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ABC MIÉRCOLES 19 7 2006 Sociedad 53 Tecnología BELINDA GALIANO Directora de la Campus Party Los participantes vienen sobre todo a aprender 5.500 asistentes conectados a una velocidad de 3,7 Gb. A este ritmo, la gran cita informática celebrará en Valencia su décimo aniversario, del 24 al 30 de julio TEXTO: LUZ DERQUI FOTO: ISRAEL GARCÍA ¿Cómo afronta esta nueva edición de la Campus Party? -Con mucha ilusión y una emoción extraordinaria porque cumplimos diez años y porque, por fin, después de perseguirle durante mucho tiempo, este año será Stephen Hawking el que inicie la cuenta atrás vía satélite. Esto hace que tengamos los pelos de punta. ¿De qué forma van a celebrar su décimo aniversario? -Con muchas sorpresas. Por ejemplo, desde las diez de la mañana hasta las doce de la noche, durante los siete días, sortearemos cada hora un superordenador. Además, habrá pequeños regalitos como cámaras digitales para premiar al participante más veterano o al más joven. ¿Por qué han pensado en Hawking para inaugurar esta edición? -Es alguien muy especial, es un personaje que hace historia, que deja mella y en la Campus Party nos gusta ser recordados en cada edición porque alguien importante nos dio su bendición. Stephen Hawking es una persona alucinante, fuimos a visitarle a la Universidad de Cambridge y, aunque está en una silla de ruedas y no puede hablar, se comunica a través del ordenador, señalando las letras en una pantalla moviendo el labio, pero de una forma muy fluida y rápida. No sólo es un ejemplo sobre las posibilidades de la informática, sino que cree, como nosotros, que internet es la herramienta de comunicación del futuro. ¿Cuáles son las grandes novedades de esta edición? -Como estamos de aniversario, todos los patrocinadores se han volcado. Así, Telefónica nos dará un ancho de banda de 3,7 Gb, prácticamente el doble que el año pasado, que supondrá que ocuparemos entre el 15 y el 20 por ciento del ancho de banda. Eso permitirá una velocidad de conexión impresionante. Para hacerse una idea, basta decir que un archivo que en casa se tardaría en bajar tres minutos, aquí será instantáneo, o un software cuya descarga se eternizaría en la Campus Party será sólo cuestión de unos segundos. ¿Es esa velocidad el principal gancho de Campus Party? -Es un factor importante, pero el gancho mayor es que la gente viene a pasarlo bien. Campus Party es tanto un punto de encuentro de tecnología como humano y, sobre todo, formativo. Los participantes, además de pasar unos días de sus vacaciones y de buen rollo, no dejan de aprender. -Además de la velocidad, ¿qué otras novedades se encontrarán los participantes en Valencia? -Vamos a celebrar un campus I+ D. Campus Party ya no es sólo un punto de encuentro de aficionados a la informática, también es caldo de talentos. Era impresionante pasar por las filas de ordenadores y ver cómo los participantes traían sus propios inventos, que son muy interesantes. Así que, junto con el Grupo Santander, hemos dado un paso más y nos hemos convertido en punto de transferencia tecnológica. El día 26, en el Museo de las Ciencias reuniremos a instituciones y empresas que escucharán los proyectos de los participantes y elegirán algunos para poder desarrollarlos. ¿Qué hace tan diferente este encuentro de otros similares que se celebran en el resto de España o en otros países de Europa? -Fundamentalmente, el ancho de banda, que lo hace único en España, y los días de duración, porque en Europa no hay encuentros de más de tres o cuatro días. También nos diferencia el número de participantes conectados en red; hay otros eventos más numerosos, pero no existe un montaje en red igual que en Campus Party. Además, otras citas similares tienen sólo tres o cuatro áreas diferentes, y aquí hay diez. -Mirando hacia atrás, ¿qué valoración hace de toda una década de historia? -Ha sido fantástico, porque hemos ido cumpliendo objetivos importantes y hemos conseguido ser un punto de referencia, donde además de pasarlo bien se aprende y, sobre todo, se transfieren conocimientos. -Campus Party ha evolucionado al mismo ritmo que las nuevas tecnologías. ¿Queda algo de la primera edición, en la que participaron 250 jóvenes? Galiano está al frente de la Campus Party desde su primera edición -Mantenemos la misma filosofía. ¿Cuáles han sido las ediciones más importantes en estos años? -Han sido varias: la primera, porque éramos cuatro amigos que durante meses estuvimos buscando participantes y, al final, conseguimos a 250 aficionados y nos instalamos en un pueblecito de tres mil habitantes de Málaga. Fue muy especial eso de estar meses trabajando en un sueño y verlo hecho realidad. La última edición de Mollina también fue importante, porque empezamos a ser conocidos; cada uno de los 700 participantes vino con dos ordenadores y a partir de esa edición tuvimos que establecer la norma de un ordenador por persona. El cuarto año fue también especial, por ser el primero que celebramos en la Ciudad de las Ciencias de Valencia. Estamos muy agradecidos a su director, Manuel Toharia, que quiso que nos trasladáramos allí aunque todavía no tenían actividad. La Campus fue el primer evento que acogió el Museo y resultó emocionante. Luego, al ir creciendo, nos trasladaron al aparcamiento, y se comentaba en broma que éramos la Campus Parking. Después vaciaron los lagos para meternos allí. Fueron saltos muy importantes. Ahora, aunque estamos en Feria Valencia, no nos hemos querido desvincular del Museo, y celebramos allí una o dos actividades. ¿Por dónde pasa el futuro de la Campus Party? -Por seguir adaptándonos a las nuevas necesidades e ir variando los contenidos, las fórmulas y las actividades. Los objetivos los marcamos sobre la marcha, cuando acaba cada edición. Este año, por ejemplo, vamos a presentar una iniciativa que pondremos en marcha el próximo año, y es un convenio por el que el evento se vincula con la ONU, y la ONU con Campus Party, en un proyecto contra la pobreza. Además, nos abrimos a los visitantes, se organizan visitas de grupos y les damos charlas y les enseñamos. ¿Se han convertido en el objetivo de los cazatalentos? -No creo, no es ése nuestro objetivo, pero sí que es cierto que muchos de los participantes que se conocen en Valencia acaban trabajando o montando proyectos juntos. Queremos ser un punto de transferencia entre las empresas y los jóvenes talentos que vienen a Valencia El gancho de Campus Party no es sólo la velocidad, sino que es un punto de encuentro humano y formativo