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32 Internacional VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO MIÉRCOLES 19 7 2006 ABC Varios países europeos se preparan para formar la fuerza de interposición de la ONU en el Líbano Solana vuelve a viajar a la zona para tratar de obtener un alto el fuego lo antes posible Annan a Bruselas debía servir para hablar de Darfur, pero la situación en el Líbano ha cambiado el motivo de sus conversaciones con Solana y Barroso ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL BRUSELAS. La fuerza de interposición que se pretende desplegar en el Líbano bajo mandato de Naciones Unidas tendrá un componente principal europeo, aunque su desarrollo está todavía muy lejos, a falta de perspectivas para un alto el fuego en la frontera con Israel. El representante de la política exterior europea, Javier Solana, volvió a partir ayer a la zona por segunda vez desde que comenzó esta crisis, en busca de apoyos para detener los bombardeos con cohetes del grupo terrorista Hizbolá y la respuesta de la artillería y la aviación israelíes. Solana tenía planeado ir directamente a Israel para entrevistarse con el primer ministro Ehud Olmert, luego a Ramalah para ver al presidente Mahmud Abbas y luego a El Cairo para una reunión con Hosni Mubarak. Ayer en Bruselas recibió al secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, y b La visita de Kofi aunque la reunión estaba prevista para hablar de los planes de transferir a la ONU el mandato de la fuerza de paz en Darfur (Sudán) el grueso de las conversaciones se centró en Oriente Próximo. Annan se entrevistó también ayer con José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, y en una breve comparecencia ante los periodistas dijo que, a la vista de lo que está sucediendo en el Líbano, es necesario que la comunidad internacional actúe. Y cuando digo que tenemos que actuar no me refiero a hacer declaraciones o aprobar documentos. Por eso he propuesto una fuerza de estabilización Javier Solana y Kofi Annan se dirigen a la Prensa, ayer en Bruselas trata de una presencia activa que debería resolver el principal foco de tensiones en esa frontera sirio- israelí. Como fuerza de interposición, las Naciones Unidas tienen desde 1978 una misión desplegada en la zona, la FINUL, que ha perdido más de 250 hombres en todo este tiempo, pero no ha logrado reducir las tensiones. Annan cree que en este caso si se despliega una nueva fuerza, sus características tienen que ser definidas, pero será considerablemente más grande que la FINUL tendrá un mandato claro adaptado a la situación actual y debería permitir al Gobierno libanés extender su autoridad a todo el territorio del país, incluido el sur Dar por hecho que Hizbolá se dejará desarmar, aunque sea bajo bandera de las Naciones Unidas, parece hoy en día un deseo de buena voluntad, más que una opción realista. Italia ha hablado de que serían necesarios ocho mil hombres como mínimo, Gran Bretaña tiene en las proximidades sus bases militares en Chipre y AP Los europeos, dispuestos Solana le dijo que los europeos estamos preparados y dispuestos a ayudar y Barroso no citó a ningún gobierno en concreto, pero llegó a confirmar que ciertos países miembros están listos para contribuir y me lo han hecho saber en conversaciones preliminares algo que Annan confirmó diciendo que espera contribuciones de los países europeos y otros La definición de esta fuerza está todavía en el aire, pero los responsables europeos y el secretario general de la ONU dan a entender en general que se Francia tiene intereses específicos en estar presente en cualquier cambio notable en este país (su primer ministro Dominique de Villepin ha sido el primer dirigente europeo en desplazarse a Beirut) y España ha dicho que está dispuesta a escuchar los planes de las Naciones Unidas. Por ahora, como dijo el ministro Miguel Ángel Moratinos, es hora de la diplomacia y en esta tarea, Solana se releva con los enviados del secretario general de las Naciones Unidas en lo que probablemente será un carrusel en los próximos días. Todo el mundo parece ser consciente de lo que que está en juego y desde Bruselas intentan hacer algo con sus magros instrumentos habituales que son siempre los mismos: más ayudas. Benita Ferrero aprobó el lunes otros 20 millones de euros para ayuda alimentaria y subsidios a la población palestina. El presidente Barroso anunció ayer que es probable que esta política se deba extender al Líbano. EL LÍBANO: VÍCTIMA Y VERDUGO RAFAEL L. BARDAJÍ l Líbano es visto estos días como la víctima de la lucha entre Israel y Hizbolá. En realidad el Líbano es la víctima del cambio de estrategia del grupo terrorista chií, establecido allá por 1982 con los auspicios de Irán y la posterior ayuda de Siria. Durante años, la cabeza de Hizbolá ha aspirado a formar parte del sistema político dominante. En los años de guerra civil, además de servir de vanguardia antiisraelí, siguiendo el ejemplo de las Hermanos Musulmanes, desarrolló una labor social significativa, proveyendo de servicios donde no llegaba el Gobierno de Beirut. Eso sí, a cambio de una profunda islamización de sus allegados. La aceptación de Hizbolá en el proceso electoral tras la retirada Siria suponía dos cosas para la organización islamista: adoptar como prioridad la reconstrucción social y económica del E país y, en segundo lugar, el desarme y el desmantelamiento de sus milicias. Ninguna de estas condiciones estaba Hizbolá dispuesta a cumplirlas, como se ha podido ver. Para el Gobierno de Beirut, Hizbolá debía cesar en sus ataques a Israel para no provocar una respuesta destructora desde Tel Aviv. Pero para el grupo al servicio de Irán, el apoyo de éste al final se ha demostrado más determinante que su interés por jugar a la política en el Líbano. A Irán le interesa desatar la violencia en la zona en estos momentos y sus marionetas de Hizbolá no han hecho sino servir a sus intereses una vez más, por encima de los del Líbano. Es Hizbolá con sus acciones quien ha provocado la destrucción del país y en ese sentido, el Líbano es su víctima. Pero el Gobierno de Beirut también es, a su vez, el verdugo de la situación. Su incapacidad para enfrentarse a las milicias de Hizbolá en la creencia de que era mejor dejarles actuar para ganárselos y no oponerse a ellos, ha llevado a que Hizbolá se convirtiera en un estado dentro del Estado. En términos de la ley internacional es el Gobierno del Líbano quien es responsable de no permitir que su territorio sea utilizado para actividades que dañan a otro estado. Cosa, que como muy bien dice el Gobierno de Israel, Beirut no ha sido capaz de garantizar. Es más, dejando crecer la red terrorista y haciendo la vista gorda frente a sus conexiones internacionales, el Gobierno libanés no ha hecho sino extender el número de objetivos legítimos a los ojos de la IDF, las fuerzas de defensa israelíes. Hizbolá, como también Hamás, no son sino la expresión de un juego mucho más global, el islamismo frente a la modernidad Tras la revolución de los cedros, parecía haber una posibilidad de futuro para un Líbano estable y democrático. Sólo hubiera bastado que Hizbolá se hubiera comportado. Sin embargo, la evolución del Líbano no ha podido escaparse a la tendencia general en la zona, a saber, una creciente influencia del extremismo islamista y del Irán de los ayatolás. En ese contexto, se ha demostrado que Hizbolá era más fuerte que el Gobierno en Beirut. De la misma forma, la dependencia de los islamistas libaneses de Teherán también ha dejado claro que no puede haber futuro democrático y pacífico para el Líbano con ellos. Ni tampoco para la región, porque Hizbolá, como también Hamás, no son sino la expresión de un juego mucho más global, el islamismo frente a la modernidad. El Líbano necesita la ayuda de la comunidad internacional. Pero no para defenderse de Israel, sino para acabar con Hizbolá y afines. Es su proyecto islamofascista, totalitario y profundamente antidemocrático el peor enemigo del Líbano. Ojalá esta guerra sirva para desembarazarse de ellos y para liberar definitivamente al Líbano del yugo al que le tiene sometido todavía Siria.