Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
10 MIÉRCOLES 19 7 2006 ABC Nacional REACCIONES Ricardo García- Cárcel Historiador La instrumentalización política de la memoria histórica es tan vieja como la propia historia. El problema ahora es que se fundamenta en el adanismo, como si se acabara de inventar el concepto Enrique Moradiellos Historiador Las sociedades como la nuestra, pasadas dos o tres generaciones de un trauma colectivo, vuelven a planteárselo sin hipotecas, no es algo exclusivo de la España de 2006 Los intelectuales advierten que no es tarea de los políticos reescribir la Historia La ley de Memoria Histórica suscita el rechazo de los especialistas b Una idea compartida por muchos estudiosos es que sólo tienen memoria los individuos, no la Historia, por lo que creen que la ley está, como poco, fuera de lugar BLANCA TORQUEMADA MADRID. Mal asunto es que a los historiadores se nos requiera para las páginas de política nacional de los periódicos reflexiona el catedrático de Historia Contemporánea José Varela Ortega, para quien la ley de Memoria Histórica que está ultimando el Gobierno parte de un concepto disparatado y metafísico porque la Historia no tiene memoria. Memoria no tienen más que los individuos, y yo, después de cuarenta años en esta profesión, aún no conozco a Doña Historia Una vez establecido el punto de partida, el profesor Varela argumenta que el interés en poner en marcha esa normativa responde exclusivamente a un proyecto político actual, consistente en romper el vigente pacto constituyente con el principal rival del partido gobernante, que tiene el 40 por ciento de los votos, y sustituirlo por otro con los grupos nacionalistas, que cosechan un 8 por ciento de respaldo electoral y que no están interesados en constituir nada, sino que aspiran a decontracté todo. Se quiere expulsar al centro- derecha, no ya del poder- -que es lo que todos le pedimos al centro izquierda, cuando le votamos mayoritariamente- -sino del sistema, algo muy grave y que no estaba en el guión constituyente original. En este guión de ruptura y marginación, se entiende que la Transición sea el enemigo histórico a batir y la memoria histórica -valga el anacronismo- -de la República, la Guerra y la represión franquista, los episodios a deformar, en la medida que un ajuste de cuentas anacrónico coadyuva al objetivo señalado: la satanización y marginación del centro- derecha como reo de fran- Bono: ¿Por qué ahora y no en el 50 aniversario? JESUS BASTANTE MADRID. El ex ministro de Defensa, José Bono, criticó ayer veladamente las celebraciones con motivo del 70 aniversario del comienzo de la Guerra Civil, mostrando su extrañeza por el hecho de que se recuerde esa efeméride ahora, y no se hiciera cuando se cumplió el 50 aniversario, que es una cifra más redonda Bono hizo estas declaraciones durante su intervención en los cursos de verano organizados por la Universidad Rey Juan Carlos en Aranjuez. El que fue presidente del Gobierno de Castilla- La Mancha apuntó que el recuerdo de este tipo de efemérides no siempre se hace con buena intención e hizo suyas las palabras del Papa Benedicto XVI durante su reciente visita al campo de exterminio de Auschwitz. ¿Dónde estaba Dios el 18 de julio de 1936? ¿Y dónde estaba en el 34, y dónde estaba con los que morían de hambre? se preguntó. quismo. La transición fue precisamente lo contrario: consistió en la aceptación del adversario No hubo ocultación o amnesia, sino la decisión, pienso que muy sensata, de no utilizar la historia con propósitos políticos. Pero conocer, se conocía muy bien el periodo. Existe un material historiográfico ingente sobre nuestra Guerra Civil. Otro problema es que algunos no lo hayan leído hasta ahora Para este catedrático, también se está en camino de destruir la historia del propio Partido Socialista cuando en Suresnes pasó de ser un partido sindicalista y clasista a uno interclasista con un objetivo de capturar votos en el centro del electorado y un proyecto de reconciliación. Así que la primera víctima histórica de esta iniciativa descabellada es Felipe González y la generación que él representa No es tarea de los políticos El catedrático de Sociología Emilio Lamo de Espinosa no comparte el espíritu que anima esta ley de Memoria Histórica: No es tarea de los políticos reescribir la historia y el pasado sino construir el futuro, que es lo que une a los pueblos: la ilusión colectiva de un futuro mejor. Para construir la historia están los historiadores, y esos llevan ya muchas décadas haciéndolo. Los españoles no han necesitado de un nuevo socialismo para recobrar la memoria. Yo publiqué mi tesis doctoral sobre Julián Besteiro en 1972, en pleno franquismo. Y no digamos durante y después de la transición. Por lo demás, ¿se imagina alguien a las Cortes de la II República discutiendo sobre la memoria de las guerras carlistas? Alerta Lamo de Espinosa de que una pretendida recuperación de la memoria por la política corre el serio riesgo de ser la repetición en clave resentida de otra recuperación de la memoria, la que se hizo durante el franquismo, solo que para darle la razón a la otra parte. Lo importante de aquella terrible Guerra Civil no es, visto desde hoy, Los pensadores afirman que se quiere expulsar al centro- derecha del sistema e inocular la idea de que es fascista Apuntan también el riesgo de repetir en clave resentida la recuperación histórica del franquismo quién tuvo razón. Max Weber lo dijo con rotundidad tras la Gran Guerra: ponerse a buscar quién tuvo razón es cosa de viejas; es la estructura total de una sociedad lo que puede explicar aquella catástrofe. ¿Vamos a recordar que el Partido Socialista rompió radicalmente con la legalidad republicana en la revolución de Octubre de 1934? También para el historiador Ricardo García- Cárcel la proyectada Ley es ajena a un afán limpio de reparación porque la instrumentalización política de la memoria histórica es tan vieja como la propia historia. El problema, desde mi punto de vista, es que esa memoria se fundamenta en el adanismo, como si el propio concepto de memoria histórica se acabara de inventar, como si no hubiera existido ya una memoria histórica de la República y la Guerra