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8 Opinión MARTES 18 7 2006 ABC LA BURBUJA CARTAS AL DIRECTOR Pueden dirigir sus cartas a ABC: Por correo: C Juan Ignacio Luca de Tena, 7. 28027 Madrid Por fax: 913.203.356. Por correo electrónico: cartas abc. es ABC se reserva el derecho de extractar o reducir los textos de las cartas cuyas dimensiones sobrepasen el espacio destinado a ellas. LO QUE HAY DETRÁS DE LOS APAGONES H A bastado que las altas temperaturas forzaran el consumo eléctrico para refrigeración industrial, comercial o doméstica para que, una vez más, pudiera comprobarse la vulnerabilidad de los sistemas urbanos de transformación y distribución de electricidad. Unos 250.000 madrileños se vieron privados de suministro entre la madrugada del lunes y todo el día de ayer. El LUIS IGNACIO asunto no se PARADA despacha con la voluntariosa reparación de daños a los afectados, imposible en los casos en los que la falta de suministro ha afectado hospitales, lucro cesante en actividades industriales y comerciales, tráfico rodado o personas atrapadas en los ascensores. Tampoco con las habituales promesas de Gobiernos y compañías sobre revisión de las previsiones de crecimiento de la demanda o la mayor utilización futura de los ciclos combinados o la energía nuclear, más barata y menos dependiente del petróleo, pero que tiene un coste político que nadie desea asumir. Es un problema de seguridad pública del que nadie quiere hablar. La mayor parte de las subestaciones eléctricas y transformadores contienen resistencias, inductores, condensadores y relés que se sobrecargan y se queman. Y utilizan para su refrigeración aceites que contienen unos compuestos orgánicos, los policlorobifenilos, que producen dioxinas cinco millones de veces más tóxicas que el cianuro y sospechosamente cancerígenas. La eliminación de estos componentes que se utilizan en todos los transformadores de más de 25 años de antigüedad está prevista por ley para antes de 2011. Eso no convierte a los trasformadores en instalaciones inocuas cuando están situados al lado o debajo de edificios de viviendas o cerca de depósitos de combustible o gas, que pueden convertirse en auténticos polvorines. Pero mucho menos resuelve el problema del abandono de las inversiones en distribución por parte de las compañías eléctricas, algo que hacen para forzar al Gobierno a que sea más generoso en la revisión de tarifas. Se debilita la democracia En estos días que estamos viviendo, cosechamos un enorme cúmulo de despropósitos. Sólo la Corona, y con ella la Familia Real, hacen que se mantenga este tinglado y nos dan confianza, hasta donde pueden, a los sufridos españoles. ABC, en su Tercera de hace unos días, publicó un interesante y concienzudo artículo escrito por S. A. R. el Príncipe de Asturias que, con un enorme acierto, firmó como Felipe de Borbón. Hoy no funcionan adecuadamente ni los que gobiernan ni los que se oponen. Los primeros sólo enseñan sus cartas, semitapadas y en nebulosa, en lo que se refiere a los pasos que están dando en lo relacionado con el problema etarra- batasuno De todos es sobradamente conocido. Pienso que no hay un solo español que no desee fervientemente acabar, de una vez por todas, con esa lacra criminal que lleva años regando todo nuestro territorio nacional de sangre de millones de inocentes. Acabemos con ello, pero sin un precio demasiado alto. En cuanto a este más que escabroso y complicado tema, la oposición está perdiendo su rumbo, y esto puede traer grandes oscuridades de futuro, lo que también tendrá un coste que habremos de pagar todos. Por otro lado, la seguridad ciudadana deja mucho que desear; poner coto a esta otra lacra es cuestión de responsabilidad gubernamental. Y, continuando con los despropósitos, las Cortes han aprobado una ley de enseñanza que no satisface absolutamente a nadie, y estoy seguro de que ni incluso a aquellos que la redactaron. Para colmo de todas estas cosas, la inflación sigue adelante y cada día nos encontramos para desayunar con la llegada masiva de los sin papeles ¿Qué se piensa hacer con ellos? No hay viviendas, escasea el trabajo, el paro de los españoles sigue siendo, según el Ministerio de Trabajo, de ocho millones. En cambio, sí hay por el contrario proliferación de bandas de atracadores, en su mayoría, según estamos viendo, de los emigrantes que nos visitan. Parece ser que, gracias a Dios, las Fuerzas de Seguridad del Estado van deteniendo a alguna de estas ban- Un año después Once muertos y pérdidas mil millonarias: ése fue el resultado del mayor incendio registrado en Guadalajara. Un año después, las familias de los miembros del retén que perecieron entre las llamas siguen buscando respuestas a una pregunta que a fuer de no ser contestada, corre el peligro de hacerse retórica: ¿por qué? Un por qué doloroso que a priori no parecería difícil de responder por parte de la Administración, pero que sin embargo no tiene respuesta. El motivo: una politización partidista de todo aquello que puede ser utilizado como argumento electoralista en uno u otro sentido, anteponer a una demanda social argumentos y estrategias poco o nada transparentes. Nadie pone en duda que el desencadenante del drama fue una fogata que se descontroló, pero lo que sí es revisable es el modo de actuación, la diligencia en poner en funcionamiento los recursos y la eficacia de la coordinación. Que un retén se aventurara en un infierno sin retorno, necesariamente tiene que tener una explicación que no sea el azar o la mala fortuna. La lentitud de un sumario que se desarrolla de manera sospechosamente pausada, una comisión de investigación que se cerró sin conclusiones ni responsables, y la difícil labor de las defensas de las víctimas hacen sospechar que no se quiere aclarar qué fue lo que permitió que se enviase a once personas a una muerte trágica e inútil. Un año después, sus familiares quieren una respuesta que les permita sencillamente llorar su irreparable pérdida, sabiendo al menos que sus muertos pueden descansar en paz. Agustín Embuena Romero. Sevilla soberbia chapuza alcance su plenitud y descanse por fin en paz. Azarías Sánchez Madrid El otro terrorismo Leo con lágrimas en los ojos la noticia de la muerte violenta del joven Alberto Carrillo, de 20 años, vilmente asesinado por un canalla que pretendía robar a un amigo suyo en las cercanías del Hotel Palace, en Madrid, en la madrugada del domingo. Hay un terrorismo político que está en vías de desaparición en nuestro sufrido país, por medios más o menos claros y discutibles, pero existe un terrorismo diario que está amenazando los cimientos de nuestra sociedad. Un terrorismo que hace que los padres estemos al borde del infarto permanente cada fin de semana, cada día, hasta que nuestros hijos vuelven a casa. Un terrorismo in crescendo, que se cachondea de las leyes y legisladores de nuestro país y que se permite recomendar a sus colegas de todo el mundo el que vengan a delinquir impunemente aquí, porque parece que esto es un paraíso, tanto para los delincuentes autóctonos como para los foráneos. Desde mi modestia, pienso que el primer deber de un Estado de Derecho, de una democracia como la nuestra, es el garantizar la seguridad de los ciudadanos, y lamentablemente parece que esa premisa no se cumple en nuestra España, donde la ley parece amparar más al delincuente que al ciudadano de a pie. ¿Cómo, si no, puede comprenderse que el delincuente, al margen del horror de su crimen, sea el que clame por sus derechos nada más ser detenido, en los casos en que esto se produce? ¿Dónde están los derechos del ciudadano honrado? ¿Cómo puede entenderse violencia tan extrema como la del caso que nos ocupa, en pleno centro de Madrid, por una zona totalmente transitada y sin que nada ni nadielo evitara? ¿Cómo puede ponerse fin a la vida irrepetible y maravillosa de un chaval de 20 años por haber cometido el pecado de salir a divertirse un fin de semana y atreverse a defender a un amigo atacado, y todo por conseguir un miserable botín Emilio Sancho Lozano Madrid das. Pero la mendicidad no se detiene, sino que aumenta ¿Hasta cuándo todo esto, cómo lo soportaremos? Desde luego, sólo con talante no. Joaquín M Gallego Madrid Obras en el Museo Reina Sofía Decía Voltaire que la perfección solamente se adquiere gradualmente. Requiere más que nada la mano del tiempo Enalteciendo a tan loable pensador y a los insignes contribuyentes, los responsables de la ampliación del Museo Reina Sofía (la empresa Dragados, el Ministerio de Cultura y el arquitecto Jean Nouvel) se han embarcado en la ensalzable tarea de alcanzar la perfección máxima llevando a cabo el cierre momentáneo de la biblioteca del museo. Y mientras los errores y las faltas sean juiciosamente subsanados (goteras, obstrucción de tuberías, fallos eléctricos y muchos etcéteras) trabajadores del centro y usuarios padeceremos los efectos de semejante nimiedad, el cual es un proyecto de 90 millones de euros, e imploraremos para que esta flamante y