Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
54 Cultura DOMINGO 16 7 2006 ABC Publican los Poemas laterales que Claudio Rodríguez guardaba en una carpeta azul Son homenajes a poetas y artistas, poemas excluidos y los que escribió antes de Don de la ebriedad b La obra poética de Claudio Rodrí- guez ya está completa. Casi completa: los dos poemas que faltan nunca se conocerán, porque él los consideraba demasiado íntimos TULIO DEMICHELI MADRID. Hace ya tiempo que Luis García Jambrina tenía el proyecto de reunir los poemas que Claudio Rodríguez (Zamora 1934- Madrid 1999, premio Reina Sofía, premio Príncipe de Asturias de las Letras) no había querido incluir en sus libros Don de la ebriedad (premio Adonáis, 1951) Conjuros (1958) Alianza y condena (premio de la Crítica, 1965) Vuelo de la celebración (1976) y Casi una leyenda (1991) Claudio metía en una carpeta- -explica el editor a ABC- -los poemas que escribía con otros fines (catálogos de artistas amigos, homenajes) y los que había excluido por diversas razones de sus poemarios, reservando su publicación para cuando él la considerara oportuno y como poemas laterales a su obra. No lo hizo en vida y su viuda, Clara Miranda, y yo hablamos de publicarlos sin ninguna prisa. Conocí a Fernando Gómez Aguilera, director de Actividades Fundacionales de la Fundación César Manrique, quien también es poeta y un buen poeta, durante unas jornadas dedicadas a Claudio. Fernando es un hombre que siempre está impulsando proyectos relacionados con la poesía, el arte, la ecología y la naturaleza. La colección Péñola Blanca publica libros de edición exquisita y ya han aparecido obras de Gelman, Ullán, Padorno, Belli, Valente, Gamoneda, Brossa y Pino Poemas laterales está dividido en cuatro secciones: Homenajes Sobre pintura y escultura Poemas excluidos y Primeros poemas En realidad, Claudio no los tenía clasificados; en aquella raída carpeta Haro había manuscritos, copias mecanográficas, recortes de catálogos, fotocopias y faltaba alguna cosa que yo había localizado, como, por ejemplo, los poemas anteriores a Don de la ebriedad de los que él ni se acordaba. Me los facilitó un amigo suyo que los había guardado Pero vayamos por partes. La primera sección incluye Homenajes a Aleixandre, Blas de Otero, el torero Antoñete o Ángel González. La segunda muestra la pasión de Claudio por las artes plásticas y su amistad por artistas como José Hernández, Saura, Abrantes, Crespo Rivera y otros. Una pasión que destila su obra con rasgos como la concreción y la apetencia de la materia y que él aprendió en la pintura de los grandes, como Velázquez Es difícil entender que un poeta de obra tan poco extensa eliminara poemas de sus libros. Alguna vez lo hizo porque se lo aconsejó Aleixandre, por ejemplo el de Conjuros titulado Pastoreos del día La razón era que SIN TÍTULO Nuestro reino tampoco es de este mundo y, sin embargo, la belleza imprime formas de su dolor. ¿Y a quién invoco, y a quién he de invocar? Oh, tú, la tarde junto al agua color de yelmo y de asta. Árbol: escudo en la llanura inmensa. Soledad del camino. ¡Tú, vencejo crucificado en la pared del hombre! Claro ha de ser el día y presurosas irán las nubes. Como en un cayado de pastor mal grabado con las piedras, el símbolo del campo y de la vida se quemará en mi piel. No es de este mundo y, sin embargo, la misión me culpa. ¿Yo soy la causa de que las estrellas teman caer? ¿Yo miro y todo calla? ¿Yo hago al racimo agraz y negro al trigo? Sé lo que es ser gusano en la manzana y, sin embargo, entérate, no es de este mundo tampoco mi ebriedad. ¡Bodega, qué combustible corazón, qué alta uva pisada por los pies desnudos de los ángeles como los de un pobre tan hermoso que muere al menor signo! Claro ha de ser el día porque siempre, siempre a campana herida te anunciabas. Sección Poemas excluidos Nuestro reino... (1951- 52) hubiera formado parte de Don de la ebriedad mantenía lazos con Don de la ebriedad y no lo dudó, porque su relación con el premio Nobel no era de maestro y alumno, sino casi paterno filial, piensen que Claudio era huérfano y conoció muy pronto a Aleixandre. En cuanto a los Primeros poemas su prehistoria poética, demuestran la rápida maduración del autor que producirá Don de la ebriedad y que ya a los 16 años era un poeta hecho y derecho Claudio Rodríguez ve publicados los poemas que hizo aparte de sus libros JAIME GARCÍA FUERTE OLOR A EXISTENCIA Vicente Aleixandre Si algún día preguntan si le vimos digamos sí, que sí, que no ha cambiado nada y estuvo siempre a nuestro lado hasta que por la fe le conocimos. Tanto canta cuanto ama. ¡Fuera, fuera la turba de poetas malvendidos, que él no nos llama a esta verdadera plaza suya de vida a echar las suertes sobre el hombre! ¡Idos, idos los que os sentáis al sol, en estas fuertes tardes de abril, al pie de vuestra casa, que él no ha cantado su ciudad, su río, desde el pequeño escarabajo al cielo, para que nuestra escasa verdad no sea de todos! Tanto frío, el que se acerca al fuego, tanto hielo halla. Como nosotros. Pero él busca, fruto ya, nuestro apunte de sazón, busca, busca, voraz en su ternura, que a él se junte nuestra esperanza. Y sigue. Pero vamos, basta de parloteo, que él espera, siempre espera en su plaza. ¡No será tarde, vamos! Tan denodado pulso, tan certera continuidad bravía, tan leal traza de amor, allí estarán. ¡Vamos, aprisa, que él llegará el primero porque tiene joven el paso más que nadie y pisa con rico corazón! ¡Que él está, y viene con nosotros, y canta, y nos conduce su sabia mano moza, y sigue, y siempre está porque su plaza es plaza abierta, y hay olor a existencia, y allí luce el sol humano y canta el sol y, cierta alegría, allí espera, jovencísimo y vivido, allí espera, y en su plaza vemos bien de verdad que no ha cambiado nada! Sección Homenajes poema publicado en Papeles de Son Armadans noviembre- diciembre de 1958.