Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 20 7 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA TARDOPROGRESÍA I es que no lo pueden remediar. Vienen de una izquierda antigua, setentañista, de póster del Guernica en el dormitorio, de gorra del Che y canción de VíctorJara, y abrigan en el alma el imaginario reduccionista de la Guerra Fría, el antiamericanismo simplón, el tercermundismo de conferencia de No Alineados, el pacifismo beatífico y hippy de aquel icono de la flor en el casco, los discos de Quilapayún, el cancionerode la Guerra Civil, la Nueva Trova cubana. Un perfume de tardoprogresía que regresa por el túnel del tiempo junto a la chompa de Evo Morales, el uniforme oliva de Chávez, la estrella del Polisario y el turbante de Gadafi. O el pañuelito palestino, en el peor momento, en la circunstancia más inoportuna. Ese folclore de gauchismo a la violeta- -tan pareIGNACIO cido a lo que Lenin llamaCAMACHO ba la enfermedad infantil del izquierdismo- -viajaba ya en el equipaje felipista cuando la sacudida del cambio llevó en volandas al poder a aquellos que The New York Times llamó jóvenes nacionalistas españoles pero González y su gente disponían de un agudo, casi maquiavélico sentido del pragmatismo político, y reconvirtieron toda aquella parafernalia de utopías de manual en una maquinaria de socialdemocracia posibilista. Luego se pasaron de vueltas, cegados por la luz del dinero y la ambición, pero ésa es otra película. El felipismo tuvo el mérito histórico de intuir el viento de centralidad que dominaba a la nueva sociedad española, y a su compás supo situarse en la escena internacional donde demandaban las circunstancias y no los prejuicios, dejando las veleidades de la retroprogresía encerradas en el anaquel de la memoria sentimental. Por eso se oyen ahora, en el panteón gonzalista, quejumbrosos lamentos sobre una epidemia de adanismo. El adanismo consiste en creerse que uno ha inventado la política, despreciando todo lo ocurrido con anterioridad, como si la Historia reciente fuese una fosilizada arqueología institucional incrustada en los sustratos del Estado. Significativamente, algunos zapateristas llaman a sus antecesores la gente antigua y los miran con esa mezcla de osadía y compasión con que Felipe y Guerra contemplaban a Llopis y sus momias del exilio. Pero Llopis no había gobernado. Y no había, por ejemplo, reconocido e intercambiado embajadores con el Estado de Israel. En su fiebre adanista, el zapaterismo quiere ganar la guerra perdida por sus antepasados, agitar las banderas polvorientas de un internacionalismo populista, apuntarse a causas abandonadas por la izquierda de la tercera vía blairiana y resucitar el imaginario confederal y republicano arrumbado en una Transición de la que esta gente moderna no se siente heredera. Ese pañuelo palestino ceñido al cuello presidencial en plena crisis del Líbano no es sólo una bisoña metedura de pata diplomática. Es un síntoma de irritante inmadurez política y de torticero fundamentalismo ideológico. Y es, también, el retrato de una generación descolocada, que ignora que no hay nada más antiguo que un moderno trasnochado. S TRES NOTAS SOBRE ISRAEL N momentos como los de hoy (Israel, Líbano, Gaza) puede verse a los amigos; también a quienes quieren ser más amigos de la verdad. En cada guerra mueren casi todas las palabras; el lenguaje queda reducido a escombros. La liquidación del Verbo mata la racionalidad y la dignidad. Se llega al grado cero de la escritura. El hombre vuelve a ser lobo, animal generador de hechos, no de palabras. Las palabras, manipuladas, se transforman en artificio bélico contra la realidad. Esto ¿es siempre así? Quizá no: hay crónicas veraces, reflexiones verdaderas. Dice una cronista: Si sólo quieren eliminar a Hezbolá, ¿por qué bombardean hospitales? Israel tiene hambre de Líbano. Hezbolá facilita las cosas (lunes 17) Shlomo Ben- Ami describe a Hezbolá como súbito actor en la política libanesa, con dos ministros en el Gobierno. Sin embargo, en la crisis actual actúa como pieza DARÍO de Irán en el puzle regional Tiene VALCÁRCEL razón el presidente francés cuando condena a Hezbolá desde San Petersburgo, e insiste en el carácter absolutamente inaceptable de lo ocurrido: Un gobierno que carece de autoridad sobre su territorio no puede controlar ninguna emergencia. Israel es un pequeño país de seis millones de habitantes, rodeado de un océano islámico, mil millones de adversarios. Israel necesita sobrevivir. En cada crisis, es la supervivencia lo que se plantea. ¿Utilizan los israelíes el recuerdo del Holocausto? Es un asunto que no cabe siquiera plantear. Israel vive en permanente ansiedad, en el deseo de parecerse a un país normal. No lo ha logrado en los últimos (y primeros) 58 años. Es nuestra primera nota. Segunda: por fin, unilateralmente, Israel sale de Gaza y anuncia el abandono de casi toda Cisjordania. Pero este es un dificilísimo ejercicio. Ariel Sharón, antiguo general, luego líder político, lleva a ca- E bo la salida de Gaza. Enorme valor, gran plan. Pensado para un mundo de seres semidivinos, inmortales. Pero Sharón tiene un accidente vascular, entra en coma hace siete meses y sigue en las profundidades del mar. El ser humano es frágil. Cada movimiento ha de emprenderse con toneladas de modestia. El terreno es siempre provisional, precario. Aunque es cierto: sin la determinación del dios inmortal nada se haría. Hoy, el 67 por ciento de los israelíes apuestan por una paz negociada con los palestinos. El 45 por ciento apoya negociaciones directas con Hamás. La tercera observación recuerda lo ocurrido entre 1942 y 1945. Los israelíes perdieron algo más de la población actual de Israel. Los nazis asesinaron en los campos a 6,3 millones de judíos, por el hecho de ser judíos. Quien dude, lea el recuadro de Jon Juaristi, judío bárbaro y lúcido, publicado el domingo en ABC. Verdad histórica resumida en un solo término, Auschwitz. La línea más dura del Ejército israelí sirve quizá al otro extremo, a la línea dura de Hamás, la de Jaled Mashal, instalado en Damasco, dedicado a cortar la yerba bajo los pies de Ismail Haniya, jefe del actual Gobierno palestino. Pero quien manda en Hamás, partido piramidal, es Mahmud Zahhar, un médico prudente. El gran riesgo inmediato procede, sin embargo, de Irán y por tanto de Hezbolá. Que Hezbolá haya podido arrastrar a la guerra a un estado como Líbano oficialmente independiente; que los servicios israelíes se hayan visto desconcertados por el ataque de Haifa... Y que el presidente Bush observe el desarrollo de los acontecimientos limitándose a pedir, con esa elegancia tan tejana, que pare ya toda esa mierda... Todo esto ofrece malos augurios a la crisis. Denis Ross, director durante doce años de las negociaciones con israelíes y palestinos, escribía el sábado: La administración Bush nunca ha hecho un esfuerzo serio para embarcarse en un plan (de paz en Oriente Próximo) Cuando ese plan no existe- -añade el sabio diplomático americano- -los acontecimientos son difíciles de controlar