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56 MIÉRCOLES 19 7 2006 ABC Cultura y espectáculos Miguel Zugaza y Francisco González conversan junto a los siete bodegones de Hiepes de la colección Naseiro Cultura precipita la presentación en el Prado de la colección Naseiro, que no se exhibirá hasta otoño Las cuarenta nuevas obras del museo, colgadas sólo durante unas horas b El jueves se firmó la compraven- ta y ese día los cuadros viajaron al Prado. Ayer se mostraban en una de las salas que permanecen cerradas por las obras de ampliación NATIVIDAD PULIDO MADRID. Al fin está en el Prado, y antes incluso de lo que se esperaba. El museo estaba preparado para presentar la colección Naseiro- -flamante dación por pago de impuestos del BBVA- -en otoño. Pero finalmente Cultura ha precipitado los acontecimientos, que se han sucedido en las últimas semanas casi contrarreloj, después de un año de negociaciones con Rosendo Naseiro, propietario de las pinturas, y un duro tira y afloja entre Cultura y Hacienda por el monto de la operación. A finales de abril el Estado ultimaba aún la compra y el Prado seguía estudiando cuántas obras y cuáles de ellas añadiría a sus fondos, como adelantó ABC. A comienzos de este mes tuvo lugar una reunión donde se dio luz verde a 40 obras por 25 millones de euros, a los que hay que sumar un millón más en concepto de impuesto sobre transmisiones patrimoniales. El pasado jueves firmaba la compraventa el BBVA y ese mismo día las obras viajaban al Prado. Cuatro días (incluido fin de semana) y los cuadros están colgados en una sala, la 61 b, que habitualmente acogía las obras de Tiziano y que ahora está cerrada por las obras de ampliación del museo. Colgados, eso sí, por pocas horas. El tiempo suficiente para mostrar el botín -como lo calificó ayer Miguel Zugaza, director del Prado- -a la prensa, patronos y conservadores del museo. Luego, a los almacenes hasta otoño, cuando se presentarán al público en una exposición: aún falta por concretar si se mostrarán los 40 cuadros solos o integrados en la colección de bodegones del museo. Demasiadas prisas de Carmen Calvo, aún convaleciente de una operación, que se afana en presentar antes de verano (hay quien ve detrás de todo ello el fantasma de una crisis de Gobierno tras las vacaciones estivales) los últimos logros de su gestión. Si ayer le tocaba el turno a la operación Naseiro, hoy mostrará a la prensa el proyecto de remodelación del Museo Arqueológico Nacional. Sea como fuere, la ministra se mostraba ayer exultante: Nunca se ha hecho una compra tan importante como ésta con dinero del Estado. Ha sido una oportunidad única poder adquirir la colección de bodegones españoles más importante del mundo Agradeció mucho y a muchos: a Solbes, a Naseiro, a Zuga- za, a Francisco González... Confesó que ha peleado para convencer a Hacienda, que no es un hueso fácil de roer: de hecho, comenta que le dijeron que sacara la colección por menos dinero Y parece que no le va mal el regateo a la ministra, pues dice que la cifra que pedía el coleccionista era muy superior a la final. Estas obras en subasta costarían un precio increíble advierte Carmen Calvo, para quien se ha comprado muy por debajo del precio de mercado. Tan sólo Bodegón con alcachofas y ciruelas de Juan Van der Hamen, se aseguró en 18 millones de euros. Augura más compras (pero menos costosas) de arte contemporáneo. Y, claro, la negociación de la colección Carmen Thyssen. Y ésa sí que resultará bastante más cara que ésta. Carmen Calvo, junto al cuadro de Van der Hamen, estrella de la dación gón de caza, hortalizas y frutas de Sánchez Cotán, comprado en 1993 con fondos del Legado Villaescusa. Hasta ahora, que gracias a estas cuarenta naturalezas muertas, refuerza notablemente su colección, con obras maestras, además del citado van der hamen- -que perteneció al marqués de Leganés- de Espinosa, Juan Fernández El Labrador Pedro Camprobín, Tomás Hiepes, Juan de Arellano o Luis Meléndez y otros que aún no habían entrado en la pinacoteca: Ignacio Arias, Gabriel Felipe Ochoa, Pedro de Medina, Miguel March, José Ferrer, Santiago Alabert, Juan Bautista Romero, José Roma o Miguel Parra. Para Miguel Zugaza, se trata de un Donaciones, legados y compras Los fondos del Prado se han nutrido principalmente de las Colecciones Reales y del Museo de la Trinidad, pero en ambas la presencia del bodegón español era escasa. Con los años, y gracias a donaciones, legados y compras, se han incorporado al Prado importantes bodegones, como Pavo muerto y Aves muertas de Goya, adquiridos por el Ministerio de Fomento en 1900; Bodegón de cacharros de Zurbarán (donación de Cambó en 1940) o Bode-