Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 17 7 2006 Cultura 65 FLAMENCO Mujeres Cante y canción: Estrella Morente. Guitarras: Montoyita, Monti y Enrique Morete Jr. Palmas y coros: Antonio Carbonell y Ángel Gabarre. Baile: El Popo y cuerpo de baile. Piano: Leo Sujatovih. Lugar: Patio Central de Conde Duque. Fecha: 16- 7- 06. Cuatro corazones con freno y marcha atrás de Jardiel, se verá en los Jardines del Galileo hasta el 27 de agosto. Dirige Manuel Canseco, pone música Lorenzo Collado y actúan Francisco Vidal, Lola Muñoz, Xabier Olza, Antonia Paso, Mariano Venancio y Paloma Paso Jardiel, entre otros El Jardiel de una noche de verano TEXTO: JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN FOTO: ABC APOTEOSIS DE ESTRELLA MORENTE MANUEL RÍOS RUIZ ste concierto debió celebrarse el pasado jueves, pero la lluvia lo impidió. Y anoche estuvo a punto de ser suspendido a los veinte minutos de su comienzo, por el apagón que dejó a oscuras a amplios sectores de la capital. Pero Estrella Morente, además de una artista de primera categoría, es una profesional como la copa de un pino, tal suele decirse. Cuando se quedó sin megafonía, ante un aforo de miles de personas y al aire libre, ella continuó cantando, forzando la voz, a riesgo de quedarse sin ella. Mas era un esfuerzo que no tenía sentido y el espectáculo se detuvo durante cerca de una hora. Hecha la luz, Estrella Morente y su elenco volvieron al escenario con el deseo de triunfar rotundamente. Y así fue. Posiblemente, la actuación de la cantaora y cancionista granadina puede considerase una de las más triunfales de su trayectoria. La función comenzó por tangos a cargo del cuadro y seguidamente Estrella Morente apareció en escena para cantar por fandangos comarcales, rematando con el verdial del sereno luciéndose con poderío y conocimiento del estilo. Después, alegrías. Fue cuando se quedó sin sonido, y sin sonido afrontó las bulerías por soleá. Las palmas le premiaban por su brillantez interpretativa y su pundonor artístico. Tras la recuperación del suministro eléctrico, Estrella Morente iniciaría una segunda parte con una canción por bulerías. Inmediatamente dos cantes que borda y personaliza: las granaínas y las tarantas. En el primero, su tío Montoyita le hizo un acompañamiento de lujo. Y para cerrar esta tanda de palos, bulerías. Cada día domina más los aires festeros y, además, los enriquece estéticamente con su baile pleno de donosura y sandunga. Luego, con el excelente pianista Leo Sujatovih, puso de relieve sus dotes para la canción, interpretado temas tan significativos como Vuelvo al Sur Nostalgia Chiquilín y Volver intercalando unos tangos flamencos. En definitiva, Estrella Morente, pese a las circunstancias que tuvieron lugar, en ningún instante perdió el sitio, dicho taurinamente, y alcanzó la apoteosis. Es una artista en crecimiento. E MADRID. Manuel Canseco está convirtiendo en tradición las noches estivales de los Jardines del Galileo en torno a una comedia de autor español. Tras un arniches, un par de jardieles y un mihura, reincide en su quinto verano con Jardiel y ofrece una de sus obras más divertidas: Cuatro corazones con freno y marcha atrás Según costumbre de la casa, antes de la representación propiamente dicha, se ofrece como aperitivo un espectáculo cómico- musical; el de este año se titula Casting y en él los actores del reparto deben pasar las correspondientes pruebas para hacerse con los papeles de la función. Cuando se estrenó en mayo de 1936- -con un reparto compuesto por Isabel Garcés, Mercedes Muñoz Sampedro, Juan Bonafé, Enrique Guitart, José Orjas y Alfonso Tudela- Cuatro corazones con freno y marcha atrás se llamaba Morirse es un error título que Jardiel puso a su invento porque el primero le parecía largo al empresario Arturo Serrano; ya se sabe que a los empresarios todo lo que sea gastar menos, aunque se trate de letras en un cartel, les chifla. Después del conflicto que hizo trizas España hace ahora setenta años, el segundo título no resultaba de demasiado buen gusto y la comedia recuperó el original, que además es mucho mejor. Como bien subraya Canseco en el programa de mano, el motor de Cuatro corazones con freno y marcha atrás está alimentado por tres elementos fundamentales: el amor, el dinero y la muerte, a los que habría que añadir el tiempo. Hay una pareja que debe es- Una escena de Cuatro corazones con freno y marcha atrás en el Galileo perar sesenta años para cobrar una herencia y poder casarse, y otra que, antes de hacer lo propio, debe aguardar treinta para que declaren oficialmente fallecido al marido de ella, desaparecido en un naufragio. Uno de ellos descubre unas sales que tienen la propiedad de convertirlos en inmortales, lo que, además de acabar con algunos de sus problemas, les crea otros. Jardiel, que aliña las distintas situaciones con su ingenio y su afiladísima capacidad para el diálogo, para descerrajar las claves lógicas de las convenciones sociales y hacer que levanten el vuelo las paradojas, culmina la función con un último acto muy inspirado. Y Canseco sirve al respetable un montaje agradable, entretenido y bien interpretado, ideal para pasar una noche de verano al fresco... al menos, al fresco talento del gran Jardiel. CLÁSICA Festival de El Escorial Obras de V. Martín y Soler y W. A. Mozart. Intérpretes: Orquesta Sinfónica de Galicia, Enrique Pérez de Guzmán (piano) Director: Víctor Pablo Pérez. Lugar: Teatro- Auditorio San Lorenzo de El Escorial (Madrid) SALA B, ORQUESTA A ANTONIO IGLESIAS la Sala B del recién inaugurado teatro- auditorio de San Lorenzo de El Escorial correspondió estrenarla con una orquesta sinfónica, la de Galicia, que pertenece, sin ningún género de dudas, a una categoría A, aunque se presentara aquí en formación reducida (cuarenta y cinco profesores) con muy plausible juicio, debido a que su programa se refería a A Wolfgang Amadeus Mozart (por su efeméride) con una entrada de nuestro Vicente Martín y Soler, y la obertura de su Una cosa rara que ha de reducir la cuerda (10- 8- 6- 5- 3) consecuentemente. Contar con nuestras agrupaciones, en este caso la de Galicia; con su titular, Víctor Pablo, y la colaboración solista de un español, Enrique Pérez de Guzmán, renombrado pianista, es tanto muy positivo de la organización. El teclado mozartiano, nitidez del juego técnico, claridad de las ideas, correspondencia de éstas con las orquestales, estupendo perlé excelentes gradaciones de la intensidad y lucimiento en sus dos cadenzas brillaron en los dedos y mente de Pérez de Guzmán, justamente aplaudido en una misma intensidad que cuando, al final de la sesión, serían así festejados por un público que, por ello, bien se merecía la reclamada propina no habida, a pesar de tamaña elocuencia. La entrada breve de la obertura sobre su Una cosa rara que nos legó el dieciochesco valenciano Vicente Martín y Soler, precedió a Mozart, incluido en este programa con sus Concierto para piano y orquesta, KV 459 y la Sinfonía Linz KV 425 Y si ya en la primera parte comenzó a brillar la siempre magnífica agrupación gallega, bajo la batuta titular de Víctor Pablo, pasaré a referirme a la segunda con la Linz cuyo primer tiempo, adagio, allegro spiritoso escuchada dentro de la más sincera admiración, lo que no excluye, por supuesto, suscribir el bien hacer de sus siguientes tres tiempos. Pero, en el primero, muy en particular por su apertura apuntando a Beethoven, hubimos de apreciar el perfecto planteamiento, planos, conjunción, manera estética y numerosos detalles, que venían a decir mucho sobre esa categoría internacional de nuestro gran Víctor Pablo, en un trabajo reflexivo y comunión ideal con sus excelentes profesores.