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28 Internacional VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO JUEVES 20 7 2006 ABC Noam está harto de que en las noticias de cada día no salga en primer plano el nombre de su hijo y sus compañeros Deben sacar a la luz su lucha por recuperar vivos a sus hijos. Que el pueblo de Israel conozca su sufrimiento la negociación para salvar a su hijo, a su hermano. No sólo eso, tanto Noam y su esposa Aviva, como la familia Regev, y en este caso también los Goldwasser (Mikki y Shlomo se enteraron mientras estaban en Suráfrica del secuestro de su hijo) se han puesto en contacto con los padres de Benny Abraham y de Omar Sawayid, soldados capturados, y asesinados, junto con Adid Avitan, por Hizbolá en octubre de 2000. Errores que no se deben repetir Cuatro años después, en 2004, Israel accedió a intercambiar sus cadáveres, además de un empresario hebreo secuestrado por la guerrilla chií, por los presos árabes y libaneses. Haim Abraham (padre de Benny) aseguró ayer en conversación telefónica con ABC que no quiere que las tres familias de los soldados caigan en los mismos errores que él cometió en los primeros días de la desaparición de su hijo. En esos días uno se encuentra en estado de shock y se encierra en sí mismo y en su familia. Eso es lo que no pueden hacer ellos ahora. Deben sacar a la luz desde el principio su lucha por recuperar vivos a sus hijos. Que el pueblo de Israel conozca su sufrimiento, se solidarice con ellos, se ponga en su piel, comparta su dolor. De lo contrario, caerán en el olvido, se impondrá el silencio y se hablará de los bombardeos en el Líbano, de los Katiusha en Haifa, de la amenaza de Siria e Irán pero no de Guilad, Ehud y Eldad que, en ese caso, serían secuestrados por segunda vez Lo dicho, tres secuestros al cuadrado. Soldados israelíes llevan a un compañero herido de regreso a la ciudad de Avivim, tras los enfrentamientos al sur del Líbano AP Las familias de los militares israelíes capturados en el Líbano y en la Franja de Gaza están divididas. Una apoya al Gobierno, las otras apuestan por negociar. Lo importante, levantar la voz contra el olvido Tres secuestros al cuadrado J. CIERCO. CORRESPONSAL HAIFA. Noam Shalit está a punto de perder la paciencia. No es para menos. Cualquiera en su lugar la habría perdido hace ya mucho tiempo. Tiene a su hijo, Guilad, secuestrado por un comando de Hamás en Gaza desde el 25 de junio. Noam ya no puede más. Ya no sale a regar su jardín con tanta frecuencia. Ya no atiende con su exquisita educación a los altos mandos del Ejército ni a las autoridades políticas que se acercan por su casa, junto al territorio comanche de la frontera con el Líbano. El último en sufrir su arranque de ira comprensible fue Ehud Olmert, a quien Noam acusó de llevar a su hijo a un callejón que difícilmente tendrá salida debido a la dureza de las campañas militares llevadas a cabo en Gaza y en el Líbano. rren, poco a poco, a su hijo, y a Eldad, y a Ehud, de la mente de sus conciudadanos, de sus gobernantes. No quiere Noam, en definitiva, que los tres soldados israelíes capturados en Gaza y en el Líbano sean secuestrados dos veces, una por Hamás e Hizbolá; otra por el silencio y el olvido. De ahí que Noam se haya puesto en contacto con los familiares de los otros dos soldados capturados para coordi- nar su estrategia. Uno, Shlomo Goldwasser, padre de Ehud, no quiere lanzarse al ruedo. Dice, poco antes de salir de Nahariya hacia un destino secreto, confiar en el Gobierno para lograr la liberación de su hijo. La familia Regev está más abierta a llevar su lucha a la calle. Ofer y Benny, hermanos de Eldad, han hablado con Noam para presionar al Ejecutivo para que no cierre de par en par la vía de Israel bombardea un búnker utilizado habitualmente por varios líderes de Hizbolá ABC JERUSALÉN. La aviación israelí atacó ayer, poco antes de la medianoche, un búnker utilizado por dirigentes de Hizbolá, según indicó un portavoz del ejército. Participaron en la operación unos veinte aviones que arrojaron veintitrés toneladas de bombas sobre Burj el Barajneh, barrio que se encuentra al sur de Beirut y donde estaba situado el refugio. En un principio se creyó que el líder supremo de la milicia chií liba- Mutismo sobre los secuestros Pero, sobre todo, Noam está harto de que en las noticias de cada día no salga en primer plano el nombre de su hijo y el de sus otros dos compañeros de armas, Eldad Regev y Ehud Goldwasser, en poder de los milicianos de Hizbolá desde hace ya nueve días. Noam no quiere que el ruido de las bombas en el Líbano, que el eco sordo y hueco de los cohetes Katiusha que impactan contra el norte de Israel bo- nesa Sheik Hassan Nasrallah- -a quien el ministro israelí Zeev Boim declaró que liquidaremos a la primera ocasión -se encontraba en el búnker cuando éste fue bombardeado. Sin embargo, el ejército israelí no quiso precisar la identidad de los dirigentes perseguidos ni los resultados de la operación. Por su parte, Hizbolá afirmó poco después que ninguno de sus responsables ni de sus miembros había resultado herido durante el ataque, y que el inmueble bombardeado no era uno de los principales refugios de la guerrilla, como pretendía el Ejército israelí, sino una mezquita en construcción. Durante el día de ayer se contaron en Gaza y Cisjordania catorce muertos, la mayoría milicianos palestinos. Tres en la ciudad de Nablús, pertenecientes a las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, y once en Gaza, de los cuales nueve se encontraban en el campo de refugiados de Maghazi. También resultaron heridas catorce personas, entre ellas varios niños, cuando los disparos de los carros de combate alcanzaron dos casas de campo. Por la noche, el Ejército israelí impuso el cierre total en Cisjordania para concentrarse en otros frentes más urgentes.