá, pero las palabras del presidente Zapatero y las homilías de muchos tertulianos y columnistas no dejan resquicio a la duda. Para no parecer antisemitas, envuelven el argumento en el engañoso celofán de la moderación y se limitan a condenar la desproporcionada respuesta de Israel A la hora de la verdad, han hecho suya la propaganda del ministro de Información sirio, quien se preguntaba ayer cómo es posible que Israel esté montando el aquelarre en Líbano por sólo dos soldaALFONSO dos ROJO Se equivocan. No el ministro Bilal, cuyo Gobierno financia, al alimón con Irán, los cohetes que caen sobre Haifa y Tiberiades. Quienes yerran son Zapatero y los opinadores de plantilla. El problema de la opción militar es que es fácil lanzarse a ella, pero resulta complicado abandonarla con honor. Ehud Olmert no tenía alternativa. Elegido primer ministro hace ocho meses, con la promesa de entregar a los palestinos el control de Cisjordania, Olmert estaba obligado a reaccionar con contundencia tanto a los ataques lanzados por milicianos de Hamás desde Gaza, como a la operación urdida por Hizbolá desde Líbano. No hacerlo, por prudencia o por temor a la condena internacional, equivaldría a lanzar un mensaje equivocado, a dejar abierta la puerta a la agresión. Olmert, hijo de un judío ruso que en 1919 huyó de los bolcheviques y tras pasar 12 años en China, emigró a Palestina, fue de los que soñaron como Sharón en el Gran Israel. Ahora- -como la mayor parte de los seis millones de judíos que residen en Israel- -sabe que más pronto que tarde, al igual que dejaron Gaza, tendrán que salir de Cisjordania. Y ese día, cuando no haya patrullas del Tsahal en Ramalah o Belén; cuando las células de Yihad Islámica puedan conspirar en los cafés de Jenín y los Mártires de Al Aqsa se paseen por Hebrón, quién impedirá que los exaltados bombardeen cada noche Tel Aviv o Jerusalén. El muro, que separa lo que será Palestina de Israel, está diseñado para evitar las incursiones de asesinos suicidas, pero no sirve para detener obuses, granadas de mortero o misiles. La neutralización de los terroristas es tarea obligada del Gobierno de Líbano y de la Autoridad Palestina. Grabado a fuego en la mente de los israelíes está la idea de que la comunidad internacional no acudió en ayuda de los judíos cuando los llevaban al matadero. Su supervivencia depende de ellos y de su voluntad de luchar. Zapatero y los expertos de tertulia deberían tener presente que, con esta ofensiva, Israel no busca la guerra sino recuperar su poder de disuasión. Quiere poder vivir en paz. S Cientos de personas abarrotan el aeropuerto de Damasco, muchas de ellas procedentes del Líbano AP Siria da un primer paso y pide que se presione a Israel para un alto el fuego Calma y normalidad en Damasco, pese a la afluencia de libaneses b Más de 120.000 desplazados han atravesado la frontera desde el Líbano y se forman los primeros campos de refugiados en el entorno de una mezquita LAURA L. CARO ENVIADA ESPECIAL DAMASCO. Siria, el extremo más occidental del último eje del mal urdido por George Bush en el tablero de Oriente Próximo, ignoró ayer por segunda vez las provocaciones verbales del presidente de los Estados Unidos en las que ha acusado a Damasco de inspirar los ataques de Hizbolá para volver al Líbano pero también dio el que ya es su primer paso en esta crisis para intentar frenar en la región una escalada de violencia en la que no quiere tomar parte. Lo hizo a través de su presidente, Bashar al Assad, que en conversación telefónica con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, pidió ayer que Ankara intensifique ayuda y presiones para conseguir que Israel acepte un alto el fuego que paralice el aplastamiento del sur del Líbano, al tiempo que ambos coincidieron en lamentar la lentitud de la comunidad internacional en su intercesión para lograr el cese de las hostilidades. Siete días después de que se iniciaran los combates, Siria conserva la paciencia, mira con espanto la demolición del vecino, aprieta los dientes para no sucumbir a los latigazos dialécticos del mandatario norteamericano y mantiene en pie su decisión oficial de no intervenir en el conflicto. Todo ello a la vez que millares de desplazados atraviesan desde el país del cedro los pasos fronterizos de Abudieh y Masnáa huyendo del infierno en coches de alquiler a razón de 600 dólares por pasajero en busca de un refugio de paz: los cálculos a fecha del martes apuntan a que han sido ya más de 120.000 personas, 30.000 de ellas libaneses que buscan cobijo entre familiares, y el resto miembros de otras nacionalidades dispuestos a marchar cuanto antes a sus respectivos países, que utilizan Siria como vía de escape. Refugios improvisados La Embajada española, que ha convertido la sede del Instituto Cervantes en Damasco en improvisado centro de recepción de desplazados, se preparaba ayer tarde para atender durante la noche a una cincuentena de huidos- -entre ellos algunos españoles y libaneses con pasaporte o permiso de residencia en España- -que hoy mismo podrían ser trasladados a territorio nacional, como en los últimos días ha sucedido con otros más de setecientos hombres y mujeres. No obstante, la avalancha apenas tiene reflejo en las calles de la capital, donde se respira normalidad sin más: carteles en las marquesinas de los autobuses invitan jubilosos a ¡celebrar con nosotros el verano de Damasco 2006! terrazas en las que se sirve cerveza y narguiles con olor a manzana, atienden clientes sin parar y ciudadanos sirios llegan con sus hijos al aeropuerto procedentes de todos los puntos del planeta para pasar un año más las vacaciones en casa sin asomo de preocupación. Puestos a buscar un rasgo de que algo pasa, acaso los carteles no hay habitaciones disponibles que cuelgan incluso en las puertas de los lujosísimos hoteles de cinco estrellas de la capital siria, a los que han ido a parar los acaudalados súbditos de los países árabes a los que el conflicto pilló de paseo por el Líbano. No hay por ahora vientos de guerra en la atmósfera de Siria, pero sí han empezado a aparecer los primeros asentamientos de refugiados tejidos en el entorno de la mezquita chií de Abu Zseinab, alzada en honor de la nieta del profeta, donde decenas de desplazados demandan refugio o esperan ocasión para viajar hacia Jordania, al igual que está sucediendo en algunas escuelas habilitadas como improvisados albergues. No hay por ahora vientos de guerra en la atmósfera de Siria: en las calles, casi todo está en su sitio. Por no haber, no hay ni inquietud: que las amenazas sionistas espoleadas y respaldadas por las palabras del todopoderoso Bush se materialicen en una agresión a corto plazo, se adivina por aquí poco probable. Aunque sí posible. No conviene olvidar que Siria es uno de los extremos del eje del mal