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84 MIÉRCOLES 19 7 2006 ABC Economía El astillero de Sestao, donde Zapatero dijo que no habría despidos, hará un ERE a 236 trabajadores La privatización del grupo Izar enciende los ánimos de su plantilla de 1.100 empleados b Mientras Solbes y Montilla de- fienden la privatización de las cuatro factorías de Izar, Llamazares acusa a Zapatero de traicionar su palabra JAVIER GONZÁLEZ NAVARRO MADRID. El consejo de administración de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) aprobó ayer autorizar a la comisión de liquidación de Izar a adjudicar la factoría de Sestao a Construcciones Navales del Norte (CNN) la de Gijón a Factorías Vulcano; y la de Sevilla al consorcio integrado por Astilleros de Huelva, Contenemar y Clipper Group. La venta de la fábrica de motores de Manises (Valencia) al grupo Ros Casares ha sido aplazada porque la Comisión Europea ha solicitado información complementaria sobre esta oferta. Ahora se ha hecho oficial que para adaptar la plantilla de Sestao (576 empleados) a la oferta de CNN, se procederá a realizar un expediente de regulación de empleo (ERE) para 236 personas. Curiosamente, el presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, anunció hace meses en esta factoría que la plantilla de Izar estaba garantizada. El resto de ofertas mantienen las plantillas, que son de 188 trabajadores en Sevilla y 159 en Gijón. La liquidación de los astilleros públicos de construcción civil es el punto y final para Izar, grupo que nació en 2000 tras la fusión de los astilleros militares de Bazán y los civiles de Aesa. Sin embargo, la privatización por separado de esas cuatro factorías supone un punto y seguido en las protestas de sus 1.100 trabajadores, que exigen que se garanticen sus condiciones laborales y critican que no se hayan vendido todas las factorías a una misma empresa. Si el lunes fue un grupo de empleados de Sevilla quien se lanzó al río Guadalquivir y bloqueó el tráfico fluvial para protestar por la adjudicación realizada por la Sepi, ayer fueron los trabajadores de Gijón quienes se manifestaron por las calles de esta ciudad, inutilizaron dos autobuses, cortaron el acceso a la ciudad por la autopista con una barricada y varios de ellos se lanzaron al puerto deportivo. Trabajadores de la factoría de Gijón protagonizaron ayer nuevas protestas ría Aznar autocares para viajar a Madrid en contra del PP porque quería los astilleros privatizados; humillados porque no se ha negociado la salida, y hundidos porque los Astilleros de Huelva sólo garantizan el empleo hasta 2009 y eso son tres años y no diez como decía la Sepi que establecía el preacuerdo El presidente del comité de empresa, Gregorio Mora, recordó la intención de CC. OO. de emprender acciones legales contra la decisión de la Sepi y, si además de la denuncia, hay movilizaciones en la calle, mejor que mejor También valoró la disposición de la Sepi a reabrir el diálogo con los sindicatos y dijo que CC. OO. está dispuesto a acoger esa promesa y seguir negociando, aunque ahora habría que meter a un tercero en esa negociación, los adjudicatarios Asimismo, UGT destacó el hecho de que continuarán las negociaciones con la Sepi, en las que exigiremos que se respeten las condiciones laborales de los trabajadores El presidente de la Sepi, Enrique Martínez Robles, declaró a Efe que la venta de los centros de Izar permitirá que la actividad continúe en los astilleros y se mantenga el empleo e hizo un llamamiento a los trabajadores y a los sindicatos para que se adhieran a las decisiones adoptadas y busquen Utilizados, humillados y hundidos Los trabajadores de la factoría de Sevilla se sienten utilizados, humillados y hundidos según declaró ayer el secretario de CC. OO. en el comité de empresa, Enrique González, quien indicó que los operarios decidirán hoy en asamblea si reanudan sus protestas. González declaró a Ep que nos sentimos utilizados porque el PSOE nos pagó con el anterior Gobierno de José Ma- ASTILLEROS PRIVADOS FERNANDO GONZÁLEZ URBANEJA odríguez Zapatero con la audacia del nuevo en la plaza, prometió a los trabajadores de la Naval (Bilbao) que allí estaba él para garantizarles el empleo, que les traería alternativas favorables. Andaba entonces con la seguridad en si mismo de los campeones, los que ganan un partido que estaba perdido y consideran que tienen ángel, baraka, o aquella flor en el culo que le atribuían a Miguel Muñoz en la copa de Europa. No ha garantizado plenamente el empleo a los de la Naval, pero tampoco salen mal de la operación de transformación de los astilleros públicos que permite albergar R la esperanza de que esta historia ha acabado, al menos en los términos que ha cursado hasta ahora. Punto final para sucesivos planes que sobredimensionaron una industria naval prosaica, colgada del Presupuesto, engordada para la industrialización estratégica y nacional con decretos de acciones concertadas y coeficientes de inversión obligatoria (años sesenta y setenta) e inmediatamente adelgazada con ríos de millones para conflictivos planes de reconversión, durante los ochenta y noventa. El Gobierno a través de esa empresa pública llamada Sepi (antes INI, Te- neo... ha vendido tres de las plantas de Astilleros a empresas privadas obligadas a ganar dinero en el negocio o cerrar. A los amantes del Estado como patrón (por la seguridad que otorga a cambio de casi nada) la existencia de compradores privados les inquieta, significan oportunidades, pero fundamentalmente riesgos, el de que sin clientes satisfechos no hay retribuciones posibles. La existencia de esos tres compradores que aspiran a ganar dinero construyendo barcos es la mejor garantía a la que pueden aspirar los trabajadores serios. Por la cuenta que les trae a los nuevos dueños, ya se ocuparán de buscar pedidos y clientes, que son la mejor garantía de empleo. Cuando uno mira atrás y recuerda el tinglado público empresarial con el que arrancó la democracia, siente que se le corta la respiración: ¡menuda carga para semejante travesía! fabricantes de vehículos del Estado, kilowatios del Estado, barcos del Estado, rodamientos y cojinetes del Estado; pasta de papel del Estado; leche y mantequilla del Estado; acero del estado; minerales del Estado... todo se ha ido desmontando con chorros de recursos públicos, cedido a la iniciativa privada; a la Bolsa para ensancharla y darla espesor y no poco internacionalizado con patronos de fuera o dentro. El viaje ha sido muy costoso, pero en buena medida está pagado, no pide más pan y deja un mosaico industrial empresarial nada desdeñable. La venta de las tres plantas de astilleros a empresarios que buscan oportunidades acredita que hay comprador y cuando alguien compra es porque ve futuro. No hay sectores declinantes, son las empresas las que progresan o mueren.