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ABC MARTES 18 7 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA EL PECADO ORIGINAL Ínclitas guerras paupérrimas, sangre infecunda, perdida (Blas de Otero) IRA, ese pequeño balcón, desde el que se proclamó el Alzamiento, hoy es de un banco. Un banco español que es capaz de comprar uno inglés, y de invertir en medio mundo. Hace setenta años, algo así era inimaginable porque este país era una mierda, una santísima mierda, un erial de hambre, alpargatas y subdesarrollo. Por eso se mató con tanta saña, porque todos los demonios del fracaso histórico campaban a sus anchas en un páramo de desesperanza. Esto era un yermo, un barbecho agostado que sólo se podía regar con sangre. Y vaya si se regó. Sangre de todos, no dejes que te confunIGNACIO dan; un río espantoso coCAMACHO rriendo entre orillas de barbarie. Lo malo de las guerras civiles es que nadie resulta inocente, que dejan una culpa común que puede prolongarse siglos si no hay una catarsis de olvido. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en la Transición. Quizá no una catarsis, pero sí un pacto. Nosotros, los que teníamos tu edad cuando murió Franco, no queríamos saber nada de aquello porque nos parecía claro que todo lo que rechazábamos, la dictadura, la ausencia de horizontes, la asfixia de la falta de libertad, se anclaba en una especie de pecado original que sólo se podía lavar en otro río, el río del olvido. Y los mayores, cansados de derrotas, habían llegado al fin a una conclusión parecida. Tantas veces me has preguntado qué fue de verdad la Transición; pues mira, fue esencialmente un acuerdo de todos para olvidar la guerra y sus consecuencias, y arrancar de cero. Fue un acto de contrición colectiva que partía de la evidencia de que, si se volvían a desenterrar los demonios, todo el mundo tendría algo que reprocharle al de enfrente. Y, mira tú por dónde, funcionó. Funcionó hasta el punto de que todos los ideales que soñaron los republicanos se empezaron a cumplir entonces: la modernización del país, la educación gratuita, la sanidad para todos, la libertad de expresión, la integración europea, todo eso que a ti ahora te parece tan normal, y que tantas generaciones no pudieron vivir. La paradoja consiste en que eso ocurrió bajo la monarquía constitucional, y que el mito de la República se perdió en la conciencia histórica como símbolo de un fracaso. O de una hecatombe, que es peor. Por eso ahora a algunos nos da tanto miedo este empeño de mirar otra vez atrás, no para aprender, sino para retorcer la Historia y proclamar la superioridad moral de un bando sobre el otro. Eso es mentira, una cochina mentira: tan responsables fueron unos como otros de aquel ajuste de cuentas feroz, inhumano y, lo que es peor, estéril. Ahora, por fortuna, se han escrito muchos libros bastante imparciales, bastante objetivos; léelos y verás cuánto encarnizamiento, cuánta crueldad, cuánto odio. Nada te diría que en ese balcón tan coqueto empezó la tragedia, ¿verdad? Mucho mejor. Vosotros, que decís no a la guerra, gritadlo bien alto ahora de nuevo: No a la guerra civil. No permitáis que os engañen dándole vueltas al pasado para birlaros el futuro que os pertenece. M LOS PODERES FUNESTOS DE IRÁN UE repentino e inesperado el ataque de la Hizbolá contra Israel, aprovechando el frente que Hamás le tiene abierto al Ejército israelí en Gaza y en pleno impasse diplomático sobre la ambición nuclear iraní. Hizbolá, Hamás: organizaciones terroristas financiadas por Teherán y empeñadas recientemente en el secuestro de soldados israelíes. El Líbano: Estado rehén de Hizbolá- -es decir, de Siria e Irán- -cuya fragilidad democrática hace ya tiempo que pasó a los anales de la ficción. Israel: el país agredido por Hizbolá y Hamás pero aparentemente causante de la súbita inflamación del Oriente Medio. Conceptos elementales: para Israel, sobrevivir; para Irán y Siria, como para la Hizbolá y Hamás, destruir Israel. Ahí el más largo brazo es el de Irán, cuya tesorería paga por todos y cuyo suministro de armas es general, Siria en parte todavía instrumenta Beirut y la Hizbolá- -declarada organización teVALENTÍ rrorista por la ONU- -es un ejército PUIG terrorista, un Estado en el Estado libanés, con su propia seguridad social, su canal de televisión y un influyente grupo parlamentario. Eso añade más descaro impune al hecho de que la misma Hizbolá que es parte del gobierno de coalición libanés use de sus propias milicias para atacar un país vecino. Al contrario de lo que explican los analistas cándidos o cómplices, Israel no regresa al Líbano como el asesino que vuelve al lugar del crimen. Su reacción ha sido en legítima defensa. En la menos negativa de las opciones, de lo que se trata es de que al final se produzca una nueva fluidez que permita el castigo efectivo de Hizbolá y un control de la escalada con el retorno del Ejército israelí a sus posiciones defensivas. Ciertamente, en el Líbano es manifiesto el incumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas para el desmantelamiento de las milicias. Hace ya seis años que el primer ministro israelí Ehud Barak decidió retirar sus tropas de la franja de seguridad del F sur de Líbano, la zona desde donde Hizbolá está atacando ciudades de Israel con sus misiles, lanzados desde viviendas habitadas, con lo que la represalia israelí topa con escudos humanos. Al retirarse, Israel pidió la verificación internacional: el Consejo de Seguridad dictaminó entonces que las cosas se habían hecho bien. De inmediato, Hizbolá ocupó la zona y comenzó la amenaza contra el norte de Israel que ahora ejecutan los cohetes Katiushas En Gaza el año pasado fue la retirada de Israel. Tel Aviv renunciaba a reclamar aquel territorio. Hamás llegaba al poder después de la muerte de Arafat. En realidad, el líder en la sombra de Hamás vive en Siria, amparado por uno de los regímenes más crueles y despóticos del mundo mientras Irán ejerce como superpoder en la zona, deseoso de liderar el islam. A la hora de la verdad, a Hamás poco le importa la seguridad y el bienestar de los palestinos de Gaza. Lo fundamental es destruir Israel. Pagan los platos rotos los libaneses, el Beirut de la moralidad especulativa. El bloqueo naval y bombardeo del Líbano es algo verdaderamente serio. Una larga acomodación a los dictados de Siria, agrietada el año pasado al revelarse la implicación de Assad en el asesinato del ex primer ministro libanés Hariri, hizo posible que a pesar de la retirada de las tropas sirias la hegemonía de la Hizbolá perdurase en una sociedad más caracterizada por la capacidad de reconstruir y comerciar que por ejercer su soberanía. Al final de la escalada está Irán, dando órdenes precisas a la Hizbolá, regalando tecnología al terror, y ahora mismo alzando espesas columnas de humo para que las bazas de su diplomacia nuclear ganen en tiempo. Aquella es una zona del planeta armada hasta los dientes, enfrascada en el odio, capaz de autodestruirse a condición de destruir al enemigo. Una vez más, los libaneses están entre la espada y la pared, bajo riesgo de que Beirut se convierta de nuevo en el gran casino de los ciclos de destrucción. vpuig abc. es