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64 MIÉRCOLES 19 7 2006 ABC FIRMAS EN ABC ENRIQUE BEOTAS PERIODISTA DUQUESA DE ALBA Reproducimos las palabras que pronunció el periodista Enrique Beotas en la cena que tuvo lugar anteanoche en el madrileño teatro Muñoz Seca en homenaje a la duquesa de Alba, y en la que le fue entregada la Butaca de Plata, galardón creado por el productor teatral Enrique Cornejo, por su constante apoyo al teatro H ACE unos días hablé en La Rebotica con la ligereza que me imponen las ondas hertzianas, de la duquesa Cayetana de Alba. Mi interlocutor ante los micrófonos de la COPE y ante las cámaras de Vocento era ese mago de la palabra precisa y justa que es Tico Medina. Recordábamos a don Antonio Machado, quien decía que cuando las aguas del mar están quietas en los océanos tranquilos es porque debajo rugen las tempestades... Llevo siguiendo con interés y admiración a Cayetana Fitz- James Stuart los últimos cuarenta años de mi vida. Recuerdo bien aquellos días pasados en que ese retratista de damas, cuer- po a cuerpo, casi boca a boca, escribió las primeras memorias de la De Alba. Comencé a conocerla entonces y, como del roce de la palabra leída o hablada nace el afecto, comencé a quererla también, como quien dice. La Duquesa Descalza ya descubría muchas luces escondidas de su vida de mujer con más de cuarenta y dos títulos de nobleza, diez veces grande, y que, sin embargo, siempre que uno se dirige a ella sonriendo, corrige con elegancia y distinción: Llámame Cayetana... De entonces acá he hablado y he escuchado mucho hablar de ella, por activa y por pasiva, desde sus múltiples casas, junto a la arena de la mar en Marbella, en su paisaje de Ibiza, en su palacio de Liria de Madrid- -donde cuenta la leyenda que alguna de las lanzas doradas de la alta verja que lo cerca y lo protege es de oro- o en su CARLOS ABELLA Y RAMALLO EMBAJADOR DE ESPAÑA ¡BRAVO POR LA SEÑORA MERKEL! OR fin parece que hay alguien en Europa con las ideas claras. Aquella señora que fue definida con diagnóstico político, ciertamente arriesgado e imprudente, como una fracasada está haciendo funcionar la locomotora de Europa y en pocos meses, alcanzando cuotas de productividad nacional y desarrollo que permitirán convertirse de nuevo a Alemania en el corazón de Europa. Pero no es sólo economía lo que sabe mover y poner en orden esta brava señora, a la que algún tabloide inglés ha querido también ridiculizar publicando fotos de sus fuertes posaderas. La señora Merkel, a su guisa y modo, se está convirtiendo en una nueva dama de hierro y como la señora Thatcher en otros momentos críticos de su país y de Europa, está mostrando que tiene pulso, ideas y coraje para llevarlas a cabo. Al contrario que nuestro alucinante presidente, la señora Merkel acaba de pasar una ley que retira excesivas competencias que tenían los län- P der y que hacían difícil de gobernar Alemania, y ha fortalecido los poderes del Estado, justo lo contrario de lo que está sucediendo en España. La señora Merkel no es ciertamente una posibilista, ni una pacifista a ultranza ni una relativista a la moda. Es, ciertamente, una dama, una madre coraje que está dispuesta a resucitar a Alemania y a Europa, no sólo en su fortaleza económica sino también en sus valores culturales, éticos y cristianos. Está dispuesta incluso a poner límites a las fronteras de la Unión Europea, deshaciendo el convoluto espiritual, mental y geográfico a que la han conducido Giscard d Estaing y los blandurrios líderes Parece que gracias a Dios ha llegado la fracasada y está poniendo orden en su casa y en la de todos europeos que han conseguido dejar a Europa sin Constitución, sin ideas ni valores, sin ánimos y sin fuerzas. Así les ha salido un adefesio de Constitución, que ha sido rechazada por equívoca y huérfana del espíritu tradicional europeo. Ya lo decía calurosamente el venerable Juan Pablo II: Europa, sé tu misma Europa será cristiana o no será Pues parece que gracias a Dios ha llegado la fracasada y está poniendo orden en su casa y en la de todos. Es valiente y decidida. Frente a las hipocresías mercantilistas de los líderes europeos que cortejan a China, la señora Merkel, en su viaje a Pekín, se ha entrevistado con el obispo católico, para apoyar a la Iglesia del silencio en China, y ha dejado claro que China debe respetar la libertad de religión si quiere recibir un trato de igualdad. Y ya de vuelta se ha ido a Sarrebruk y en los tradicionales Días de la Iglesia no ha tenido reparos en declarar, alto y públicamente, la necesidad de reconocer el poso cristiano europeo, proclamando así la importancia de la cultura y las raíces que le son propias Eso es hablar claro y sin tapujos. ¡Ojalá que Europa, bajo su creciente liderazgo, encuentre de nuevo su identidad dejando sus ciudadanos de ser unos sin papeles vagando sin norte ni destino por la geografía cada vez más ampliada y cada vez menos suya! ¡Bravo por la señora Merkel! palacio de Dueñas de Sevilla, ese que le gusta tanto a la niña Cayetana y del que siempre le gusta decir: Mira, esa es mi casa verdadera porque es donde más a gusto me encuentro En uno de sus patios tiene la duquesa un azulejo admirable, entre palmeras y pilastras, en el que se lee: Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero Son versos de enorme actualidad, de don Antonio Machado, aquel ligero de equipaje que ha biografiado admirablemente Ian Gibson, y que nos marcó la vida para siempre, al menos la mía, mi poeta de cabecera... Ahora la duquesa vuelve a la palestra de la que nunca se va muy a su pesar. Porque la fama es algo que no le gusta. Pero miren todos ustedes por dónde que desde hace más de doce años ese personaje singular, lleno de matices y paradojas, que es mi buen amigo y tocayo Enrique Cornejo, instituyó la Butaca de Plata, el más grande honor que puede recibir el ser que ama el teatro desde la posición de espectador. Un honor que hoy recibe Cayetana por unanimidad de quienes en torno a Cornejo somos convocados. La duquesa que llega siempre al teatro de sorpresa, que saca una entrada como uno más, que toma asiento cada semana en un teatro histórico y sigue hasta el final la obra que ha preparado para el mundo de la cultura ese hombre amable siempre con el entorno hostil, el de los pies en el suelo, el del riesgo siempre calculado, el que quiso desaparecer mil veces de este difícil y complejo negocio del teatro: Cornejo. Pero volvamos a nuestra Butaca de Plata de hoy, la duquesa que ha pasado de ser famosa a popular, la que, al cumplir sus ochenta, en el balance de su cumpleaños ha sido más lo positivo: como ese duende que ella lleva dentro, ese que le hace bailar flamenco como si gitana fuera. Lo dijo un día Enrique el Cojo, nuestro tocayo, querido Cornejo, su maestro bailaor... Y pintar, como dijo Pepe Caballero, como solo pintan los pintores... Y sonreír a la adversidad y caminar sobre sus manoletinas de toreo, como si estuviera haciendo el paseíllo, llorando por dentro, aguantando en la rebotica de su alma andaluza (aunque sea madrileña) el paso de las culpas suyas y no suyas que le achacan. Aquella de la que dijo un día Oriana Fallaci cuando publicó su entrevista: Es una mujer que por el peso de su nobleza de sangre tendría que dejarle paso a la puerta de un ascensor la propia Reina de Inglaterra Aquella de la que todos decimos, al entregarle la Butaca de Plata que comparte con el mismísimo Juan Pablo II, su antecesor en la distinción, como si fuera un piropo para que entre las dos verdades de la Semana Santa morada de Sevilla, y la Feria de Abril de la que es protagonista, no se olviden ustedes que bajo su aspecto de frágil muñeca de porcelana se guarda el acero de la armadura guerrera de su mítico antepasado: el primer duque de Alba