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24 JUEVES 20 7 2006 ABC Internacional Un soldado se tapa los oídos por el ruido de la artillería israelí que dispara contra el sur del Líbano desde una posición cercana a Kiryat Shmona, al norte de Israel AP Israel e Hizbolá llevan su guerra al cuerpo a cuerpo, entre muerte y caos, en el sur del Líbano Soldados infiltrados intentan destruir los arsenales militares de Hizbolá son casi 300 (sólo ayer, 50) mientras que los hebreos cuentan 30, entre ellos los dos últimos soldados caídos ayer en combates terrestres JUAN CIERCO. CORRESPONSAL HAIFA. Vida y muerte en el norte de Israel. En Nazaret. En Haifa. En Nahariya. En el sur del Líbano. Entre las líneas enemigas. En combates cuerpo a cuerpo. En Beirut, en Trípoli, en Tiro, mucho más de lo segundo: muerte, destrucción, caos, locura, guerra, pánico, evacuación, que de lo primero: vida en los refugios, a cámara lenta, con la mirada hacia un cielo del que no llueve café al campo, sino bombas, proyectiles, cohetes; del que no brotan semillas sino cadáveres y mutilados en la mejor cosecha de la década. Y mueren los niños, y mueren las mujeres, y mueren los ancianos. Más de 200 civiles inocentes han caído bajo la lluvia de bombas en el país del Cedro. Niños que también mueren al otro lado de una frontera encendida en la que, por vez primera en ocho días de guerra, se produjeron combates cuerpo a cuerpo entre soldados israelíes infiltrados en las líneas enemigas (para b Los muertos libaneses intentar destruir posiciones militares y arsenales de Hizbolá) y milicianos chiíes que opusieron una feroz resistencia. Tanta, que dos soldados hebreos de un comando de fuerzas especiales murieron en los enfrentamientos cara a cara, ojo por ojo, diente por diente, casi mirándose, casi sintiendo el aliento de la ira, del odio, de la sed de venganza que no sacian unos ni otros, ni con muertos (también dos milicianos libaneses) ni con heridos (9 soldados israelíes trasladados al hospital) ni con nada de nada, que es lo que amenaza con quedar en algunas zonas del Líbano: nada. rarse de formas retóricas fácilmente subsanables: por el momento, por ahora, hasta nueva orden, ya se sabe lo que se comenta en las calles bombardeadas de Beirut, de Gaza, de Nazaret: en Oriente Próximo, todo lo que va mal puede ir a peor. Suele decirse también que por el humo se sabe donde está el fuego. No hay mejor sentencia por estos lares. Humo, una densa columna de humo, negro en este caso, se levantaba a primera hora de la tarde de ayer en el centro de Nazaret. Solana y Olmert se saludan, ayer en Jerusalén REUTERS Tel Aviv aparca en doble fila el alto el fuego Las cosas se ven según el color del cristal por el que se miran. Así, Javier Solana, que vuela de Bruselas a Beirut, luego a Tel Aviv, con parada en Gaza antes de hacer fonda de nuevo en la capital belga, regresa con esperanzas de que se imponga el alto el fuego entre Israel e Hizbolá. Pero Ehud Olmert, que recibe al canciller europeo con la foto de los tres soldados israelíes secuestrados en su despacho, y Tzipi Livni, deciden a última hora aparcar en doble fila el diálogo para dicho alto el fuego tras la jornada más dura, la de ayer, vivida por los israelíes en esta guerra. El coche de la negociación, en punto muerto. Bombardeos indiscriminados Un cohete Katiusha que Hizbolá lanza de manera indiscriminada contra la ciudad con mayor población árabe- israelí de segunda división del Estado judío. Y que impacta contra la entrada de una vivienda en la que se encuentran Rabia y Mohamed Abed Talizi, dos hermanos de 3 y 9 años de edad. De 3 y 9 años de edad, repetimos. Para que no quepan dudas de la tragedia que se vive aquí y allí. Más allí que aquí, pero también aquí. Dos hermanos árabes- israelíes que mueren sin haber casi vivido, que mueren mientras jugaban por la tarde a cualquier juego de niños. Porque eran niños, como lo son los sacados en vo- Invasión descartada Las incursiones terrestres del Ejército de Israel, el Tsahal continuarán en el tiempo y en el espacio pero no suponen, según sus altos mandos, un cambio de estrategia inmediata. La invasión del sur del Líbano, con la consiguiente ocupación para evitar la lluvia, ayer tempestad, de cohetes Katiusha está descartada por el momento. Pero en esta región, en estos instantes, en esta guerra, en estas crisis, en esta locura, no conviene hacer demasiados pronósticos, no conviene sepa-