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28 Internacional VIENTOS DE GUERRA EN ORIENTE PRÓXIMO MIÉRCOLES 19 7 2006 ABC Un militar israelí inspecciona un Katiusha lanzado por la guerrilla libanesa sobre la ciudad de Tiberiades, enclave turístico cercano al lago de Galilea EPA Los cohetes Katiusha y los proyectiles del Tsahal no saben de nacionalidades, sectas, religiones. Puede que lleven en sus lomos una dirección concreta pero el cartero, que aquí nunca llama dos veces, no siempre acierta Ni Dios, ni Alá, ni Yahvé J. CIERCO SAN JUAN DE ACRE. Mohamed limpia una de las coquetas mesas del restaurante con mejor pescado fresco de Israel. Uri le observa mientras disfruta de una cerveza en compañía de George. Falta sólo una hora para abrir el local y Uri, un judío bonachón, corpulento, con barba y pelo encanados, está decidido a seguir con la rutina habitual: No le tengo miedo a los cohetes de Hizbolá, soy israelí, soy judío y estoy acostumbrado a vivir en este país, en estas condiciones. Pero mis clientes sí lo tienen. Así que yo abro el restaurante para no rendirme pero luego no viene nadie. Paradojas de la vida Uri aprendió a cocinar el pescado en San Sebastián: Fue hace muchos años, recorría España de sur a norte haciendo dedo y me quedé una temporada en Donosti (dice) trabajando en la cocina de un restaurante explica en un español oxidado que rescata para la ocasión. Mohamed, musulmán, sigue con su trabajo sin prestar atención a las palabras de su jefe. Sí a las del periodista, que contesta con amabilidad: Me gustaría que me dejaran a solas con el jeque Nasralah. Se iba a enterar asegura desafiante. Los cohetes no distinguen entre árabes y judíos, entre mu- sulmanes y cristianos. Nos matan, nos amenazan a todos por igual dice mientras George, cristiano, con cara de pocos amigos pero muy buenos, eso asegura, saborea su cerveza que le mancha su bigote. Los escombros son el nuevo paisaje La San Juan de Acre, la última ciudad cruzada, una de las 75 urbes más antiguas del mundo, patrimonio de la Humanidad y ejemplo de la convivencia entre musulmanes y judíos, está triste. Su festival anual de teatro ha quedado anulado, su magnífico humus (pasta de garbanzos) apenas es degustado, sus miles de turistas han dado media vuelta (es la localidad más visitada de Israel después de la Ciudad Santa) La capital de los cruzados en Tierra Santa tras su expulsión de Jerusalén, aquella que doblegó a Napoleón en 1799 en una de sus primeras y más significativas derrotas; aquella en la que vivió Berenguela de Navarra mientras su esposo, Ricardo Corazón de León combatía a los sarracenos, mira con solidaridad hacia Safed, pueblo sagrado del judaísmo desde hace 2.000 años. Dice la leyenda que un hijo de Noé fundó la ciudad tras el diluvio universal, parecido en la distancia con lo que ahora está cayendo sobre todo en el Líbano. En 1492, muchos rabinos se trasladaron a Safed tras la expulsión de los judíos de España y poco a poco, con el tiempo, acabaron haciendo de dicha localidad un lugar sagrado del misticismo judío, conocido como la Cabalá Ha sobrevivido a terremotos, a plagas, a invasiones. Sin duda saldrá viva de la lluvia de katisuha aunque muy tocada. Dos de sus habitantes, muchos de ellos artistas, ya han perdido aquí la vida esta semana. Tiberiades y Nazaret, ciudades con importante población musulmana, ya de mayoría judía, con sus barrios y sus raíces cristianos, no han sido ajenas, en plena Galilea, junto al Mar donde tanta vida hizo Jesús, a los ataques de la guerrilla de Hizbolá. No se han multiplicado los panes y los peces estos días sino los cohetes chiíes; no se han multiplicado sus turistas, los hoteles han quedado vacíos; no se han multiplicado los peregrinos, los fieles brillan por su ausencia. No es para menos. Los misiles caen en Biblos Mucho más, que no menos, se ha vivido en el Líbano. Ayer, por vez primera en esta guerra que ya supera en jornadas a la de los Seis Días de 1967 (ya lleva más de una semana) la aviación israelí atacó varios objetivos situados en localidades o barrios cristianos. No se ha salvado tampoco de los bombardeos, nada quirúrgicos como lo demuestra el ingente número de víctimas civiles, más de 200 inocentes ya habrían muerto en el país del Cedro, la bíblica ciudad de Biblos. Golpeada en su centro histórico, donde se meció la cuna del arte y el alfabeto fenicios, donde se ha vivido sin solución de continuidad en los últimos 7.000 años, donde uno se siente abrazado por el peso cultural desde la Antigüedad. San Juan de Acre. Safed. Nazaret. Tiberiades. Biblos. En la Alta y la Baja Galilea. En el machacado país del Cedro. Ni Dios, ni Alá, ni Yahvé han podido hacer mucho por ellas. Soy israelí y judío, abro el restaurante para no rendirme pero luego no viene nadie. Paradojas de la vida