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26 Internacional VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO JUEVES 20 7 2006 ABC El Líbano vive uno de sus días más cruentos con más de 50 civiles muertos en los bombardeos Comienzan a escasear la leche y los medicamentos a causa del bloqueo b UNICEF califica la situación del país mediterráneo de catástrofe humana y hace un llamamiento urgente para que se produzca un alto el fuego inmediato MIKEL AYESTARÁN. SERVICIO ESPECIAL BEIRUT. Mientras el país va sufriendo cada vez con más dureza las consecuencias del bloqueo, la jornada de ayer volvió a ser sangrienta, una de las más trágicas desde el inicio de las hostilidades hace ya nueve días. Más de 50 civiles murieron en los bombardeos (se superan ya los 300 en todo el país) y, por primera vez, se registraron combates entre el Ejército de tierra de Israel y los milicianos de Hizbolá. Los ataques más mortíferos tuvieron lugar un día más en el sur del país. En la aldea de Sifra murieron al menos veintiuna personas y otras treinta resultaron heridas, muchas de ellas sepultadas por los escombros de sus casas. En Nabi Chit, localidad de la región de Baalbek, otras once personas perecieron al ser alcanzadas por las bombas en una carretera. La Policía informó que se trataba de desplazados que escapaban de otros lugares bombardeados en busca de refugio. Similar fue el ataque en la cercana Maarabun, donde la aviación israelí alcanzó varios vehículos llenos de gente que trataban de huir de sus hogares. Cinco personas murieron y cuatro resultaron heridas. La noticia de la invasión terrestre israelí fue recibida con expectación en la capital. Las televisiones y radios no pararon de informar sobre el desarrollo de estos combates tan esperados por el líder de Hizbolá, el jeque Hasán Nasralah. El auténtico frente de esta guerra se encuentra en la frontera sur y los habitantes de la capital la siguen minuto a minuto y con preocupación, porque todos tienen parientes y amigos en la zona. Ahora, además, miles de desplazados de esa zona buscan refugio en Beirut. De vez en cuando las retransmisiones se cortan para anunciar nuevos bombardeos en los barrios del sur de la ciudad que, como todos los días, recibieron la visita de los misiles. Estos cortes tienen el aviso previo del estruendo producido por el impacto de los misiles, sobre todo si son lanzados desde los barcos. Más y más desplazados La fisonomía de la ciudad ha cambiado y la presencia de desplazados es cada vez más visible. Además de colegios y parques, algunos duermen en las calles y otros buscan desesperadamente el medio de seguir hacia el norte para abandonar el país. No hay lugar seguro bajo las bombas y la psicosis general ha llegado a barrios hasta ahora intocables, como la zona cristiana de Ashrafieh, en la que por la mañana cayó un proyectil y destrozó dos máquinas perforadoras de las que se usan para la extracción de agua. Por segundo día consecutivo, un barrio cristiano resultó atacado. No se hacen distinciones. Los desplazados se reparten por decenas de colegios de Beirut. Algunos de estos centros están dirigidos por Hizbolá y los vecinos de esas zonas temen pasar a convertirse en objetivo de Israel. El pánico es aún mayor en los propios desplazados, que en apenas una semana lo han perdido todo y han tenido que escapar de sus casas ante la dureza de los bombardeos. Hay zonas más seguras, pero los israelíes han demostrado que ninguna es intocable. Aunque la diplomacia internacional sigue sin buscar una salida a la situación, diferentes organismos de la ONU han realizado un llamamiento para un alto el fuego inmediato. UNICEF calificó la situación actual del Líbano como de catástrofe humana El responsable libanés para el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Roberto Laurenti, aseguró que la situación es a la vez alarmante y catastrófica. Ya hay cerca de medio millón de desplazados. La situación es extrema. Estamos especialmente preocupados por la situación de personas encerradas en sus casas, en escuelas o en hospitales en la zona sur Además, la comisión de crisis organizada por la ONU realizó su balance del conflicto tras sus reuniones con Israel y autoridades árabes y urgió a la comunidad internacional a organizar un envío de tropas de pacificación a la frontera entre los dos países de la manera más rápida posible. Proteger a los civiles La organización Amnistía Internacional, por su parte, también exigió al Consejo de Seguridad de la ONU que hiciera algo para proteger a la parte más débil de este conflicto, la población civil. No nos podemos ni imaginar lo mala que va a ser la situación del país una LA DIPLOMACIA AUSENTE JOSÉ ABU- TARBUSH, Profesor de la Universidad de La Laguna ocos Estados en las relaciones internacionales gozan de la actual inmunidad que posee el israelí. Sólo basta preguntarse cuál sería la reacción de la diplomacia internacional si en lugar de ser el Líbano el país devastado por las bombas israelíes fuera el mismo Israel el objeto de semejante agresión. Es más, buena parte de la actual inoperancia diplomática responde a este último supuesto, de evitar un futuro escenario de confrontación adverso a Israel. De ahí la luz verde otorgada por Washington a las operaciones militares israelíes en Palestina y en el Líbano, con una clara estrategia dilatoria, orientada a otorgar el tiempo demandado por los militares israelíes para cumplir su misión. No deja de llamar la atención el enorme contraste existente entre la laboriosa actividad diplomática desatada tras el asesinato del ex primer ministro li- P banés, Rafik Hariri, en febrero de 2005, y la actual pasividad de las cancillerías occidentales. Sus únicas prisas consisten en repatriar a sus nacionales residentes en el Líbano, abandonando a los libaneses a su propia suerte, esto es, a los bombardeos israelíes. Entonces Washington y París abogaron por el cumplimiento de la resolución 1.559 del Consejo de Seguridad de la ONU, que reafirmaba la integridad territorial, la soberanía y la independencia política del Líbano En otros términos, exigía la retirada de las tropas sirias y el desarme de las milicias de Hizbolá. La pregunta es obligada: ¿por qué se reaccionó entonces con semejante contundencia y ahora sólo con una lentitud ineficaz e incluso cómplice para frenar la actual agresión? La inmunidad israelí no es nueva, sólo se ha visto reforzada tras el fin de la Guerra Fría y los acontecimientos del 11- S. El reemplazo de la desaparecida amenaza comunista por la islamista, radical y violenta, ha reforzado también la especial relación estratégica entre Estados Unidos e Israel. Tanto en el periodo anterior como en el de la posguerra fría los dirigentes israelíes se han empeñado en tratar la cuestión palestina como un asunto de mera seguridad, no como un problema nacional, que ellos mismos han contribuido a incrementar con su política de expansión colonial en los territorios ocupados en 1967. Sin embargo, el conflicto no tiene solución militar. Por tanto, la búsqueda de objetivos políticos por medios militares está condenada al fracaso. Sólo prolonga en el tiempo su resolución y alarga el sufrimiento. Paradójicamente, Israel es más vulnerable ahora que durante la Guerra Fría. Sus principales amenazas no proceden tanto de su entorno estatal como del no estatal. La seguridad de Israel no puede seguir basándose sola y exclusivamente en su poder duro. Su superioridad militar no impone el miedo de antaño. Por el contrario, sus conti- nuos enfrentamientos en la región han contribuido a esa pérdida del miedo, y a que toda una nueva generación de milicianos busque fórmulas cada vez más imaginativas e innovadoras que vulneren su fortaleza militar. Es conocido que Israel no puede permitirse el lujo de perder ninguna guerra, pues la primera sería probablemente la última. Sin embargo, su entorno árabe lleva contabilizado en su haber varias derrotas. Su continua humillación militar no ha tenido el efecto disuasorio esperado. Sólo retroalimenta el resentimiento y la sofisticación de medios para desafiar y, tal vez, alterar el actual equilibrio de fuerzas favorable al Estado israelí. ¿Por cuánto tiempo se podrá mantener este clima de permanente tensión, con intervalos cíclicos de violencia? ¿A quién interesa y favorece esta anómala situación? Quizás las respuestas a estas preguntas desvelen algunas de las claves de una diplomacia que se muestra presente en gestos, intenciones y declaraciones, pero completamente ausente en las acciones que realmente importan.