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60 Cultura MIÉRCOLES 19 7 2006 ABC Hace un cuarto de siglo murió José María Pemán. Su familia denuncia el silencio institucional sobre el insigne escritor Pemán: 25 años sin el divino literario TEXTO: ANTONIO ASTORGA FOTO: IGNACIO GIL MADRID. Hoy hace veinticinco años los relojes de la tacita de plata se detuvieron. A las dos menos diez de la tarde del domingo, cuando las calles de Cádiz estaban prácticamente vacías y un sol de julio, mezclado con viento de Levante, azotaban los naranjos y las palmeras, dulcemente, sin un gesto de dolor, casi sin sentir la muerte, expiraba el insigne escritor y académico José María Pemán escribía Santiago Castelo- -hoy subdirector de ABC y director de la Real Academia de Extremadura- en su crónica de alcance como enviado especial de ABC a Cádiz, desde la casa mortuoria Cristina Pemán Domecq no olvidará jamás el día de la muerte de su padre, El señor Pemán Fue una larga y serena agonía. Rebosaba la plaza de San Antonio de seres transidos de dolor. Al instalar la capilla ardiente se abrieron las puertas de la casa para que entrara todo el que quisiera decirle el último adiós. Lauro, hombre de nuestra confianza, colocado a la entrada comentó: Con qué profunda tristeza y respeto ha pasado el pueblo recuerda Cristina Pemán Domecq, en conversación con ABC, su periódico del alma Al día siguiente de su fallecimiento- -20 de julio de 1981- -ABC le dedicaba a don José María, Gloria de las letras españolas un número especial que brindaba a sus lectores el último texto que José María Pemán, considerado como el mejor articulista de la Historia del Periodismo español, remitió para su Tercera: Apolo visita la fragua de Vulcano Durante medio siglo, Pemán ocupó esa tribuna de forma habitual con piezas que eran un prodigio de gracia literaria, sentido de la actualidad periodística, humor, ternura y poesía. Pemán quería ser como el olivo, pródigo hasta morir Y murió con el tintero y la pluma en la mano, escribiendo para su ABC del alma y con media docena de libros de actualidad sobre su mesa. No se le puede reducir a poeta local Veinticinco años después de su muerte, Pemán sigue más vivo que nunca entre sus gaditanos e innumerables amigos, entre sus discípulos y admiradores de todo el mundo. Pero Pemán no existe ni para el Ministerio de Cultura ni para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía: ni un homenaje, ni un ciclo, ni una representación teatral... Nada de nada. Mi padre ha sido olvidado por motivos políticos y por eso no se le ha favorecido se lamenta Cristina Pemán. No se puede reducir a Pemán a poeta local denuncia José Joaquín de Ysasi Isasmendi, esposo de Cristina Pemán. No quería títulos- -que le llegaban un poquito postizos confesaba- ni marquesados porque su parcela de escritor estaba muy bien labrada. No estuvo nunca adscrito a nada y menos al falangismo recuerda Ysasi, era leal a la Monarquía y defendía la prioridad de validez de la institución monárquica. Presidió el Consejo privado de Don Juan de Borbón y contribuyó a limar asperezas entre padre e hijo Precisamente Don Juan Carlos envió unas palabras de recuerdo a un homenaje que se le brindó a Pemán con la presencia de siete de sus nueve hijos y de la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martí- Cristina Pemán Domecq, hija de José María Pemán, ayer en su domicilio de Madrid EL LARRA DEL SIGLO XX ANTONIO BURGOS E spaña ganó a Pemán un añito antes de perder Cuba, Filipinas y Puerto Rico; fue la única compensación que tuvo para Cádiz la pérdida de las colonias. Este niño del 98 como un segundo Hércules Fundator, construyó él solito toda una teoría literaria de España, de Andalucía, de Cádiz, del liberalismo, de la Monarquía, de los clásicos grecolatinos y del cachondeíto fino como la mejor forma de tomar las cosas en serio. Don José, Tío José María, padre espiritual de todos los que en España nos dedicamos al artículo de periódico, por más que algunos renieguen de su encaste, estaba sobrado en todo. Pemán escribió tanto... que escribió demasiado. En un país de flojos era demasiado trabajador, y eso aquí no se perdona. Don José era demasiadas cosas juntas como para que sus contemporáneos lo perdonaran. Era inteligente, brillante, rico por su casa, ganaba el dinero con el teatro, con cuyas regalías se hizo en la plaza de San Antonio la casa a la que la guasa gaditana le puso El castillo de Xavier por los derechos de El Divino Impaciente Era ocurrente, culto, simpático, dotado por Dios de una facilidad pasmosa para escribir, conversar, improvisar, acertar, y, encima, trabajador. Pemán era todas esas cosas que en España sólo te perdonan cuando se enteran de que tienes un cáncer. El caso es que en España la gente, cuando se muere, logra la absolución general de todos sus éxitos y aciertos. Pero a Pemán no se le ha perdonado que fuese Pemán ni en su tumba de la Catedral gaditana, junto a Falla; es un anti- Cid que sigue perdiendo batallas a los veinticinco años después de muerto. Quizá el peor enemigo de Pemán fuera el propio Pemán. El Pemán autor teatral es el peor enemigo del Pemán poeta. El Pemán poeta es el peor enemigo del Pemán orador. El Pemán orador es el peor enemigo del Pemán ensayista. Y el que salía perdiendo a la larga era Don José, que, además, tenía un enemigo supremo: el articulista perfecto. Escribir aquellos artículos tan redondos y tan bien rematados ya era difícil de perdonar en esta España de las envidias, pero no quiero ni contarle si, encima, el autor de aquellos artículos era el mismo que había escrito Los tres etcéteras de Don Simón Cuando las Cortes de Cádiz o incluso la letra del himno de la Armada. Con tanto ingenio y tan sobrado, a Pemán tenía que caerle la perpetua, y le cayó... Y además, alardeando de hacerlo todo sencillo, ahora que está de moda hacerlo todo lo más complicado posible. Pemán hacía divinamente lo que tenía que hacer y eso no se perdona. Y menos que, encima, no le diera la menor importancia y se pasara la vida sirviendo a España y al Rey. Y la flor de sus artículos. Pemán, que todo lo hacía bien, plumeaba los artículos clásicos y perfectos. Ambos conceptos según la estética de Rafael el Gallo: Clásico es lo que no se pué hacé mejó y Perfecto es lo que está bien arrematao Un mundo entero, la Historia, el pensamiento contemporáneo más el golpe de una copla carnavalesca le cabían a Pemán en cada artículo, en aque-