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36 Internacional MIÉRCOLES 19 7 2006 ABC JOSÉ MIGUEL INSULZA Secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) Si no se puede dialogar con Cuba, tampoco se puede pelear Insulza estuvo en Madrid donde participó en el Encuentro Iberoamericano sobre Migración y Desarrollo, inaugurado por José Luis Rodríguez Zapatero, y que contó con la presencia de diversas autoridades mundiales en la materia TEXTO: JÚNIA N. GAMA FOTO: VÍCTOR INCHAUSTI MADRID. El ex ministro de Interior chileno fue elegido secretario general de la OEA en mayo de 2005, más de tres décadas después de sus quince años de exilio, tras el golpe de Estado que llevó Augusto Pinochet al poder. Miembro del Partido Socialista, ha desempeñado importantes cargos en el Gobierno de Chile. Embajador para la Cooperación Internacional, director de Asuntos Económicos Multinacionales, canciller y vicepresidente de la República de Ricardo Lagos son algunos de los hitos en el historial de Insulza. ¿Hay proyectos de la OEA para resolver las raíces del problema de la inmigración? -No, nosotros como organización tenemos dos programas, ambos ligados a la protección de los derechos humanos y laborales de los inmigrantes. Desde el punto de vista de su número total, el tema de la inmigración no es un gran problema. Apenas un pequeño porcentaje de la población mundial emigra, lo que pasa es que emigra a pocos países, desde pocos países. EE. UU. tiene un 5 por ciento de la población mundial y atrae a más de 20 por ciento de la migración. Nosotros no hemos tenido nunca un acuerdo para tratar el tema migratorio en su conjunto. Nuestros acuerdos son para los derechos humanos de los migrantes y estamos tratando precisamente de ampliarlos. ¿Cree usted que en Europa se trabaja más para frenar o para integrar la inmigración ya existente? -Yo creo que las dos cosas. Hay que reconocer que en Europa el tratamento humanitario a los inmigrantes es mucho mejor que en otras partes del mundo. La diferencia es qué se hace con los ilegales desde un punto de vista social, de salud, educación, etc. El problema no es tanto de acogida, aunque hay que analizarla y organizarla bien. Es natural que una persona en situación ilegal tenga más dificultades de acceso a los servicios sociales, pues por muchos derechos que tengan, no los buscan por temor a que les deporten. Primero hay que afianzar la situación de la normalización. ¿Qué opina de la ola populista en América Latina, encabezada por Chávez y Morales? -Don Hugo Chávez estará enfrentándose a las elecciones este año, cumpliendo más de siete años de gobierno, entonces no es una ola, es el gobernante electo más antiguo de América. Bolivia es un país que tiene enormes dificultades externas y tampoco se puede José Miguel Insulza, ayer en Madrid decir que Morales esté encabezando ningún movimiento en ninguna parte. La gente no está preocupada con la ideología, sino qué grado de beneficios les va a proporcionar su gobierno. ¿Cómo valora la eficacia de la Cumbre Iberoamericana? -Hay demasiadas cumbres. No me estoy fijando en ninguna en particular, sino en general. Hay tantas cumbres que paralizan su efectividad. La Asamblea General de la OEA es la única reunión de cancilleres relevante que hay, porque todas las demás preceden a cumbres de presidentes. Hay que buscar alguna forma de racionalizar las cumbres. Los presidente americanos van a más de seis al año. Yo soy favorable al fortalecimiento de las organizaciones, pero no creo que tener cumbres a cada rato sea el camino. ¿Cómo la OEA puede interferir en el tema de la sucesión en Cuba? -Los países de la OEA tomaron una decisión en 1962, que fue la exclusión de Cuba. Esta fue la sanción aplicada y esto impone límites. Si no se puede dialogar, tampoco se puede pelear con Cuba. Yo creo que esta política no va a cambiar, porque tampoco lo quieren los cubanos. Ahora, cuando se produzca la transición, no se sabe lo que va a pasar. ¿La OEA prevé alguna otra intervención como la reciente en Haití? -Tenemos misiones especiales permanentes en Haití y Colombia para tratar el tema de la paz y para intentar que los grupos paramilitares entreguen las armas. Seguimos en Haití para cumplir funciones de ayuda al Estado y para auxiliar en el mejor funcionamiento de sus instituciones. Esas son las dos misiones permanentes que tenemos en Iberoamérica. Mantenemos también delegaciones en cada país miembro de la OEA. Las crisis más importantes, como en Nicaragua o en El Salvador, ya pasaron. Además, tenemos misiones puntuales cuando hay procesos electorales en cada Estado. ¿Hay unión y consenso entre los países de la OEA, en especial con Estados Unidos? -Hay consenso y acuerdo, no es una relación conflictiva ni mucho menos. Naturalmente que queríamos tener una presencia norteamericana mayor en algún tema pero no nos sentimos menoscabados. Tenemos una posición bastante ecuánime, aunque Estados Unidos esté muy involucrado en otra parte del mundo, en Oriente Próximo. Se celebran tantas cumbres sobre Iberoamérica que al final paralizan su efectividad