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44 Madrid MIÉRCOLES 19 7 2006 ABC MADRID AL DÍA VERANOS DE PELICULILLA RAMIRO BUENO uando cae el sol, brilla solitaria la linterna mágica del cine al aire libre. Proyecciones con nocturnidad y voluptuosa alevosía donde soñar con los ojos abiertos. Compitiendo contra motos infernales, televisiones y aires acondicionados. Más estrellas que en el cielo fue un lema publicitario de Metro Goldwyn Mayer. Cada noche en el Parque Calero o en la Bombilla y a falta de astros tapados por la chistera contaminada de la bóveda celeste, se puede ser astrónomo buscando la otra cara de la luna en, por ejemplo, Uma Thurman o Mónica Bellucci. Un verano con Mónica es una de las primeras películas de Bergman antes de hacerse, definitivamente, el sueco oscuro. Con Mónica o sin ella, el cine boquea mientras van cerrando salas aunque se vean más películas que nunca. Del esplendor de los antiguos palacios cinematográficos o aquellos cines de barrio con programa doble, llegamos hasta esas pequeñas hogueras vanidosas de andar por casa que son vídeos y dvd. Recuerdo que en verano aparecían sobre las fachadas de las salas osos polares pintados; reclamos del ambiente refrigerado. Seguro que algún niño debió sentirse triste al entrar en el patio de butacas y no descubrir ningún oso. Cárteles a gran escala, máquinas del bar dando vueltas haciendo naranjada, y fotos con galanes y diosas de cuando el cine era magia y arte, fueron los mojones cinéfilos que marcaban el camino hacia el mundo de la fantasía hecha realidad. En cuanto al estío, el cine siempre ha tenido una ambivalente relación con él en sus títulos. Todos tuvimos un Verano del 42 cual símbolo de una adolescencia confusa e inclinada a los brazos- y piernas- de la mujer madura. También existen cintas relacionando verano con violencia en Verano asesino de Jean Becker; Verano Japonés: Doble Suicidio -menudo titulazo- del tremebundo Oshima, o Un verano para matar dirigida por Antonio Isasi Isasmendi. En cualquier caso, es poco recomendable contemplar un film como Lawrence de Arabia en plena canícula. Así lo hice yo hace años, insensato de mí. ¡Qué calor y qué sed! Aún sigo bebiendo agua. C Unas seis mil personas abarrotaron la Plaza de Oriente para disfrutar de Luisa Fernanda en una pantalla gigante La zarzuela invadió ayer la plaza de Oriente. Gracias a una pantalla de grandes dimensiones, colocada en la fachada del Teatro Real, centenares de personas pudieron seguir la retransmisión de Luisa Fernanda encabezada por Plácido Domingo, que invitó al público a cantarla A la sombra de una sombrilla... TEXTO: SUSANA GAVIÑA FOTO: JULIÁN DE DOMINGO MADRID. A la sombra de una sombrilla de encaje y seda, con voz muy queda, canta el amor... entona Javier a una de sus conquistas, la duquesa Carolina; y ésta le contesta: A la sombra de una sombrilla son ideales los madrigales a media voz... A estos dos personajes de la popular zarzuela Luisa Fernanda con música de Federico Moreno Torroba, se sumaron ayer miles de madrileños- -de todas las edades y comdiciones- que canturrearon una de las páginas más conocidas de nuestro género español por antonomasia. El lugar: la plaza de Oriente, donde, como ya nos tiene acostumbrados el Teatro Real- -bien para abrir la temporada o, como en este caso, para cerrarla- se colocó una pantalla de grandes dimensiones para que aquel que lo deseseara disfrutara, de manera gratuita, del espectáculo que se ofrecía en el interior. ¡Hay que sacar el Real de sus muros! ha reiterado en numerosas ocasiones el equipo directivo del teatro. A diferencia de otras ocasiones, la retransmisión de ayer, ofrecida gracias al patrocinio de La Caixa, Philips, Telemadrid, TVE y el Ayuntamiento de Madrid- -que cedió un millar de sillas para verla con más comodidad- no fue estrictamente en directo. Debido al calor y a la luz, se optó por retrasarla hora y media. Aunque los nubarrones acecharon durante toda la tarde, y la lluvia hizo acto de presencia de manera fugaz, al igual que el viento, el espectáculo continuó. Así, a las 21,30 comenzaron los primeros compases de la partitura del maestro Moreno Torroba, bajo la batuta de Jesús López Cobos al mando de la Orquesta Titular del Teatro Real, ante la mirada atenta de más de seis mil personas, que formaban una alfombra multicolor. El público- -compuesto de madrileños y de turistas extranjeros que no dudaban en detenerse al escuchar esta música tan popular- -siguió atentamente la historia, escrita por Federico Romero y Guillermo Fernández- Shaw, que aborda los amores y desamores de Luisa Fernanda (María José Montiel) Javier (José Bros) y Vidal (Plácido Domingo) y que tienen como fondo un periodo convulso de la historia de España, y como escenario Madrid. Muchos aplausos Durante la retransmisión se pudo ver a parte del público tararear las letras y recibir cada intervención con aplausos. Algo similar a lo sucedido durante las funciones que se han venido celebrando en el interior del Real desde el 26 de junio, donde algunas personas no pudieron evitar mover los labios recordando una música con la que crecieron. En la representación de ayer- -las funciones acaban hoy- -actuaron Plácido Domingo, María José Montiel, Mercedes de la Merced y José Bros, que se han alternado con Israel Lozano, Nancy Herrera y Mariola Cantarero. En el descanso de la retransmisión, se produjo la primera sorpresa de la noche: Plácido Domingo invitó a los es- pectadores a acompañarlo en la interpretación de la Mazurca de la sombrilla para lo cual habían repartido al comienzo numerosos programas, que incluía la letra para aquellos que no la conocieran. ¡Qué maravilla un público así, esperemos que siga disfrutando del espectáculo. De momento les invito a una tonalidad al gusto de todos... Y el tenor comenzó a interpretar la mazurca. Al término de la misma, volvió a dirigirse a los asistentes. ¡Estupenda voz! Y gritó un efusivo ¡viva Madrid! Tal fue el entusiasmo del público que se atrevieron con un bis perteneciente a la misma zarzuela, la popular Los variadores Con aplausos y gritos de bravo, ovacionaron al elenco asomado al balcón y que estaba encabezado por Plácido Domingo. Un madrileño de pro que ha defendido el género de la zarzuela por todo el mundo como demuestra este montaje, con dirección escénica de Emilio Sagi, una coproducción con las óperas de Washington y de Los Ángeles, dos instituciones que dirige Domingo, y que se estrenó en la Scala de Milán hace un par de años. Al término de la retransmisión, que arrancó cinco minutos de aplausos, el público fue agasajado con unos fuegos artificiales. Luisa Fernanda viajará este fin de semana al Festival de Peralada, en la que supone la primera salida de Real con un espectáculo propio, y donde Carlos Álvarez, en sustitución de Plácido Domingo, debutará el papel de Vidal.